miércoles, 14 de septiembre de 2011

Necesitamos nuevas ideas.

El verano que se acaba no ha sido bueno, pero el otoño que comienza puede ser peor. Estamos padeciendo una nueva fase de “recesión dentro de la depresión” larga y profunda. Se ha gastado más de lo posible, sobre todo en ayudas a la banca, y nos hemos endeudado más de lo permisible, estimulando la economía real. Lo paradójico es que gastando menos y aplicando medidas de austeridad, política económica dominante, no hemos solucionado el problema, no ha servido para sacarnos de las dificultades. Estos días, se ha celebrado una reunión de 17 premios Nobel de Economía para debatir sobre la crisis. Maskin, el galardonado en 2007, refutó las medidas de austeridad afirmando que ese tipo de rigor “sólo provocaran lo peor”… “El riesgo de aplicar medidas de austeridad demasiado pronto es que paralicen la recuperación, haciendo que el problema del déficit sea aun mayor”. O como decía también, Krugman, premiado en el 2008, la austeridad multiplica los problemas que trata de arreglar. Entonces, qué podemos hacer. Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas, urge a los “académicos de todo el mundo” a dirigir su atención y sus investigaciones a los grandes problemas globales que aquejan a nuestras sociedades. “Compartir ideas y resultados de investigaciones, puede ayudar a mejorar la situación que padecemos”, aseguró en una reunión de la asociación internacional de universidades. Y es que también nos hace falta un cambio de clima intelectual, pues el pensamiento ortodoxo tiene atenazado a los académicos, a los intelectuales de buena parte del mundo occidental, sobre todo en el campo de la economía y de las ciencias sociales. Ahora, nuestra sociedad necesita, con más urgencia que nunca, economistas como Maskin o Krugman dispuestos a discrepar y capaces de defender estos análisis discrepantes, ya que no se asustan ante la posibilidad de ser expulsados de la “norma”. Cuando la sociedad atraviesa crisis como la actual con altísimos costes humanos, los discrepantes o disidentes son los que ayudan a cambiar los enfoques de los problemas, los  que analizan y experimentan nuevos caminos, los que consiguen, en algunas ocasiones, deshacer el engrudo académico que tiene paralizado a sus colegas, incapaces de reaccionar ante la realidad. En algunos países parece que intentan sacudirse esa situación. El departamento de ciencias políticas del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) mantiene un ciclo llamado “Las ideas importan”. Le han pedido a uno de sus pocos disidentes vivos, Noam Chonski, que les refresque con su habitual virulencia la idea de cuál debe ser el papel de un intelectual en época de crisis. Y la BBC, en conferencias radiadas, cuenta con el filósofo británico John Gray, compartiendo sugerencias y creando polémicas. Hace unos días, animaba a sus colegas a despertar de su cómodo apalancamiento y escuchar a los nuevos y viejos disidentes, por si hubiera algo a tener en cuenta en su mensaje o algo que aprender de ellos. En España, en plena campaña preelectoral, cualquiera que preste atención notará que, por primera vez en años, muchos quieren oír ideas. Hoy, según el MIT y los indignados del 15-M, las ideas importan más que nunca, sobre todo, las ideas de los disidentes y discrepantes porque pueden ayudar a salir del profundo pozo en el que nos encontramos.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

sábado, 10 de septiembre de 2011

Las teorías de la conspiración.

Diez años después de los atentados del 11-S, la vida se ha ido normalizando poco a poco en Nueva York, aunque no para las familias que lo sufrieron. Pero, sobre este hecho, muchos estadounidenses siguen creyendo todavía en las diversas teorías de la conspiración. Igual ocurre en España siete años después de los atentados del 11-M en Madrid. En los medios de comunicación de los dos países se siguen publicando trabajos, reportajes, entrevistas y hasta libros sobre las teorías de la conspiración de estos atentados terroristas. Los expertos dicen que estas teorías se hacen populares después de acontecimientos traumáticos como los ocurridos en Nueva York y Madrid. Y esto sucede porque, como las religiones, son explicaciones del mal y florecen en el periodo posterior a acontecimientos como guerras, crisis, asesinatos y, sobre todo, atentados terroristas que hayan causado muerte y destrucción. Pero para los amantes de las teorías de la conspiración nada está claro y siempre falta ese dato definitivo, llevan su desconfianza a límites absurdos. No creen ninguna versión que no sea la suya, dudan de la versión judicial y no aceptan para nada la versión oficial. Al final llevan tan lejos sus teorías que les conducen a un mundo de fantasía o de engaño que nadie cree. Y medios como El Mundo, la Cope y el diario en línea Libertad Digital incompresiblemente las defienden. ¿Por qué? En la sentencia dictada por el juez Gómez Bermúdez, tras el juicio del 11-M, definía el método utilizado por los defensores de la teoría de la conspiración “Se aísla un dato y se pretende dar la falsa impresión de que cualquier conclusión pende exclusivamente de él, obviando así la obligación de la valoración conjunta de los datos o pruebas que permitan, mediante el razonamiento, llegar a una conclusión según las reglas de la lógica y de la experiencia”. No puede estar más claro, pero surge la pregunta, ¿a quién beneficia mantener esa teoría de la conspiración o de la confusión?

María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Rodriguez

viernes, 9 de septiembre de 2011

La mentira como método.

“Ataque de euforia del PP” o “El PP se crece y promete crear 3,5 millones de empleo” son titulares de la prensa en el día de ayer, después de la rueda de prensa del vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, que aseguraba “el gobierno del PP aspira a crear tres millones y medio de puestos de trabajo, sin subir impuestos”. Puestos a prometer, ¿por qué no cinco millones y acabamos de una vez por todas con el desempleo? González Pons precisa que para alcanzar esa meta serán necesarios “un millón de empresarios”. De dónde los sacará, no lo aclara. Ningún Gobierno en la historia de nuestra democracia –ni en ciclos de bonanza económica- ha logrado crear tantos empleos en cuatro años. No sé si esta será la mayor mentira de la precampaña electoral, una bravata más o una tomadura de pelo de las que nos tiene acostumbrado el señor González Pons. Tampoco sé si el PP con estas promesas que no se pueden cumplir, estas ilusiones vanas, quieren alejar a la gente del proceso electoral y de ir votar, al sentirse engañadas por los políticos y sus partidos. Saben que prometen cosas que no pueden ser y que, además, como decía el Gallo, son imposibles. La cosa se está poniendo tan poco creíble que los ciudadanos vamos a tener que exigirles a los políticos en sus programas electorales cosas concretas, que digan cómo piensan financiar sus promesas, cómo las van a hacer, con qué medios cuentan y cuál será su plazo de realización. Sin embargo, Rubalcaba ha informado que espera obtener la financiación para sufragar su programa de empleo por valor de 2.500 millones de un nuevo impuesto sobre los grandes patrimonios por valor de 1400 millones y una tasa especial a los bancos de 1.100 millones de euros. Y es que el PP tiene la mentira como método, mentira sobre mentira, he ahí la esencia del método. Porque sabe mejor que nosotros que hasta que no salgamos del peligro de recesión y comencemos a crecer económicamente no se creará empleo, ni en nuestro país, ni en Europa. Y así lo reconoce su responsable de Economía, Cristóbal Montoro, que advierte esta semana que no cabe esperar durante 2012 un aumento del empleo neto “significativo”, si no volvemos de nuevo a la senda del crecimiento. No entiendo nada. Ante estas contradicciones es normal que los ciudadanos quieran otra política y otros políticos que no mientan, ni insulten su inteligencia. Otra política con reglas claras y transparencia democrática. Los ciudadanos no estamos tontos, ni ciegos, aunque algunos políticos crean lo contrario, sino con los ojos abiertos y la mente lúcida para saber y conocer quién miente y quién dice la verdad. Y obviamente, obrar en consecuencia.

jueves, 8 de septiembre de 2011

El reto de Rubalcaba.

Una de las grandes diferencias entre la izquierda y la derecha está en cómo ingresa y gasta el Estado, sobre todo en educación y sanidad. Servicios imprescindibles y que deben ser necesariamente igualitarios en una democracia. Ahora con las encuestas anunciando una clara victoria electoral para el PP, posiblemente con mayoría, se ha abierto un debate en la derecha sobre estos servicios. Se están planteando si es el momento y la mejor oportunidad para revertir las contribuciones en educación y sanidad de los gobiernos de González y los avances en ciudadanía de Zapatero. De hecho, lo vemos todos los días en las Comunidades Autónomas con gobiernos de derecha salidos de las urnas del 22-M, sin importarles el desgaste político que conlleva. Esta ofensiva contra el Estado de bienestar la están realizando gracias al voto conseguido de la clase media, como sucede en Madrid y Valencia. Pero la clase media es una clase en movimiento y, por tanto, insegura. Busca la igualdad de oportunidades frente a las élites que han sido siempre el tapón a sus proyectos de mejora económica y movilidad vertical. Ahí tiene su oportunidad Rubalcaba. Debe poner un especial énfasis en ayudar a la clase media, que ya tiene también su legión de desfavorecidos, y utilizar también la política fiscal como cuña de separación entre los intereses de la clase media y la alta, que es la que siempre ha favorecido el PP. Lo explicaba hace unos días José L. Álvarez, doctor en Sociología por la Universidad de Harvard, en la cuarta página de El País, “El Partido Popular no es un partido popular. Es un partido elitista que jamás ha fomentado una medida que no favoreciese a la clase alta. Es popularista por necesidad, porque su clase de referencia es minoritaria. Y su bolsa de votos complementarios solo puede estar en la clase media. La clase obrera está demasiado lejos…, aunque la derecha, que no puede despreciar ningún voto, explota cuestiones como la inmigración, nacionalismo y terrorismo para capturar votos en la base socialista”. Y es que en este capitalismo que vivimos no hay mayorías naturales. Todas son artificiales, hay que construirlas y mantenerlas. Y todas las combinaciones para hacer gobierno pasan por la clase media. Recuperar parte de esa clase media es el reto que tiene el candidato Rubalcaba y su equipo electoral para el 20-N.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

lunes, 5 de septiembre de 2011

En defensa de la enseñanza pública.

Hoy, día 5 de septiembre, se ha iniciado el curso escolar en varias Comunidades Autónomas, y entre esta semana y la siguiente se hará en el resto de España. El número de alumnos de enseñanza del régimen general -7,8 millones de alumnos no universitarios- subirá de nuevo este año, según las previsiones del ministerio de Educación. Este curso se inicia con las movilizaciones sindicales, anunciadas en varias autonomías gobernadas por el PP, para protestar contra el aumento de la carga lectiva del profesorado. En Madrid han subido de 18 a 20 horas las horas lectivas del profesorado, en Castilla-La Mancha de 23 a 25 horas y en Galicia han pasado de 21 a 25 horas. Aunque sigan trabajando 37,5 horas semanales en total, ese aumento lectivo será a costa del tiempo que dedican a tutorías, atención a la diversidad, reuniones con padres, preparar clases y corregir exámenes. El aumento de las horas lectivas -dar más clases- de los docentes funcionarios en estas Comunidades supone prescindir de miles de contratados, unos 3.000 interinos en Madrid, más en Castilla-La Mancha. Eso sin hablar de las vacantes que han dejado las jubilaciones de este año que no han sido cubiertas o se han hecho con todo tipo de limitaciones. Recortar docentes a costa de subir horas lectivas sólo puede perjudicar a la enseñanza individualizada y la atención a los alumnos con necesidades especiales, dice el ministro de Educación Ángel Gabilondo. FE-CCOO calcula en 2.000 millones de euros los “recortes” presupuestarios previstos hasta el momento en la enseñanza pública de las Comunidades Autónomas. Y es que invertir en educación es caro, pero no invertir es carísimo. Pero lo más grave de esta situación es el mensaje que dirigentes del PP de Madrid y Castilla La Mancha, Esperanza Aguirre y María Dolores de Cospedal, lanzan sobre los profesores y su trabajo. Es para inquietar y disgustar a cualquiera. Los profesores con los recortes ya han demostrado su solidaridad cobrando menos, sin merma de tiempo ni de dedicación personal. No podemos culparlos por la situación de la enseñanza, cuando sabemos que es por falta de medios, recortes presupuestarios y otras circunstancias ajenas a los profesores. Este debería ser el momento de hacer un discurso de reconocimiento al profesorado y no poner en duda su dedicación y su entrega. Se lo merecen.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

domingo, 4 de septiembre de 2011

El superhéroe colectivo.

Tras el paréntesis de la visita papal, en el 15-M ha resurgido la lucha contra la entrega del Gobierno y Oposición al neoliberalismo que está vaciando de sentido la política. El 15-M está evolucionando a una especie de superhéroe colectivo -lo decía Juan José Millas en El País- que aparece allí donde está a punto de perpetrarse una injusticia o un atropello de derechos. En esta situación que vivimos, el pueblo necesitaba un héroe y, como no llegaba, decidió levantarse y salir a pelear contra lo que le preocupaba: las injusticias, el desempleo, las hipotecas, la pérdida de derechos, etc. Esa es la gran diferencia entre los indignados del 15-M y nuestros políticos. Los primeros nos hablan de problemas reales y los segundos de abstracciones como mercados, deudas o déficit en un discurso vacio que nadie cree. Esta semana, Vicens Navarro lo recordaba en la inauguración de la universidad en la calle del 15-M, cuyo lema es formar para transformar. “Sois mas importante de lo que creéis y tenéis más poder del que sois conscientes”, dijo. De hecho, la última muestra del Barómetro Continuo de Confianza Ciudadana revelaba que entre seis y ocho millones de ciudadanos dicen haber participado en el movimiento del 15-M. Y lo hicieron de modo intenso entre 800.000 y un millón y medio de personas. Un 67% de los movilizados se considera de izquierdas y un 20% de centro-izquierda. La voz de la democracia real se está haciendo oír con el movimiento del 15-M. Ante esta realidad: ¿Seguirán los Gobiernos y los Estados prefiriendo ganar la confianza de los mercados a costa de perder la de los ciudadanos? ¿Se transformará ese poder de la palabra y las manos abiertas del 15-M en votos a favor de la democracia y la continuidad del Estado de bienestar? La respuesta, el 20 de Noviembre.
María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Rodriguez

miércoles, 31 de agosto de 2011

El feminismo de derechas.

No entiendo al PP. Tampoco entiendo a su secretaria general María Dolores de Cospedal -con ingresos superiores a 240.000 euros durante 2009-, cuando dice que su partido no piensa recuperar el Impuesto sobre el Patrimonio y aboga por una bajada de impuestos. Ayer, afirmaba “Más impuestos equivalen a más paro”. Este argumento contradice la situación fiscal de Suecia, Alemania y Francia, países con mayor presión fiscal y no tan desbordados como España por el desempleo. Pero decir esto en los momentos que vivimos es escandaloso sobre todo cuando las arcas del Estado están en dificultades y el déficit nos supera. Estas declaraciones y otras tan inciertas sobre el número de asesores de Zapatero, las deudas con las farmacias o las escuchas ilegales de la policía a los dirigentes del PP –nunca denunciadas ante un juzgado-, me hacen pensar que no anda muy fina ante los medios de comunicación, por eso los desprecia cuando puede. Y es que cada día se parece más a las “tigresas” de la derecha americana del Tea Party, Sara Palin, Michele Bachmann y compañía. Todas ellas conservadoras, populistas y demagogas, que dicen no ver sus valores reflejados  en las propuestas de las políticas sociales colectivistas o en las cuotas de género. Ahora quieren hacernos creer que son las únicas voces de los que no tienen voz o no son escuchados. Y se atreven a decir que son las autenticas representantes de los trabajadores y que defienden la igualdad tanto o más que las  feministas. Para ellas el feminismo no es de izquierdas ni de derechas. Sin embargo, olvidan que el feminismo es un movimiento transformador, holístico e integrador, por tanto, no puede ser de derechas porque incluye en su visión la necesidad de transformar las estructuras que mantienen oprimidas a todas las mujeres y no sólo a unas mujeres. Por eso el feminismo es también anti racista, anti homo, anti todas las formas de discriminación. El feminismo es, ha sido y será siempre de izquierdas. Siempre se ha articulado en torno a las instituciones de la izquierda y relacionado con el movimiento obrero. Estas mujeres que se definen como feministas de derechas dicen asumir como propias esencias del feminismo como la elección individual y la libertad personal, pero a mi entender con conceptos equivocados. Por eso, cuidado con este feminismo de derechas porque es peligroso y pretende confundir. Y si lo ignoramos al final nos puede salir caro.
María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Rodriguez

martes, 30 de agosto de 2011

La libertad religiosa y el derecho a una muerte digna.

La Constitución Española garantiza la libertad religiosa en su artículo 16. En una sociedad democrática la religión no sólo es lícita, sino indispensable para muchos ciudadanos que siguen encontrando en ella una esperanza más alla de la muerte. Pero esa garantía constitucional no  autoriza a ninguna confesión religiosa a sustituir al poder político, ni a negar las leyes que el pueblo soberano se otorga para la convivencia, y mucho menos a decidir sobre la muerte de las personas. Esto está en relación con lo ocurrido esta semana en un hospital de Huelva, donde a una enferma terminal se le ha retirado la sonda de alimentación artificial, a petición de su hijo y por orden de la Junta, en cumplimiento de la ley de muerte digna de Andalucía. Pues bien, el autodenominado grupo pro-vida de Huelva, siguiendo las directrices de su obispo que consideraba lo ocurrido como un acto de eutanasia, ha presentado dos demandas ante los juzgados, números 4 y 5 de Huelva, para que se restablezca la alimentación por sonda a la paciente. Denuncias que han sido archivadas, tras recabar el juez del nº 5 información médica y hablar con los parientes de la enferma terminal. No sé si el obispo y el grupo confesional sabían que las denuncias interpuestas para intentar una intervención judicial eran contrarias a derecho, o sólo pretendían combatir perversamente la ley de muerte digna de Andalucía y, sobre todo, castigar publica y ejemplarmente al hijo de la enferma terminal por tener la valentía de defender el derecho de su madre a no querer ser alimentada artificialmente. “Mi madre no quería vivir amarrada a unos tubos”, aseguró al juez su hijo. Pero esto no importaba, había que añadir más sufrimiento al dolor e intentar sembrar remordimientos donde sólo cabía  la paz por haber actuado benéfica y respetuosamente con los deseos de la madre.  Ante este hecho, decía la Asociación Federal Derecho a Morir Dignamente (AFDMD), “Lo que de verdad pretendía la jerarquía católica y sus organizaciones instrumentales con estos actos es seguir metiendo miedo a los ciudadanos para convertirlos nuevamente en súbditos dóciles de su pretendido magisterio moral”. Continuaban, “este es un hito de la lucha ciudadana por el derecho de autodeterminación que, pese a estar formalmente reconocido en las leyes sanitarias, sigue conculcándose diariamente en asilos y hospitales”.

María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Rodriguez

domingo, 28 de agosto de 2011

¿Qué democracia queremos?

Vivimos tiempos en los que se habla mucho pero no se entiende nada. Los ciudadanos no comprendemos por qué Cristóbal Montero del PP decía ayer que el déficit es un axioma de la izquierda. Y por qué Rubalcaba, candidato del PSOE, le respondía que no hay nada peor para la izquierda que tener una deuda excesiva, que hipoteca el futuro de los españoles, para justificar al acuerdo en la reforma constitucional. Desconocemos por qué el Gobierno hasta ahora había sostenido que bastaba la ley para garantizar el control del gasto público y la estabilidad presupuestaria, y de pronto, no basta y la Constitución Española debe ser garante del déficit. ¿Se nos oculta algo que no sabemos? ¿Es una nueva exigencia europea ante la situación extraordinaria que hemos vivido en el mes de Agosto? ¿Por qué no lo explican? No entendemos por qué se tiene que reformar la Constitución deprisa y corriendo, sin debate y al margen de los ciudadanos, cuando dicen que lo que se va a aprobar no supone un enorme cambio con respecto a las restricciones legales nacionales y comunitarias que ya tenemos. Entonces, por qué ese miedo a cumplir lo que dice el artículo 92 de la Constitución: “Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos”. Y por qué se dice que tendría un coste excesivo, cuando se podría celebrar el 20 de noviembre, fecha de las elecciones generales, sin coste adicional. Finalmente, por qué el PP, a través de su portavoz, insiste en rechazar el referéndum por “la complejidad técnica de la reforma, el propio contenido técnico del acuerdo, amén de que no es una exigencia constitucional”. Y esa no sería una razón más para que los ciudadanos participen. Además, está la insistente demanda en internet pidiendo el referéndum para ratificar la reforma constitucional, sólo en la página www.actuable.es se han recogido cerca de 90.000 firmas. Excluir a la ciudadanía de una decisión que afecta al gasto público y a derechos como la educación y la sanidad, que vertebran el Estado social de derecho del título preliminar de nuestra Constitución, supone un nuevo golpe a nuestra democracia y pone de manifiesto como el recorte en derechos sociales suele ir acompañado de una merma de derechos políticos. Por eso, en situaciones como estas, el mensaje que recibimos los ciudadanos de nuestros parlamentarios y partidos políticos es que la democracia española está limitada a votar cada cuatro años sin que se ofrezcan oportunidades de participar en referendos vinculantes o en otras formas de democracia directa. Esa no debe ni puede ser la respuesta del Parlamento español a los ciudadanos que demandan en las calles más y mejor democracia. Esta no es la democracia que queremos los españoles.
María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Rodriguez

viernes, 26 de agosto de 2011

Decidamos todos/as la reforma Constitucional.

Hoy, viernes 26 de agosto, quedará presentado en el Congreso de los Diputados el texto pactado entre PSOE y PP para modificar la Constitución. Esta modificación tiene como fin incluir en la constitución un principio genérico de estabilidad presupuestaria que impida al Estado y las Comunidades Autónomas incurrir en un déficit estructural que supere los márgenes establecidos por la Unión Europea. El texto acordado no fija cifra sobre  los límites del déficit, sino que se remite a una ley orgánica que tendrá que ser aprobada antes del 30 de junio de 2012 y que precisará un déficit del 0,40% para las Administraciones públicas a partir del 2020, pudiendo ser revisada en 2015 y 2018 según la evolución de la economía. Este texto tiene que ser registrado hoy en el Congreso para que el Pleno convocado el martes lo debata y pueda ser aprobado como máximo el viernes 2 de septiembre. El presidente Zapatero con este acuerdo sacrifica la posición socialista sobre este asunto en un nuevo intento de calmar a los insaciables mercados y satisfacer al Banco Central Europeo y al eje alemán-francés, dejando a Rubalcaba a los pies de la derecha, sin programa y sin sus electores potenciales. Este acuerdo, tan determinante para nuestro futuro, implica un ataque importante al gasto público: sanidad, educación, ayudas sociales y es sin paliativos un ataque frontal al Estado de bienestar. Además, tiene consenso suficiente para ser aprobado por el Congreso y Senado. Ahora, la ciudadanía debe conseguir en un plazo de 15 días que 35 diputados o 26 senadores soliciten un referéndum. Y no existe mejor medio, ni más rápido para movilizarnos que las redes sociales o las páginas web de microblogging o actuable. Así que todos en marcha. La plataforma Democracia Real Ya (DRY), una de las convocantes del 15-M, ha difundido un manifiesto que lo dice muy claro “La ley de regla de gasto en la Constitución supondrá una pérdida de soberanía”… “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”. Finalizando con una declaración de principio, que deberíamos hacerla nuestra: “Seguimos oponiéndonos tajantemente a este tipo de medidas que se deciden sin consultar con quien realmente debería ostentar la soberanía: el pueblo”. No podemos admitir lo dicho muchas veces por los burócratas del poder, “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”. Hay que oponerse con acción y movilización popular, recordándoles a los representantes del pueblo, por si se les hubiera olvidado, que todo el poder del Estado deriva del pueblo y de sus decisiones, principio básico de toda democracia.
María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Izquierdo.

jueves, 25 de agosto de 2011

Límites a la pluralidad política.

La Ley Orgánica 02/2011, de 28 de enero, del Régimen Electoral General, aprobada este año en el Parlamento por los grandes partidos PSOE, PP, CIU y PNV, se hizo para optimizar y agilizar el proceso electoral, situar las candidaturas presentadas en un volumen razonable y asumible -según datos oficiales, el número de partidos políticos inscritos en el registro del Ministerio del Interior asciende a 3.245, aunque la mayoría no tiene actividad y en las elecciones generales de 2008 sólo se presentaron 97-, y como medida de regeneración democrática que contribuyera a eliminar el “transfuguismo”. Estas medidas que en principio parecen querer evitar los errores del pasado -el “Gilismo”-, me crean dudas al no estar seguro de su bondad democrática. Por ejemplo, imponer a los partidos sin representación parlamentaria la necesidad de recoger más de 35.000 firmas en 20 días -el tiempo que media entre la convocatoria oficial y la finalización del plazo de presentación de las listas-, crea una situación poco democrática porque la mayoría de los partidos carecen de medios para afrontar esta medida en tan corto plazo. Además, al aumentar las limitaciones para que los ciudadanos entren y participen en nuestro sistema democrático se favorece  la permanencia en la política sólo de los políticos profesionales, sólo 11 formaciones políticas tienen asegurada su presencia en las próximas elecciones generales. Esta reforma de la ley electoral genera un nuevo obstáculo a la representación real de los ciudadanos, una nueva traba al pluralismo y la democracia. Y todo esto se hace cuando millones de personas indignadas salen a la calle a partir del 15-M reclamando precisamente que se abra más nuestra democracia. Esta no es la ley democrática que esperábamos. Así que habrá que seguir luchando por una ley que satisfaga a todos, o cuando menos a casi todos. Porque esta no lo hace.
María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Rodriguez

martes, 23 de agosto de 2011

Gadafi perdió, pero ¿quién ganó?.

Con la entrada de los rebeldes en Trípoli y la batalla final por la ciudad, el régimen de Gadafi está acabado. Gadafi perdió, pero todavía no sabemos bien quién ganó, pues los intereses políticos y económicos de Libia son muchos. Tiene abundante gas y petróleo. Lo evidente es que el pueblo libio se merece un futuro de paz, justicia y democracia y que el mundo estará más seguro y mejor sin Muamar Gadafi, sólo hay que recordar su perfil. En 1969 tomó el poder después de un golpe militar, llevaba por tanto 42 años al frente de Libia. Gadafi fue primero un héroe revolucionario que quería imitar a Naser de Egipto, después un paria internacional, por ser en los años ochenta el gran mecenas del terrorismo internacional y responsable del atentado contra el vuelo de la Pam Am que explotó sobre la localidad escocesa de Lockerbie en 1988, con 278 personas muertas. Para finalizar como un aliado estratégico de las grandes potencias, porque, tras ver lo que había sucedido con Sadam Husein en Irak, eliminó su programa de armas de destrucción masiva bajo supervisión internacional. Hoy era un guiñol, senil, con el rostro deformado por el abuso del botox y con la peor versión del régimen aplastando a los disidentes y asesinando a los opositores dentro y fuera de Libia. Ahora, le quedan dos cosas por hacer a Gadafi, abandonar definitivamente el poder para que no haya más derramamiento de sangre y comparecer ante la Corte Penal Internacional para ser juzgado por sus delitos. ¿Pero lo hará o se escapara? En esta primavera árabe, están cayendo uno tras otro todos los dictadores del norte de África y Oriente medio, porque la democracia es la mejor solución para sus problemas. ¿Para cuándo la caída de Bashar al Asad en Siria? Espero que sea pronto, Insha-Allah.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

lunes, 22 de agosto de 2011

Lo que queda después de las JMJ.

Hoy por la tarde el Papa abandonaba Madrid y las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), aunque le quedaba todavía su discurso de despedida en el aeropuerto de Barajas. La tormenta del sábado, acompañada de un fuerte viento, se llevó parte del discurso preparado sobre sus planes de futuro para los jóvenes. En él les indicaba que debían casarse o convertirse en religiosos. Menos mal que el viento estuvo oportuno. La Iglesia ha estado de fiesta en Madrid. No lo digo yo, la jerarquía, cuando se criticó los gastos de estas jornadas, decía que costaban como una fiesta o un concierto de Rock. Que queda de esta visita: la idea de la religión como espectáculo, representación teatral -los pasos de semana santa fuera de contexto eran eso representación-, fenómeno de masas y culto a la personalidad del pontífice, sin apenas componente religioso y espiritual, ni horizonte alternativo y transformador, como no fuera casarse o hacerse religioso o religiosa. ¡Qué pobreza de espíritu! ¡Qué ignorancia! No conocen el dato de que el 46% de la juventud española está en paro. Se han olvidado de que la verdadera naturaleza de la religión es su dimensión mística y liberadora. Los organizadores de las jornadas olvidan o ignoran el pasaje del primer libro de los Reyes (IRe19.11-12) que dice “Y vino tras el viento un terremoto, pero no estaba Dios en el terremoto. Vino tras el terremoto un fuego, pero no estaba Dios en el fuego. Tras el fuego vino un ligero y blando susurro, y ahí si se encontraba Dios.” Porque la preocupación de la Iglesia, aquí y ahora, era mostrar el poder y la fortaleza del número: un millón, dos millones…, cuanto más mejor, en eso consistía el éxito del viaje. ¡Qué tiempo, esfuerzo y dinero perdido! Por eso no había tiempo para reunirse con los inmigrantes, las mujeres maltratadas, con los cristianos y cristianas de base, con los jóvenes del 15-M. Qué ocasión perdida, como las anteriores visitas a Santiago de Compostela y Barcelona, para estar con los sectores más vulnerables de la sociedad, y hacer realidad la opción por los pobres, y predicar la paz y la caridad. El teólogo José María Castillo, de la Universidad de Granada, sostiene que la crisis de Dios se desencadena por la forma falseada de presentarlo a la sociedad. "Mucha gente no ha abandonado su creencia en Dios porque se haya pervertido, sino porque se le ofrecido una imagen de Dios tan deformada, que Dios le resulta inaceptable e incluso insoportable".
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

domingo, 14 de agosto de 2011

El mantra de la austeridad.

La tensión en los mercados financieros, que de nuevo padecemos, no sólo ha sido causada por los especuladores, sino también por esa obsesión con la austeridad que ha liderado en Europa, Ángela Merkel, y en España, Mariano Rajoy, “el hombre que no tiene nada que decir”, según lo presentaba esta semana The Economic. Ahora, creo que lo conveniente en economía es pecar más por exceso que por defecto. Por eso, el BCE debe continuar comprando deuda soberana de Italia y España, y al mismo tiempo comprar deuda pública hasta conseguir estabilizar el mercado. España debe atacar el déficit estructural que se concentra ahora en las Comunidades Autónomas, pero sin tomar medidas adicionales, y sobre todo sin obsesionarse con la desconfianza que pueda provocar en los mercados. El discurso del Gobierno y de su candidato Rubalcaba debe ser sobre el empleo y no sobre el déficit, porque sin empleo estamos abocados a la recesión y al déficit. Y eso es peor. Las políticas de austeridad, que predica la derecha, debilitarían más la economía y nos conducirían irremediablemente a la recesión económica, que como siempre afectará gravemente a los que menos tienen. Y es que insistir en el déficit y predicar la austeridad, recortar las políticas sociales y privatizar servicios como los de sanidad y educación son la forma más útil que ha encontrando el Partido Popular para atacar al Gobierno. Paul Krugman dice, este domingo en su artículo de El País, “que cuando uno sangra profusamente por una herida, quiere un médico que le vende esa herida, no un doctor que le dé lecciones sobre la importancia de mantener un estilo de vida saludable a medida que uno se hace mayor… uno quiere políticos que busquen una recuperación rápida -ante tanto paro-, en vez de gente que le sermonee sobre la sostenibilidad fiscal a largo plazo o sobre la austeridad”. Ante este planteamiento de Krugman, ¿cuál debe ser la respuesta real de los Gobiernos ante los graves problemas de esta crisis? Está claro. Más gasto gubernamental y no menos; medidas agresivas para reducir la deuda familiar mediante la condonación y la refinanciación de las hipotecas; y nuevos planes de obras públicas para aliviar el paro masivo que tenemos. Lógicamente las derechas y sus especialistas económicos, como Cristóbal Montoro, tacharán estas ideas -del nobel Krugman- de irresponsables. Pero, lo que de verdad es una irresponsabilidad es dejar que la economía siga desangrándose y que el paro continúe descontrolado.  Mientras tanto Rajoy sigue en silencio y sin nada que decir. ¡Madre mía, con lo que está cayendo!
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

viernes, 12 de agosto de 2011

La debacle norteamericana.

No hay periódico o medio de comunicación que en estos días no se pregunte si ha llegado ya el declive del imperio norteamericano. Esto me parece exagerado y está planteado erróneamente. A nadie se le escapa que el gigante norteamericano, primera potencia mundial, ha sentido como un zarpazo la rebaja de nota de la agencia de calificación Standard & Poor´s, ya que deja de pertenecer a la elite de los países cuya deuda soberana posee la máxima calificación, la triple A. Este deterioro de EEUU y de su Administración era explicado por el presidente Obama con estas palabras, “lamento que nuestro país no tenga un sistema político AAA, en consonancia con su crédito AAA”. Sin embargo, Mitt Romney, precandidato presidencial republicano, dice “EEUU está a punto de dejar de ser una economía de mercado”. Ese lamento no tiene sentido cuando la realidad es que los mercados reinan en ese país y los terroristas financieros ayudados por la derecha más reaccionaria lo gobiernan. Vamos que siembran el terror entre ahorradores, inversores y gobierno con la colaboración del extremismo republicano. ¡Qué irresponsable oposición norteamericana, incluido el grupo populista de presión que representa el Tea Party! Y lo más grave es que esa imagen de deterioro que ofrece ahora EEUU no es sólo un asunto interno. Sus dolores de cabeza político y económico están contagiando al resto del mundo, especialmente a Europa. Los rumores de ayer sobre la degradación de la deuda francesa, y la posible rebaja de la nota a los bonos franceses, han hecho caer a las bolsas por miedo y después, hundirse en caída libre por el pánico. Nos espera otra semana negra. El inicio de este periodo de miedo y pánico fue el vergonzoso proceso de negociación sobre el límite de la deuda entre demócratas y republicanos, lo que puso al borde de la quiebra a la Administración Obama. Como consecuencia, la economía mundial está entrando de nuevo en recesión. Y todo producido por la influencia de ideas radicales y destructivas sobre las que tenemos que pensar y maniobrar para que se conviertan en transitorias. No debemos tenerle miedo al ascenso de los grupos ultras con ideas extremistas, que adquieren súbitamente una influencia significativa y dominan la escena política en muchos países del mundo, porque son fenómenos recurrentes que desaparecerán  igual de rápido que aparecieron. Pero para ello hace falta un liderazgo con capacidad para influir en un cambio de las relaciones económicas internacionales. Países capaces de suministrar los estímulos necesarios para relanzar la actividad económica. Se ha demostrado que elevar el techo de gasto y establecer recortes en las actuales circunstancias, como ha hecho EEUU y Europa, nos conduce a un callejón sin salida que no genera empleo, ni da confianza en el futuro. Debemos fortalecer las instituciones democráticas, pues la debilidad institucional continúa alimentando y fortaleciendo el poder de los mercados. ¿Qué pasaría si pasáramos del apocalipsis de los mercados y nos pusiéramos a hacer cosas importantes como alimentar a los millones de personas que pasan hambre en el mundo? ¿Serian posibles en una economía de mercado -con sus agencias, bolsas, primas de riesgos, etc.- esas utopías?   

Ángel Luis Jiménez Rodriguez

lunes, 8 de agosto de 2011

No nos representan.

Después de las pasadas elecciones, en muchos comités provinciales del PSOE se ha instalado un clima de enfrentamiento y tensiones. En Córdoba, esa tensión era palpable en las fechas previas a las pasadas elecciones municipales ante la salida del posible candidato Rafael Blanco para colocarse en su lugar el secretario provincial Juan Pablo Duran, que había salido de mala forma de Cajasur. Estos enfrentamientos y tensiones han provocado la dimisión de miembros del comité provincial y cargos institucionales, inclusive de Juan Luis Rascón, diputado nacional, que se marcha indignado a la judicatura de donde procede. Ellos representaban lo mejor del socialismo cordobés. Y es que la dirección provincial del partido en Córdoba no acepta las críticas, ni su responsabilidad como causante del fracaso de las elecciones en Córdoba y provincia. Rascón en su blog no duda en calificar lo que ha ocurrido como una purga. “La purga en un partido político es inversamente proporcional al liderazgo y a la inteligencia común de quien la promueve o de quien la consiente”, dice. Y es que Juan Pablo Duran es de esos políticos que no quieren tener a su lado gente brillante, sino leales que busquen el chusco, como decía Rascón y estén dispuestos a matar por él. Así, ha perdido la posibilidad de contar con personas valiosas cuyo apoyo, consejo y colaboración son tan necesarios en estos momentos para afrontar la crisis del partido, de las instituciones y de la sociedad en general. Los partidos si hacen la vista gorda ante estas situaciones o no toman medidas para evitar esas realidades estarán alimentando ese desafecto que se traduce en decepción con la “clase política”. La militancia, sin poder hacer nada, pues todo el poder lo tiene el aparato, se va distanciando del partido y considera cada vez más la democracia interna como una utopía. No nos representan dicen los del 15-M. Qué razón tienen.

Ángel Luis Jiménez Rodriguez

domingo, 7 de agosto de 2011

Las cuentas de la familia y el Estado.

En esta crisis, los especialistas son los únicos que creen poder hablarnos de economía. Esos economistas aterrados nos explican lo que ha ocurrido en estos casi tres años y nos advierten de los peligros del déficit público.  Parece que pensarán que la economía no afecta a la gente común, a la gente corriente, que podría contarnos de forma más sencilla y cotidiana las cuentas de su familia o del Estado. Por eso, dejémonos de abstracciones, de hablar del mercado o de las llamadas agencias de calificación -a propósito, cuándo la Comisión Europea abrirá expediente a esas agencias cada vez que golpeen injustamente nuestra deuda poniendo una nota a capricho-, y otras zarandajas que lo que hacen es confundir al personal. Los jóvenes del 15-M lo tienen muy claro, una de sus reivindicaciones es acabar con el gobierno de los mercados para devolvérselo a la política. Pero, política con mayúscula y con procesos electorales verdaderamente democráticos. Es intolerable que los mercados – repetimos por si a alguien se le ha olvidado, los mercados son los ricos, los que tienen el dinero- dicten las políticas de los gobiernos, sus presupuestos -cómo ingresar y  gastar- y las condiciones que deben cumplir para recibir préstamos de los bancos. A los bancos acudimos los que necesitamos dinero para pedir un préstamo o crédito y si lo hacemos ya formamos parte del mercado financiero. Primeramente, los bancos comprueban lo que tenemos -ingresos y patrimonio- y lo que debemos -otros préstamos- para asegurarse la devolución del préstamo, inclusive investigan nuestra reputación y el tipo de vida que llevamos. Si todo es positivo y el mercado funciona es probable que nos concedan el préstamo solicitado. Igual ocurre con el Tesoro público, aunque las cifras sean mayores. Cuando el Tesoro del Estado pide dinero tiene que explicar su déficit, diferencias entre ingresos y gastos -este año 40.000 millones de euros-, y al déficit hay que añadir los intereses por deudas anteriores -27.000 millones de euros-. El año próximo vencen 140.000 millones de euros, parte de esa deuda anterior, que debería ser renovada porque el Tesoro no tiene recursos suficientes para su devolución o amortización. Sumando todo eso, nos sale un agujero de 200.000 millones, para que el Estado funcione con normalidad. Pero, lo peor es que la deuda aumentará, si seguimos teniendo déficit todos los años. Así que, tanto en las familias como en el Tesoro se debería hacer lo que dicta el sentido común y la prudencia, ingresar más y/o gastar menos, porque si no estaremos a merced de la tiranía de los bancos y los mercados. ¿Cómo ingresar más o gastar menos? Eso será motivo de una próxima reflexión y debate.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

viernes, 5 de agosto de 2011

La visita del Papa.

Me embarga una grave duda, no sé si la visita del Papa en el mes de Agosto es una visita pastoral y privada o una visita del jefe del Estado Vaticano. Parece ser una visita de Estado por las medidas de seguridad planteadas y las precauciones tomadas para sacar de las plazas públicas a los airados, indignados, cabreados y todo colectivo que termine en “ado”. Pero, por la entrega a los asistentes de la mochila del peregrino con el libro para las ceremonias religiosas, el gorro y la camiseta con el lema de la visita papal a 210 euros por cabeza, incluido desplazamiento, comida y alojamiento, ya me parece más cosa de la Iglesia o del Corte Ingles (patrocinador del evento) que vende colonias (20€), sillas (25€), monedas (10€)… con el merchandising católico. Tampoco tengo muy claro por qué el poder civil de un Estado aconfesional o laico se tiene que someter al eclesiástico por esta visita que paralizará el centro de la capital española. Y por qué ocupan organismos e instituciones oficiales de la capital, establecen descuentos especiales en los transportes públicos para los asistentes y facilitan deducciones en los impuestos a los patrocinadores que pueden llegar hasta el 90% de las aportaciones realizadas. Las cantidades reconocidas por la Iglesia en aportaciones alcanzan los 100 millones de euros, sin contar las ayudas del Estado, Comunidad Autónoma y Ayuntamiento. Gasto que se irá tal y como vino. Sólo el Ayuntamiento movilizará a 12.000 trabajadores -4.000 de ellos agentes de la policía municipal- en un operativo que tendrá hasta un tercio de sus funcionarios trabajando del 16 al 21 de Agosto en las Jornadas de la visita del Papa. Para colmo, y lo más sorprendente, serán las consignas y mensajes anticonstitucionales que tendremos que soportar y aguantar las críticas a nuestro país por las leyes progresistas que nos hemos dado legalmente los españoles. Sin mencionar la pleitesía y dedicación de los medios de comunicación a la visita del Papa o la cobertura de las televisiones oficiales que nos lo van a servir hasta en la sopa. ¡Que dios nos coja preparados! O como decía mi padre ante situaciones límites: “Paciencia y barajá”.   
Ángel Luis Jiménez Rodriguez y María José Jiménez Izquierdo

jueves, 4 de agosto de 2011

El cinismo y la hipocresía del PP.

Ya ha pasado la tercera jornada de acosos a la deuda española y el Gobierno poco puede hacer sin la ayuda de las instituciones europeas, Banco Central (BCE), Fondo de Reserva y la capacidad de movilización y decisión de la Comisión Europea. La situación económica que estamos viviendo es preocupante, pero no grave, según dice la vicepresidenta económica, Elena Salgado, y depende de cómo evolucione en estos días la deuda española y la teórica cobertura de estabilidad del euro a corto plazo. Hoy, el Tesoro saca a subasta hasta 3.500 millones de euros a tres años. La confianza de los compradores, los intereses a pagar y la posición del BCE, nos confirmaran los síntomas y el tratamiento a seguir ante esta escalada del riesgo-país que está disparando las alarmas sobre un posible rescate a España. Improbable, pero no imposible. En este contexto, lo inmediato, urgente y necesario, que demanda nuestra economía y la ciudadanía es un pacto de Estado. Las dudas de los mercados sobre la solvencia de nuestro país por su debilidad económica, elevada tasa de paro y débil demanda interna con inciertas perspectivas de crecimiento a corto y medio plazo se apoyan en declaraciones de la oposición, patronal y sindicatos, que deben asumir esta grave situación y estar a la altura. Pero, una vez más, el Partido Popular, con su doble alma habitual, con su alma dividida, sale a los medios de comunicación a través de su portavoz para anunciar el diluvio universal por culpa de Zapatero.  Montoro anuncia que estamos en un punto de no retorno del rescate de España y Aguirre pide las elecciones ya, no debemos esperar ni a los plazos que marca la ley. Eso sí, Rajoy, el alma buena del PP, está dispuesto a ayudar y a escuchar al Gobierno, nos dice que tiene soluciones para esta situación, pero ni las presenta ni las explica. Que cinismo e hipocresía, no le interesa nada más que las elecciones y la toma del poder y para ello, cuanto peor, mejor. ¿A qué costo? Eso no les importa ni les interesa.

María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Rodriguez

miércoles, 3 de agosto de 2011

La ley de Murphy.

El agorero Murphy decía que sí algo podía ir mal, iría mal. Eso está ocurriendo entre hoy y ayer, entre Julio y Agosto, en la bolsa y con la deuda pública española. La bolsa vivió un lunes negro con un batacazo del 3,24% del Ibex 35, ante el temor a una nueva recesión económica en EEUU. El selectivo de la bolsa cerró en 9.300 puntos y la prima de riesgo coronó otro nuevo record en 374 puntos básicos (sobre coste del 3,74 en los tipos de interés de la deuda), el martes ha llegado a los 405 puntos básicos. Las compras y ventas de la deuda española, como siempre, la han realizado los bancos autorizados, sin embargo, no sabemos quién compra, vende o invierte con lo fácil que sería identificarlos con un NIF o DNI. La abstracción que llamamos mercado, en realidad, son los que tienen el dinero. Sólo con la medida de tener identificados a los especuladores adelantaríamos bastante para su control. Porque digo yo, habrá que poner racionalidad donde no la hay, pues la irracionalidad, hasta hoy, ha sido el comportamiento de los mercados financieros. Y me pregunto, para cuándo la puesta en práctica de esta sencilla medida financiera de tener identificados a los especuladores. No podemos olvidar que parte del problema de esta nueva oleada especulativa no sólo es de España e Italia, le seguirá Bélgica. Y la Eurozona, de vacaciones y el Banco Central Europeo, ausente. No hay nadie de guardia en la Unión europea para atender la situación volátil de los mercados en verano y poder coordinar una respuesta adecuada a esta gangrena especulativa. Necesitamos en Europa políticos con capacidad de liderazgo y plena dedicación para sacarnos de esta crítica situación. En EEUU parecen haber encontrado, tras varios días de incertidumbre, un sendero más o menos válido, aunque no exento de dificultades, para salir de la situación de suspensión de pagos potencial que amenazaba sus cuentas públicas. ¿Es posible en Europa? 

María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Rodriguez

martes, 2 de agosto de 2011

¿Qué se puede hacer?

Ayer terminó el peor mes del año en la Bolsa, tenemos que remontarnos a noviembre de 2010 cuando se produjo el rescate de Irlanda para encontrar algo parecido. El Ibex 35 español tuvo una caída mensual superior al 7%. También el diferencial del bono español a diez años frente al alemán cerró en 354 puntos básicos, (sobrecoste del 3,54% de interés de la deuda española) y el 18 de este mes llegó a superar los 366 puntos. Ni el comienzo de la reestructuración del sistema financiero español, ni el segundo plan de rescate griego han traído la calma a los mercados que siguen especulando con la deuda española. Igual que está ocurriendo con la italiana. Y es que ni la noticia del adelanto electoral al 20N, que decían tranquilizaría a los mercados, sirvió para amortiguar estas caídas. No será fácil salir del círculo vicioso en que estamos atrapados, sino se ponen en marcha normas que impidan estas operaciones especulativas. Y es que los episodios de bolsa y deuda del mes de Julio en España, al margen de las turbulencias financieras que sacuden Europa, son muy ilustrativos de la especulación que estamos sufriendo con la deuda pública de nuestro país. En este mes, los tipos de interés de la deuda española elevados artificialmente han supuesto un coste de 488 millones euros y en el año ya se aproximan a 3.500 millones de euros los costes de la deuda al Estado español. Y la operación es bien fácil para los especuladores. Cuando  el Estado anuncia que emitirá nuevos títulos de deuda en el mercado primario -este mercado es  donde los agentes financieros compran la deuda nueva-, los bancos venden en el secundario -donde se vende y se compra a otros agentes los títulos que tienen en su cartera antes de su vencimiento- hasta inundarlo con toda la deuda española que pueden, dando así la impresión de que nadie los quiere y dotándole de mayor aliciente al subir los tipos de interés para decidir la compra. Y a este tipo de interés crecido especulativamente tendrá que pagar el Estado la deuda nueva que va emitir y subastar. Esta subida no está asociada a los títulos, ni a que los potenciales compradores estén preocupados por la capacidad del Estado español para reintegrar su deuda. La deuda pública española es de las más bajas de Europa, se sitúa en torno al 60% del PIB. Y la prueba irrefutable es que cada vez que el Estado saca sus títulos a la venta, por cada euro de deuda que se oferta hay una demanda dispuesta a comprar hasta tres. Por supuesto, los bancos recompran con esta nueva y ventajosa rentabilidad la deuda antigua que acaban de vender en el mercado secundario. La operación es redonda: no sólo compran deuda nueva muy rentable, sino que elevan artificialmente la rentabilidad de los títulos que tenían. La contrapartida, para el Estado, es ruinosa: más recursos públicos regalados a los especuladores que tienen que pagar los españoles. ¿Tiene que ser este irremediablemente el destino de nuestro dinero? ¿Puede hacer algo más que lamentarse el Estado ? ¿No tiene fuerza el poder político para establecer normas que acaben con esta especulación? Ya está bien. Es hora de hacer algo. Y soluciones hay en España y en Europa.

María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Rodriguez.

domingo, 31 de julio de 2011

Que dios nos pille convocados.

Anunciada las elecciones generales para el 20 de noviembre, con disolución de las Cortes el 27 de septiembre, el decreto ley de medidas sociales del 19 de agosto se convalidará en dos sesiones previstas para este mes. Ahora, procede un avance de las propuestas y programas de los partidos políticos para las “generalísimas” -como se dice en Twitter-, especialmente del PP, que las ha silenciado hasta ahora. Hay una consigna de silencio dirigida a los nuevos gobiernos autonómicos y municipales salidos de las urnas el 22 de mayo, no hay declaraciones programáticas. La dirección del PP insiste en que hasta después de celebrarse las elecciones generales y andaluzas, nada de recortes drásticos y medidas traumáticas que afecten a los ciudadanos, solo medidas cosméticas en cargos de confianza, coches oficiales, gastos superfluos, etcétera. Así lo contaba en esto días la prensa y lo advertía el ex presidente del Gobierno, Felipe González, en un desayuno informativo en Madrid. Pero, siempre falla alguien y el viernes 29 en El País, el consejero de Economía y Hacienda de Murcia declaraba que su Comunidad estaba dispuesta a renunciar a las competencias de sanidad, educación y justicia, debido a las dificultades para cumplir el objetivo de déficit que se le había marcado. Y su presidente, Ramón Luis Valcárcel, lo confirmaba,  tras paralizar la transferencia de justicia en marcha, alertando de que si no recibía la financiación suficiente no dudaría en renunciar a estas y otras competencias. Castilla-La Mancha, gobernada por la secretaria general del PP Dolores de Cospedal, también ha decidido no asumir esa competencia. Estas medidas y soluciones a sus problemas deficitarios han reabierto el debate sobre el sistema autonómico. Y en esta postura de las comunidades del PP, subyace una actitud contraria a la esencia del Estado de las Autonomías y una renuncia al modelo constitucional que nos dimos para la organización del territorio del Estado en el título VIII de la Constitución. El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, lo confirmaba “en el PP nunca han creído en el título octavo de la Constitución y, por tanto, se sienten incapaces de gestionarlo y de asumir sus responsabilidades”. Además, ofrecía un argumento jurídico “Las comunidades que tienen las competencias ya transferidas tienen que cumplir con sus responsabilidades y devolverlas implicaría una reforma de la Constitución y los estatutos”. Los juristas del PP no se han enterado o no quieren enterarse de que el proceso de constitución de una nacionalidad o región en comunidad autónoma es un camino sin retorno. Una vez constituidos sus órganos de gobierno no pueden dejar de dirigir políticamente la nacionalidad o región en los términos contemplados conjuntamente en la Constitución y su estatuto, y no pueden devolver competencias asumidas que figuren en él. Si existían dudas sobre el particular, el Tribunal Constitucional se lo aclaró en la sentencia 89/1984. Por supuesto, como decía el ministro de Justicia, devolver competencias implicaría modificar mediante reforma la Constitución y/o el Estatuto, pero no se podría hacer unilateralmente ni por el Estado ni por la Comunidad Autónoma, debe haber acuerdo, porque sino no tendríamos un Estado, sino otra cosa. El  debate está servido. Y no es un debate meramente competencial o de dinero, sino de modelo y responsabilidades derivadas del poder. El gobernar conlleva un coste y el PP, en las comunidades que gobierna, parece incapaz de asumirlo. Menos mal que como dice Ernesto Ekaizer en el diario Publico “Que en este debate dios nos pille convocados”.

María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Rodriguez

viernes, 29 de julio de 2011

Las clases medias y las elecciones.

Ayer se publicó el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) correspondiente al mes de Julio, realizado entre el 4 y el 11, que recorta la distancia entre el PP y PSOE en estimación de votos hasta los 7,1 puntos (3,3 menos que hace tres meses). Este es un cambio de tendencia, ya que en los sondeos y encuestas anteriores lo normal era el aumento del PP y la disminución del PSOE. No sé si debe al giro que han supuesto los planteamientos de Rubalcaba y su vuelta a las raíces socialdemócratas que traslucen sus propuestas. Una buena base, quizás la única posible, para que amplias franjas sociales sintonicen de nuevo con el PSOE como opción de Gobierno. Aunque, lo van a tener difícil con las clases medias, porque no hay Gobierno que pueda sobrevivir a la furia de una clase media prospera que con la crisis ve como cada día su situación empeora. Un millón y medio de familias españolas tienen desempleados a todos sus miembros en edad laboral. Esta situación y su inseguridad económica están provocando que mucha clase media deje de serlo. Todo esto ha tenido sus consecuencias en los resultados electorales del 22 de mayo. Esta clase social compuesta fundamentalmente por profesionales, funcionarios, pequeños propietarios y autónomos, vive normalmente en ciudades grandes y medianas donde el PP tiene su cantera de votos. Así que, si los socialistas quieren recuperar a este electorado deben tenerlos en cuenta en su programa electoral, como ya están haciendo con las quejas de los indignados del 15-M. Porque las frustraciones de unos y las protestas de los otros, clases medias y jóvenes airados, deben tener una respuesta en el momento actual y, sobre todo, para el futuro. Los retos en época de crisis, históricamente, se han afrontado con éxito por medio de políticas socialdemócratas. En esa línea e idea tienen que estar las propuestas económicas que presente en las próximas elecciones generales el candidato del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba 
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

jueves, 28 de julio de 2011

Pensamiento frente a barbarie.

La agresividad de los individuos violentos no surge porque algunas ideas les parezcan malas sino porque no las entienden -ya sea el marxismo, el multiculturalismo o el socialismo-, temen pensar por sí mismos, -en vez de lo que le dicte su religión, su partido o su líder- y a ello, añaden el miedo y los prejuicios al pensamiento desconocido. Esa mezcla con la dosis justa de locura y afán de protagonismo termina en una matanza sin más criterio que la paranoia y la barbarie. Los partidos de extrema derecha con sus derivas filosóficas sobre racismo, cristianismo e islamismo y sus correspondientes fobias contra el extranjero, el inmigrante, el diferente, el otro, alientan sin escrúpulos esos miedos ciudadanos con las nefastas consecuencias de todos conocidas. Y es que no paran de gritar “Hay que echarlos a todos y que Europa se rija por principios cristianos inamovibles”. Lo peligroso es que ya no es un discurso de minorías, radicales o extremistas, sino de grandes partidos y de líderes importantes europeos que no es necesario señalar. No olvidemos los discursos xenófobos y contra el multiculturalismo que se han hecho en Cataluña en la pasada campaña de autonómicas y municipales del mes de mayo. La primera consecuencia y la primera medida de esta claudicación al miedo que genera el otro, acompañada por el pensamiento único y dogmatico, ha sido la de impedir que la gente piense por sí mismo y la suspensión del tratado de Schengen, con el anuncio de algunos gobiernos europeos del restablecimiento de controles fronterizos a ciudadanos de otros países miembros. Ante esta situación, ¿qué debemos hacer? Carlos París,  filósofo, escritor y presidente del Ateneo de Madrid nos da una respuesta “Pensar y pensar frente al dogma y la barbarie para alumbrar un pensamiento que guie la acción imprescindible para salir del abismo en que nos encontramos”.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

miércoles, 27 de julio de 2011

¿Se puede ser alcalde y diputado al mismo tiempo?

Se ha dicho siempre que en el PP hay muchos hombres de su tiempo, franquistas con la dictadura y demócratas con la democracia. Vamos, lo que se encarte en cada momento. Y no es un chiste. Ahora se plantea un dilema parecido en Andalucía, pues hay una contradicción entre su opinión de los años 90, que pedía la inelegibilidad de los alcaldes como diputados andaluces -como mantiene en Galicia- y su postura de ahora de compatibilizar al mismo tiempo ser alcalde y diputado. En el debate del pasado jueves en el Parlamento Andaluz sobre este asunto, cuando se procedía a votar una propuesta de 27 medidas de trasparencia y calidad democrática, se lió un autentico guirigay, un espectáculo lamentable. El PP con sus gritos, agresiones verbales y tumultos pretendía conseguir lo que no era capaz con la palabra, que en vez de un hombre un cargo, si eras alcalde fueran dos. El PP no entiende que si quieren prestigiar el ejercicio de la política es necesario que la dedicación al cargo sea exclusiva. Es mejor, y así lo entiende la gente, que el político se dedique a un solo cargo, porque de lo contrario puede ocurrir que no cumpla ni con uno, ni con otro. Algo que debía resolverse de forma sencilla, porque  era razonable y fácil de entender y consensuar, se ha complicado por la actitud intransigente del PP. Pero, además, saben que la posición institucional de los alcaldes les beneficia en un proceso electoral como el autonómico, y de eso se quieren aprovechar para las elecciones del año próximo. De hecho, diecisiete o dieciocho de los diputados del PP en el Parlamento Andaluz son alcaldes y, según mi opinión, su acceso a este segundo cargo público no ha sido en las condiciones de igualdad que establece el artículo 23.2 de la Constitución Española. Así que, si ahora pretenden recurrir al Constitucional esta incompatibilidad, poco tienen que hacer. La modificación en el Parlamento, por la mayoría absoluta exigida, del artículo 5 de la Ley Electoral de Andalucía, que regula las causas de inelegibilidad para los alcaldes en las elecciones autonómicas, es correcta, se ajusta a derecho y está bien decidida desde el punto de vista jurídico, ético y hasta estético.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

lunes, 25 de julio de 2011

DEMOCRACIA frente al terrorismo.

El mundo sigue avanzando en valores democráticos y en el reconocimiento de los derechos humanos, pero los fanatismos religiosos permanecen entre nosotros para exterminar al infiel ya sea en nombre de Dios, Alá o de Yavé. El perfil policial del autor del atentado de Oslo, que hasta el momento ha causado 92 muertos, lo define como “fundamentalista cristiano” conocido por su grado de fanatismo y sus posturas ultraderechista e islamófobas difundidas en la Red. Hoy, las sociedades más avanzadas y democráticas se sienten aterrorizadas con los frentes yihadistas y otros movimientos religiosos radicales menos conocidos pero igual de nocivos, que se exhiben de forma narcisista en las redes sociales. Ante este atentado merece especial mención, por lo acertada, la primera reacción pública del primer ministro laborista, Jens Stoltenberg, subrayando que Noruega combatirá el terrorismo con democracia, al margen de las medidas policiales. Anticipándose a aquellas voces que ya habían empezado a reclamar más seguridad, más controles y disposiciones represivas más eficaces. Porque la clave para salir de esta tragedia ya la están dando miembros del Gobierno Noruego, “Mañana hay que despertar igual que ayer, como ha sido y es Noruega, una sociedad abierta, igualitaria y donde es posible confrontar ideas políticas en un ambiente de libertad”. Y como decía un editorial de la prensa noruega “Debemos seguir siendo una referencia democrática y de libertad para todos, dentro y fuera del país, como en su día lo fueron España y Gran Bretaña después de los terribles ataques terroristas del 2004 y 2005”.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

domingo, 24 de julio de 2011

Una apuesta por la solidaridad europea.

El pasado jueves en la reunión extraordinaria del Eurogrupo, los participantes tuvieron que hacer encaje de bolillos con el borrador de la propuesta para reformular por completo la política de rescates de países en crisis e iniciar una nueva etapa de la construcción europea. La propuesta era un prodigio de equilibrio para poner de acuerdo y satisfacer a los diferentes intereses y a las distintas instituciones afectadas por los graves problemas de Grecia, que influyen en España e Italia. Pero el jueves, las instituciones de la Unión Europea, demostraron que pueden resolver sus problemas si se empeñan, pese a la exasperante lentitud de su maquinaria decisoria. Parece que Europa sólo progresará a golpe de crisis. Por fin, la canciller Ángela Merkel empezó a entender y admitir -ha tardado más de un año-  que la agonía del euro también suponía el suicidio de Alemania. El texto de conclusiones de la cumbre, que satisface también al Banco Central Europeo (BCE) y al Fondo Monetario Internacional (FMI), descansa en un cambio en las condiciones de los préstamos del Fondo Europeo de Rescate a Grecia: interés menor (del 4,5% al 3,5%) y extensión de los plazos (de 7 a 15 años). Además, flexibiliza los usos del Fondo de Rescate para dar préstamos a países de la zona euro que no estén en programas de rescate si se vieran acorralados por los mercados. Pese a ello, los inversores en deuda griega ven complicado que Grecia pueda crecer lo suficiente para reducir o pagar la totalidad de su deuda. Grecia, dicen, pagará menos y más tarde, pero el volumen de los dos rescates (219.000 millones de euros) sigue siendo impagable. Y es que con intereses por encima del 2%, según los economistas, es imposible. Para despejar esa posible incógnita, el documento de conclusiones habla sobre un Plan Marshall europeo que levante la economía y que conceda a Grecia fondos estructurales para favorecer su competitividad y las reformas necesarias. Esta aparente solidaridad no se parece en absoluto a la de después de la segunda guerra mundial que puso las bases para la Unión Europea. Debería servir como modelo al Gobierno Alemán, el BCE y el FMI para comprender lo que supone la ayuda para países en quiebra como Grecia, Irlanda y Portugal y otros también muy afectados por la crisis financiera. Porque además del recordado Plan Marshall, que no se olvida de la memoria colectiva europea, hubo otros, olvidados, que hicieron frente a la deuda soberana de los países europeos de la época, exhaustos tras finalizar la guerra, con créditos concedidos por Estados Unidos al 2% de interés y a 60 años. Los británicos -auténticos incordios hoy día para llegar a acuerdos en la UE- acabaron de pagar este crédito en 2006, crédito concedido en una cuantía superior al doble de la economía británica de aquel momento. Los resultados de esas ayudas, ya son historia, pero no se olvidan. Europa mejoró su riqueza y crecimiento y cimentó las bases de, hasta hoy, nuestro estado de bienestar. Esa memoria, ese recuerdo debería dejarnos muy claro cómo deben ser las ayudas de los Fondos Europeos de Rescate y cómo debería ser, en política y economía, la autentica solidaridad y alianza entre países de una Unión como la europea. ¿Será posible? ¿Lo conseguiremos? 
María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Izquierdo

Camps, jugó y perdió.

Estos son tiempos de vergüenza, pero no por lo que se dice o se hace en otros sitios, sino lo que se dice y se hace aquí y ahora. Lo que está ocurriendo desde hace meses en la Comunidad Valenciana, con las imputaciones por la trama corrupta del caso Gürtel y el delito de cohecho de su presidente Francisco Camps, forman parte ya de la historia de la infamia nacional. Y es que aquí nos encontramos ante un problema moral fruto de la irresponsabilidad de Mariano Rajoy y de la dirección del Partido Popular, aceptaron la candidatura de Camps sabiendo que si era imputado tendría que dimitir, sin importarles las consecuencias para el pueblo valenciano y sus instituciones democráticas. Pero habían preparado una salida, un plan B, poco ético y algo indecente, los cuatro incriminados por cohecho se declaraban culpables y pagaban la multa y así eludían la acción de la justicia y la puesta en escena del juicio ante un jurado popular. Mariano Rajoy no podía permitirse el perjuicio que le podían ocasionar en plena campaña electoral de las generales. Sin embargo, Camps les falló, llevaba 900 días deslizándose por la pendiente judicial y ahora le obligaban a elegir entre la culpabilidad y mantenerse en el cargo o defender su inocencia y dimitir. Dilema tan absurdo como todo este asunto desde su inicio, si defiendes tu inocencia, dimite, si aceptas tu culpabilidad, sigues en el cargo. Que poco entienden estos señores la responsabilidad política en un sistema democrático. Y es que hasta Camps se había creído que los valencianos le habían exonerado de sus culpas en las urnas el 22 de mayo. ¡Qué equivocado estaba y que poco le ha servido la gloria de su victoria electoral! Camps ha llevado todo este lio como un juego y de forma muy egoísta y por supuesto nada sacrificada. Pero es que además, siempre ha llegado tarde y mal a las distintas opciones que tenia y eso se paga a la larga. El mismo ha cavado la tumba de su carrera política, que era lo que más ambicionaba. Ahora el PP no se cansa de repetir o colgar en sus blog que Camps es más inocente que Galileo, ¿por qué entonces le han obligado a dimitir? Esto no hay quien lo entienda ¿O sí?
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

sábado, 23 de julio de 2011

La compasión.

Hay palabras maravillosas como amor, libertad, justicia… Pero todas ellas pueden ser manipuladas y utilizadas como arma arrojadiza. Por amor a Dios, comenten los fundamentalistas barbaridades; la libertad de unos puede suponer la prisión y muerte de otros; y a la justicia, todos creen tenerla de su parte, incluso los tiranos más atroces. Sólo la compasión impide estos excesos; esta idea no puede imponerse a sangre y fuego, porque te obliga a hacer justamente lo contrario, te obliga a acercarte a los demás, a sentirlos y a entenderlos. La compasión es el núcleo de lo que mejor somos.

jueves, 21 de julio de 2011

¿Cuándo perdimos nuestra humanidad?

El pasado mes de Mayo, una embarcación con 72 inmigrantes, que salieron desde Libia con destino a Italia, naufragaron sin que las naves de la OTAN hiciesen nada por rescatarlos. Desde que comenzó el conflicto Libio, unas 2.000 personas han muerto en el Mediterráneo sin que a nadie le importe, incumpliendo obligaciones ineludibles recogidas en el derecho del mar. La misión de la OTAN en el Mediterráneo debería incluir la ayuda humanitaria, pero hasta ahora sólo España, hace unos días, ha asumido esa responsabilidad acogiendo en una de sus fragatas bajo la misión de la OTAN a 111 inmigrantes que estaban a punto de naufragar. Inmigrantes que habría que evacuar urgentemente a algún hospital en tierra dada su delicado estado de salud. Ahora, la OTAN está negociando con los países de la zona para ver quien acoge finalmente a ese centenar de personas en situación precaria porque nadie quiere hacerse cargo de ellas. Es incomprensible la falta de solidaridad ante esta delicada situación. Y el remate es las lentas y largas discusiones entre los países de la zona para ver quién o quienes asumen estas competencias que nadie debería rechazar por razones humanitarias.
En nuestro país, también nos deberían escandalizar los datos que aparecen en el estudio “Evolución del racismo y la xenofobia en España (informe 2010)”, difundido esta semana por la Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración. El estudio pone de manifiesto que un 36% de los ciudadanos encuestados por el CIS está reacio a la entrada de emigrantes, menos mal, que un 41% piensan que los efectos generados son positivos o muy positivos para España. Nicolás Marugán, responsable del estudio, reconoció que la imagen que tiene los españoles de los foráneos “ha empeorado mucho” respecto a los años anteriores, algo que achacó a la “estereotipia” creada en torno al uso de los servicios públicos y al mercado laboral. Los españoles objeto del sondeo piensan que los emigrantes reciben más del Estado de lo que aportan, aunque los datos oficiales digan lo contrario. El informe refleja también que un 44% piensa que los españoles deben tener preferencia en la atención sanitaria y un 56% que se tenga en cuenta la nacionalidad a la hora de elegir colegio para la educación de los hijos. No sé si será la complejidad de nuestro cerebro la que hace posible estas respuestas racistas y xenófobas, porque no entiendo como a tantas personas les cuesta aceptar que no hay españoles, ni extranjeros, ni grupos mayoritarios o minoritarios, sino sólo seres humanos o personas que como nosotros, en este periodo de crisis, buscan una salida para sus problemas. Y es que la adaptación a esta nueva sociedad multirracial y diferente debe hacerse desde nuestro interior, superando, por supuesto, los conflictos internos y externos de este mundo que nos rodea.
María José Jiménez Izquierdo

miércoles, 20 de julio de 2011

¿Aguantará Zapatero?

Europa y el área del euro es hoy el centro de la inestabilidad financiera internacional. Esto es debido a la incapacidad de los líderes europeos de consensuar una salida a la crisis, que está poniendo en peligro el andamiaje de la estructura europea que tanto costó levantar. Los especuladores no quieren que Europa funcione porque entonces se les acaba “el chollo” y el beneficio rápido, casi diario, que están consiguiendo con las inestimables ayudas de las agencias de calificación. El problema ya no es Grecia, sino el ataque directo de los especuladores a España e Italia para situar la prima de riesgo en unos límites peligrosos como son los 400 puntos básicos o sea el 4,00 % de interés como sobrecoste de la deuda. Así que, el próximo jueves, los países del euro están obligados a realizar una declaración institucional, si quieren frenar esta voracidad especulativa, diciendo “Todos somos España o Italia, y si alguien apuesta contra ella saldrá perdiendo”. Y a continuación pasar a la acción asegurando el futuro del euro sobre la base de una disciplina fiscal compartida y una política común que fomente el crecimiento económico.
Por eso, en esta situación de máximo riesgo e incertidumbre para España, lo menos conveniente en estos momentos sería adelantar la convocatoria de las elecciones generales del 2012 como está pidiendo el PP y Rajoy para “hace las cosas como Dios manda” en estos días. Ahora, le secunda el diario El País que recuerda que si bien Zapatero “dispone de toda la legitimidad y todo el derecho para terminar la legislatura”, ya advirtió en marzo que su continuidad “sólo era moral y políticamente justificable” si culminaba las reformas. El Gobierno ha contestado a estos planteamientos en un comunicado colgado de la pagina web de la Moncloa: “En este momento no habría nada más inestable y perjudicial para la solvencia y la credibilidad de España que una convocatoria anticipada de elecciones”. Pero en esta polémica el PP, simplificando incomprensiblemente la economía, interviene con esta chorrada de Rajoy “España tiene futuro porque el PP está a punto de llegar al poder”, normal para un partido que está obsesionado con conseguir el poder. Y es que el problema que tiene este partido desde la época de la transición es la no aceptación de la legitimidad de presidentes de Gobiernos socialistas, ya sea el señor González o el señor Zapatero. No se dan cuenta o no quieren darse cuenta que convocar elecciones en esta situación de volatilidad de los mercados y sin la necesaria defensa diaria de los intereses generales relacionados con las primas de riesgo es una locura. En una larguísima campaña electoral como la que se prevé, añadiendo el periodo que va entre la noche que se sabe quién es el ganador y el día de la constitución del nuevo Gobierno, más el tiempo para hacer pactos post-electorales, si el resultado lo exigiera, quienes sufrirían serían como siempre los sacrificados bolsillos de los ciudadanos españoles. Así que Zapatero debe aguantar hasta el final de la legislatura por el bien de España. Y decirle  alto y claro a Rajoy, “Que es la Economía Rajoy, que no te enteras, que es la Economía”. 
Ángel Luis Jiménez Rodriguez