viernes, 11 de noviembre de 2011

Un Cardenal sin capelo ni birreta.

Juan José Millás, después del debate del lunes entre Rubalcaba y Rajoy, decía que éste último habló como un Cardenal. Sin embargo, pienso que más que hablar como un cardenal parecía un Cardenal, pero sin capelo, ni birreta. Por eso, no me extraña la petición de los obispos a los españoles. Nos piden votar a los partidos que tengan el ideario del PP, o sea votar al PP, porque no conozco otro partido de los que se presentan a las elecciones el próximo día 20 de noviembre que tenga el ideario del PP. Nos toman por tontos. Lo que espero quede claro para los votantes es la conexión entre la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal española y el Partido Popular y su “cardenal” Rajoy. La Comisión de los obispos con sus proclamas también quiere recordar a los católicos cuales son los “principios irrenunciables” para la Iglesia y sin los cuales ningún católico sabría a quién podría votar el 20-N: La defensa del matrimonio tradicional, la marcha atrás en la reciente ampliación de la Ley del Aborto, el no rotundo a iniciativas como la Muerte Digna o la investigación con embriones, la derogación de Educación para la Ciudadanía o la condena del nacionalismo. Estos son los principios irrenunciables que forman parte del “programa electoral” que anunció en el mes de octubre para estas elecciones el Episcopado español. Institución que según creo no se presenta en este proceso electoral. A diferencia de otras elecciones, donde se mostraban más comedidos y pedían el voto en blanco o quedarse en casa, los obispos están más belicosos y desbrozan en diez puntos el perfil del partido al que el católico de bien -¿y el de mal?- debe prestar su voto en las elecciones del 20 de noviembre para alcanzar “el bien posible en este momento”. Un perfil que coincide, casi al completo, con el PP de Mariano Rajoy. La Iglesia elige al PP porque oficialmente no hay un “partido confesional” en España. Existen puntos muy polémicos en la nota de los obispos, pero especialmente me llama la atención que quieran imponernos la moral de la Iglesia católica a todos los españoles: “Las decisiones políticas deben ser morales y justas, no sólo consensuadas o eficaces”. Insisten en que “no es cierto que las disposiciones legales sean siempre morales y justas por el mero hecho de que emanen de organismos políticamente legítimos”. Y terminan diciendo que todo lo que no cumpla con la “ley natural” no debe ser acatado por los católicos. Así que cuidado, porque debe preocuparnos la posibilidad de que además de ganar, el PP obtenga mayoría absoluta y su ala más conservadora impulse estos principios irrenunciables de la Iglesia católica. Buena coartada para que  el Gobierno de Rajoy deshaga o vacíe de contenido las reformas sociales más avanzadas aprobadas por el Gobierno de Rodríguez Zapatero. Reformas sociales que han hecho progresar la cultura de la libertad en España con más derechos para hombres y mujeres, y que hoy día nos sitúan a la vanguardia de Europa y del mundo. Así que hay que ir a votar, porque no votar puede ser un paso atrás en nuestros derechos.
María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Rodriguez

martes, 8 de noviembre de 2011

Rubalcaba, pelea.

No sé quién ganó el debate de anoche entre los dos candidatos a la presidencia del gobierno. Rubalcaba planteó el debate con una agilidad retórica y argumental que dejó descolocado en algunos momentos a su rival. Rajoy aplicó a rajatabla la estrategia de evitar respuestas comprometidas y se limitó a leer su habitual discurso vacío, que traía escrito, convirtiendo el debate en un aburrido monólogo. “A ver si dejamos de discutir de estos asuntos”, se quejaba Rajoy que parecía no saber a qué había venido. Rajoy no paró de leer en toda y cada una de sus intervenciones para no equivocarse, hasta 600 lecturas contabilizaron los medios. Rubalcaba estuvo mejor en la forma y en la oratoria: rápido en el debate y corto en las enganchadas con el contendiente, aunque algo tedioso en las intervenciones largas. Salió atacando, sabiendo que el debate de anoche era su única oportunidad para darle algo de aire a una campaña asfixiada. Rajoy hizo el discurso esperado para no perder ni uno solo de los votos que el PP espera conseguir. No sabemos si Rubalcaba -lo veremos el 20-N- consiguió despertar a ese electorado socialista que hoy duda. El debate también sirvió para que los ciudadanos confirmaran que el programa del PP es de una ambigüedad y una indeterminación que sirve lo mismo para mantener como para recortar los servicios sociales que demandan los ciudadanos. Pero ya lo dijo Rajoy eso depende de la coyuntura económica. Y es que Rajoy no podía exponer las ideas que tiene el PP para gobernar, y que puso en evidencia Rubalcaba con sus preguntas, porque si lo hiciera podría cambiar el 20-N la intención de voto de muchos ciudadanos. Rubalcaba, cumpliendo con una estrategia esperada, le quitó la careta a Rajoy. Destapo ante los ciudadanos el peligro que representa la aplicación del programa y las políticas del PP en temas como las prestaciones por desempleo, la exclusión de las pymes de la negociación colectiva, los activos tóxicos de los bancos, la financiación de la sanidad y la enseñanza pública y otros derechos y servicios sociales. Sin embargo, nos hemos quedado sin saber por boca de los dos candidatos, Rubalcaba o Rajoy, la situación real en la que se encuentra este país y lo que de verdad le aguarda a los españoles al día siguiente de depositar su voto. Me falta un segundo debate, porque como elector me supo a poco. Y creo que a mucha gente pues la audiencia fue de casi 12 millones de personas, cuando en los mítines importantes no asisten más de varios miles de ciudadanos, que además no son indecisos sino convencidos. Evidentemente, se habló del desempleo, primer problema nacional  -éste fue el punto de oro del debate con una audiencia de casi 14 millones-, un mantra que se mantuvo a lo largo del discurso de uno y otro candidato. Rajoy no explicó cómo iba a solucionarlo y Rubalcaba sólo lo esbozó. Este cara a cara, que protagonizaron anoche Rubalcaba y Rajoy con una audiencia millonaria, espero que anime a los electores a votar. Sólo con eso me doy por satisfecho, porque le damos vida a esta campaña electoral. Muchos me preguntan, pero quién ganó anoche el debate. Mi respuesta es que eso poco importa si ganó la democracia  
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

lunes, 7 de noviembre de 2011

Un mensaje para la izquierda desencantada.

En plena campaña electoral y pensando sobre lo que hará esa parte de la izquierda desencantada que se plantea la abstención, no quiero perder en esta reflexión el referente de lo que ocurrió el 15 de octubre en un millar de ciudades de más de 80 países. Un mundo indignado y enojado protestó en las calles porque no se sentía completamente libre. Y lo más curioso es que no se reunían, concentraban y marchaban por razas, nacionalidades o religiones, razones que siempre dividen, sino con una conciencia global reclamando una vida pacífica, un futuro sostenible, justicia económica y una democracia real. Las demandas de estos movimientos de protesta, ya se llamen 15-M, DRY, Occupy Wall Street, etcétera, son la incipiente infraestructura de una humanidad común que durante décadas se ha dejado someter y ha permitido con su apatía que las élites la dirijan. Estas protestas son transformadoras porque la gente sale a la calle, se encuentra frente a frente y, al recuperar hábitos de libertad, empieza a construir nuevas instituciones, relaciones y organizaciones que revelan las tremendas injusticias que se están cometiendo por las corporaciones globales y los gobiernos. La idea es poder abordarlas y hacer justicia. Martin Luther King ya lo decía hace cincuenta años, “perturbar pacíficamente el orden normal es sano para la democracia porque revela las injusticias que están encubiertas y entonces pueden abordarse”. Por eso, en estas elecciones llenemos de fuego de justicia nuestro voto y nuestras vidas, porque la razón y la justicia al final siempre se abren paso. Y el que quiera oír que oiga.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

sábado, 5 de noviembre de 2011

La salud, un bien público o privado.

El Concejero de Sanidad de Cataluña, Boi Ruiz, ha dicho hace unos días que la salud es “un bien privado que depende de cada ciudadano y no del Estado”. Está muy claro que para CIU y la derecha española no se trata de ajustes, ni de recortes, sino de un desmantelamiento programado de la sanidad española cumpliendo recetas neoliberales. Vamos, dejarle la salud al mejor postor. Así que ya no hay dudas para los ciudadanos. A partir de las próximas elecciones generales, se pondrán en cuestión los principios de la Organización Mundial de la Salud y el derecho a la protección de la salud, derecho reconocido por el artículo 43 de la Constitución, que encomienda a los poderes públicos la organización y tutela de la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios. Sabían el millón doscientos mil ciudadanos que votaron a CIU en las elecciones catalanas que para éste partido la salud es un bien privado. Y sabemos los españoles que piensa hacer el PP con la sanidad pública después del 20-N. Su programa no concreta nada sobre el futuro de la sanidad española. Dice el portavoz del PP, González Pons, que ningún español puede ser tan idiota como para seguir votando al PSOE, pero cómo podemos votar al PP si vemos lo que están haciendo en las comunidades autónomas que gobiernan: recortan derechos consolidados, atacan la enseñanza pública, desacreditan a los sindicatos y destruyen puestos de trabajo con sus medidas de ajustes y austeridad. Por eso no puedo comprender que las víctimas de la crisis puedan votar a un partido de derecha cuya identidad está ligada a los poderosos, responsables de sus sufrimientos, en vez de apoyar a un partido de izquierda, el mal menor, que ha luchado siempre por sus derechos. Yo no soy una víctima, pero tengo que ser un idiota porque seguiré votando al PSOE.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

viernes, 4 de noviembre de 2011

Las políticas de austeridad y el mercado laboral.

Ante los casi cinco millones de parados del tercer trimestre del año según la Encuesta de Población Activa, el Gobierno ha reconocido que los recortes públicos son los culpables, entre otros factores, de este desempleo. Izquierda Unida lo comparte y agrega a los recortes esa falsa austeridad que nos está imponiendo el PP en las comunidades autónomas, y que aplicará después del 20-N. Si a ello añadimos que para generar empleo nuestra economía se basa fundamentalmente en la construcción y en el consumo, que generan empleo pero de baja cualificación, el naufragio estaba asegurado. Después todo ha sido como una bola cuesta abajo: aumenta el paro por la crisis, se debilita el consumo al haber más parados y más incertidumbre, las empresas venden menos y despiden más, otra vez más parados que consumen menos y más empresas que cierran. Un círculo vicioso donde la puntilla ha sido la restricción del crédito que impide que aparezcan nuevas empresas o que se mantengan las actuales. La crisis es fundamentalmente financiera y no de otro tipo como quieren hacernos creer. Además, nuestro sector público está sin impulso y recortando inversiones debido al déficit creado por las  ayudas prestadas a la banca. Con todos estos factores tenemos la explicación de por qué hemos llegado a los cinco millones de parados. Y qué podemos hacer para acordar y acortar un tratamiento efectivo que solucione el paro. Este es el principal problema de nuestro país. No soy ningún experto, pero según dicen la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y varios economistas influyentes como John Kenneth Galbraith (fallecido en 2006), lo primero que tenemos que hacer en situaciones de desaceleración económica que afectan tanto al empleo es anteponer los planes de generación de empleo a los planes de consolidación fiscal. Planes de empleo que refuercen el diálogo social, que es esencial. Al mismo tiempo hay que implantar nuevas formulas para que fluya el crédito a las pequeñas empresas, mejorar el gasto y la gestión de las políticas activas de empleo y garantizar la protección social. Planes específicos de choque para impulsar el empleo juvenil, con mejoras en las políticas educativas, readiestramientos para nuevos empleos, creación de empleos de servicios públicos, reducción de la temporalidad y políticas salariales efectivas vinculadas a la productividad. Dos datos necesarios para conocer la dimensión del problema: Uno, desde que comenzó la crisis, el 86% de los más de 2,2 millones de empleos destruidos en España los ocupaban jóvenes de 16 a 29 años. Dos, la destrucción de empleo ha sido y sigue siendo más intensa entre los trabajadores con menos formación como los de la construcción que han aportado la mitad de los empleos destruidos. Por eso, en España habría que probar todas estas medidas ya experimentadas en otras crisis y otras ideas que sirvan para crear empleo y bajar el paro, porque hoy, aquí y ahora no sobran ninguna  
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

jueves, 3 de noviembre de 2011

La austeridad, un problema más que una solución.

Existe un estudio de Japoco Ponticelli y Hans-Joachim Voth, profesores de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, que utilizando una vasta base de datos cuantifica los actos de violencia política ocurridos en 26 países europeos entre 1919-2009. Los profesores notaron que “los recortes en gastos públicos aumentaron significativamente la frecuencia de disturbios, marchas anti-gobiernos, huelga generales, asesinatos políticos e intentos de derrotar el orden establecido. Si bien estos eventos son de baja probabilidad en años normales, son muchos más comunes cuando se implementan con medidas de austeridad”. Estas conclusiones son válidas como vemos en los movimientos airados, indignados o furiosos de medio mundo. El otro medio tolera la desigualdad, debido a la pobreza, la ignorancia y la falta de esperanza en un futuro mejor. Los estadounidenses, que mostraban una mayor tolerancia hacia la desigualdad económica que los europeos debido a la mayor movilidad social, han dicho se acabó. La larga convivencia pacífica con la desigualdad económica ya no forma parte del panorama político norteamericano, terminó con la llegada de la crisis. Los estadounidenses están furiosos. Y con razón, ya que el 1% de los más ricos concentran más riqueza que todo el resto del país. Riqueza que conservan gracias a los rescates del Gobierno a banqueros y empresarios, y a otras medidas como las de estimulo a la economía que ha favorecido fundamentalmente a los que más tienen. Pero eso sí, siempre con el dinero de los contribuyentes y con pocos compromisos a cambio, pues los ejecutivos de las grandes empresas siguen ganando hasta 300 veces más que un trabador medio. Estos datos sobre desigualdad no son tan alarmantes en Europa, aunque se les parecen. Aquí están acompañados del europeísmo desfallecido de los países que tienen que poner dinero por la crisis fiscal como Alemania, también de los rescatados como Grecia, Irlanda y Portugal o con dificultades como España e Italia. Grecia ya es un polvorín cada vez más eurofóbico y con un referéndum en puertas para decidir sobre el futuro del pacto sobre la deuda y las medidas de rescate. Lo que más hace salir a la gente a la calle para protestar son los recortes en el gasto público, ya sea en educación, sanidad o servicios sociales. La gente está muy cabreada. De hecho está furiosa e indignada como comprobamos en las calles de medio mundo el 15 de octubre. Y seguirán estándolo hasta que este mundo se mueva en la dirección adecuada con un cambio político, la creación de empleo y ayudas para los destrozados por la deuda. Esto, y no la austeridad, contribuirá en gran medida a la recuperación económica. Al final lo que queda penosamente claro en esta crisis para los movimientos sociales es que los hombres trajeados -que intentan denigrar a los manifestantes acusándoles de desharrapados- no sólo no tienen ningún monopolio sobre la sabiduría, sino que además tienen muy poca sabiduría que ofrecer.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

sábado, 29 de octubre de 2011

Las primarias francesas.

Me gustan mucho las noticias que nos han llegado de Francia las últimas semanas. Lo mejor, la revolución tranquila en el interior del Partido Socialista, cuyos efectos pueden modificar el paisaje partidista e incluso algunos elementos definitorios de la actual Republica francesa. Recordemos que ha participado casi tres millones de franceses en la elección del candidato socialista que se enfrentará en mayo próximo a Nicolás Sarkozy por la presidencia de la republica. Estas noticias de las primarias francesas me han emocionado. Si la elección de François Hollande ha sido relevante, más lo ha sido el método para elegirlo, un sistema de primarias abierto a la participación de militantes y simpatizantes. Este método de primarias es muy ingrato para todo aparato de partido que se precie, excepto para los socialistas franceses, por lo que hemos visto. A eso le llamo hacer democracia, pero democracia real, de la que queremos para España. Sería posible algo similar en los grandes partidos españoles, con unas bases débiles y unas direcciones inseguras, y en algunos casos hasta marrulleras. Creo que no. Que yo sepa la inseguridad y la marrullería no son precisamente fuente de autoridad y menos de liderazgo. Tendríamos que recordarles a muchos dirigentes políticos de este país, que la democracia en sus orígenes atenienses consistía en continuos debates sobre las leyes y su forma de aplicarlas. Eso hacía pensar a algunos que Atenas era débil porque su democracia lo era. Parecía que no era necesario declararles la guerra, porque ya la tenían en su interior. Y sin embargo, Atenas resultaba ser más solida y resistente de lo que parecía. Porque lo que convertía a Atenas en cuna de la democracia, no era el hecho de sus debates o de la elección de sus gobernantes de entre los ciudadanos, sino la exigencia de que cualquier ciudadano podía ser gobernante. No se trataba de que pudiera gobernar tal ciudadano sino cualquier ciudadano. Por eso, no es más demócrata el sistema que escoge, que elige a sus gobernantes, sino aquél que garantiza que cualquier ciudadano pueda ser gobernante. Ese es el espíritu que han querido recuperar los socialistas franceses en sus primarias, el sentido de la participación y del debate, el valor de las ideas, y el gusto por la política, justo en una época de desafección y de crisis. La candidata Martine Aubry lo resumía con una frase “Queremos conseguir una democracia que respire”. ¿Cundirá ese ejemplo entre nosotros?.
María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Rodriguez

miércoles, 26 de octubre de 2011

El final de Eta y el principio de la convivencia.

Manuel Vicent decía el domingo en El País que “si el terror de ETA ha cesado definitivamente, en adelante el problema van a ser las palabras, que a veces son mucho más mortíferas que las pistolas”. Las cuestiones que se plantean ahora son múltiples. Quién será el dueño de las palabras con las que escribir la historia de estos años de plomo. Quién o quienes limpiaran las palabras de su carga maldita de odio enquistado durante tantos años en Euskadi. Quién escribirá el final de esa historia, porque quien la escriba habrá vencido. Aunque ahora parecen más satisfechos los vencidos que los vencedores. Indudable es que al final las palabras han sido más fuertes que las bombas y han traído la paz. Y tengo muy claro que la banda ETA no va a pedir perdón como colectivo, ni se va a disolver en un acto oficial, pero poco importa porque si no mata, no es nada. Ahora es necesario que los demócratas mantengan una sintonía básica para consensuar una política sobre la banda que haga irreversible el final del terrorismo de ETA y posibilite una salida al problema que significan los cientos de etarras condenados y huidos. Lo que no habrá nunca es una negociación directa entre ETA y los Gobiernos de España y Francia, porque el precio político a pagar es muy alto. La opinión pública no perdonaría al partido o Gobierno que lo hiciera. Así que se olviden los que albergan ese temor. Además, está el rechazo total de las víctimas y sus asociaciones. No aceptaran nunca que los etarras con cambiar de táctica por razones de eficacia política se beneficien de un diálogo y de una impunidad que deje sin castigo los delitos de sangre. Y es que no hay precio que pagar ni tampoco contrapartidas que ofrecer en este final que es el principio de otro proceso. Un proceso de reconciliación o al menos de intento de convivencia en un nuevo escenario donde se van a poner a prueba el valor y la calidad democrática de nuestro sistema constitucional. Porque una democracia es mucho más fuerte cuanto más disenso es capaz de contener, siempre y cuando, este se canalice dentro de los marcos previstos. Lo importante es que cada día que pasa sin violencia es mejor que el anterior.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

domingo, 23 de octubre de 2011

Las contradictorias promesas del PP.

Los campogibraltareños nos encontramos de nuevo con el doble discurso del PP. El Alcalde de Algeciras, Ignacio Landaluce, dice en los medios locales que para su partido el Corredor Central es prioritario sobre el Corredor Mediterráneo. Pero para su líder y presidente, Mariano Rajoy, según la promesa que hizo ayer en la X Jornada Gresol en El Vendrell (Tarragona), la prioridad es el Corredor Mediterráneo. La misma que defendía horas antes en las mismas Jornadas el presidente de la Generalitat, Artur Mas, quién pidió al Gobierno Central “buen juicio” para que entiendan que “en un momento de recursos tan escasos no se pueden equivocar al priorizar las inversiones”. El candidato de Convergencia, Duran y Lérida, fue más lejos en su discurso y aseguró que ellos son el único lobby que realmente defenderá la infraestructura Mediterránea en Madrid, y que si no son fuertes en el Congreso “no habrá corredor mediterráneo”. El reto está echado. Los catalanes saben tan bien como nosotros que aunque los cinco corredores aprobados por la Comisión Europea (CE) el pasado 19 de octubre pueden ser financiables, la inversión total es de 49.800 millones de euros hasta el 2020, y los recursos escasos. Si el máximo de la ayuda europea no es superior a los 6.000 millones de euros, 20% de la inversión total con que cuenta Europa para estas infraestructuras, hay que establecer prioridades. Y eso es lo que ha hecho el ministro de Fomento, José Blanco, con su compromiso el jueves en Sevilla de sacar a licitación antes del 20-N el tramo de Algeciras-Almoraima, estableciendo la prioridad de su ministerio y del Gobierno por el Corredor Central. Así que abierto el debate o la confrontación no podemos seguir defendiendo ese Corredor sólo con buenas palabras, con rigor, eficacia e ilusión, pero sin presupuesto. Hace falta algo más, por ejemplo, un lobby del Campo de Gibraltar y de Andalucía que presione tanto como el catalán para fijar con el Gobierno que surja del 20-N: prioridades de los corredores, plazos de ejecución y recursos disponibles. Me permito recordar, nuevamente, que no se debate el origen y destino de un corredor o eje ferroviario con Europa, sino de un eje económico europeo. Y sin esa infraestructura estamos poniendo en peligro el desarrollo futuro del puerto, las industrias y la comarca del Campo de Gibraltar, y su crecimiento económico. Por eso, habrá que pensarse muy bien quién dice la verdad en su compromiso y, por tanto, a quien votar el 20 de Noviembre.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

Las cuentas de la Junta.

Ya ha pasado una semana, y continúa el cabreo del PP por los presupuestos de la Junta de Andalucía para el 2012. Siguen con la cantinela de que son falsos, irresponsables y auguran la quiebra de la Comunidad. Pero toda esa histeria tiene una explicación. El Gobierno andaluz ha dado en la diana al evidenciar en sus presupuestos otra manera de cuadrar las cuentas totalmente opuesta a la que práctica el PP en las comunidades autónomas que gobierna, donde recorta en sanidad, educación y servicios sociales. Ni siquiera les importa que el déficit de las cuentas de Andalucía sea uno de los más bajos de todas las comunidades autónomas. Al PP lo que le molesta es que el PSOE andaluz, con su presupuesto para el 2012, abra un debate sobre si se deben subir los impuestos para los que más tienen y mantener los servicios públicos en educación y sanidad o reducir el déficit a costa de recortes. El PP sabe que la educación y la sanidad privada siempre estarán disponibles para los ricos, pero no para los pobres. Y para estos siempre quedará la beneficencia. Esta confrontación de modelos, justicia y caridad, debe conocerse y debatirse para que los ciudadanos puedan decidir con su voto en las próximas elecciones generales y andaluzas. Sin embargo, al PP no les gusta ni la confrontación ni el debate porque perjudica sus expectativas electorales. De ahí los exabruptos, las rabietas y sus declaraciones catastrofistas todos los días contra las cuentas de la Junta. El PSOE andaluz en sus presupuestos del año próximo recupera su perfil más socialdemócrata y enarbola la bandera de la sanidad y, sobre todo, de la educación pública como las mejores garantías de futuro. “Mantendremos los servicios públicos, en eso no vamos a decaer… La educación va a mantener su peso en relación al PIB”, dijo la consejera andaluza Martínez Aguayo, en su presentación. Creo que si las cuentas de la Junta son reales y honestas, pueden convertirse en una palanca de impulso y reactivación de la economía y un instrumento para combatir la crisis y generar empleo, sobre todo, cuando el ajuste duro en la Comunidad ya está hecho. Esto no le gusta y le preocupa mucho al PP, porque pone en peligro su conquista del poder. Ahora que, según las encuestas,  lo tienen al alcance de la mano.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

martes, 18 de octubre de 2011

Unidos por un cambio global.

El expresidente del Gobierno, José María Aznar, en una entrevista del diario Universo de Ecuador, tildó a los indignados de “movimiento marginal de extrema izquierda, cuya representatividad no es importante en la vida del español”. ¡Qué Dios le conserve la vista, porque la inteligencia la tiene perdida! No sé si el movimiento 15-M tiene mucha o poca representatividad, pero es capaz de influir para que los ciudadanos abandonen su pasividad y reclamen un cambio profundo del sistema. El 15M despierta las conciencias de medio mundo. Su eco y manifestaciones sonaron y marcharon el sábado 15 de octubre en 951 ciudades y 82 países (datos de 15october.net).  No creo estar ante una revolución social, pero si ante un proceso de cambio, que se agradece en periodos de incertidumbre como los actuales. Después de la globalización de la jornada del 15 de octubre, nadie puede dar por muerto al movimiento 15-M. Han hecho historia al superar con creces la asistencia a las manifestaciones del 19-J, que fueron más concurridas que las del 15-M. Este movimiento, indignado por el poder de las finanzas y la precariedad vinculada a la crisis, ha calado de una manera prodigiosa y hermosa en la sociedad global, pero no sólo ocupando las plazas de las ciudades de medio mundo, sino ocupando también el cerebro y la mente de millones de ciudadanos. Y es que la memoria social es uno de los recursos más valiosos para no fracasar.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

viernes, 14 de octubre de 2011

¡Tomemos las calles del mundo el 15 de octubre!

El próximo sábado, 15 de octubre, las decenas de manifestaciones que discurrirán por varias ciudades españolas, no estarán solas. En ciudades de más 80 países como Atenas, Roma, Londres, Tel Aviv, Nueva York y, por supuesto, Madrid, los ciudadanos aspiran a “tomar” calles y plazas para pedir una democracia real en una marcha global. Los indignados de España, Grecia, Italia, Reino Unido, Israel, EEUU… se han unido porque la afrenta a la ciudadanía es global y, por tanto, la respuesta también tiene que ser global. Pero, qué tienen en común todas ellas. Las respuesta es clara y conocida, reclamar una nueva forma de hacer política y, sobre todo, la hegemonía de la política sobre la economía. Y un objetivo claro, la separación entre el poder político y el financiero, la misma que se marcaron siglos atrás los que abogaban por la separación entre el poder político y el religioso. Esa separación alumbró el pensamiento ilustrado y todos los avances posteriores de nuestra civilización. Hoy el dilema es similar, o bien dejamos que manden los poderes fácticos del dinero, o bien los poderes políticos del Estado que emanan del pueblo según dice el Titulo Preliminar de nuestra Constitución. También el 15 de octubre es la fecha elegida para llevar a cabo un referéndum popular. Se trata de dar un sí o un no a cinco preguntas vinculadas a cinco grandes áreas/debates del 15-M: democracia participativa, reforma del sistema electoral, transparencia política, independencia de los poderes públicos y una economía más sostenible. Para informarse sobre este referéndum entrad en la página web de esta consulta popular: http//referendum15deoctubre.org. El movimiento del 15M no puede quedarse sólo en actos testimoniales o debates, sino que su compromiso debe ir a más cada día. El sueño es alcanzar la democracia real. Porque no es posible una sociedad más libre y más justa, sin la democracia real.

María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Rodriguez.

jueves, 13 de octubre de 2011

La antigua lucha de clases.

Hoy se considera anticuado hablar de clases sociales. Se afirma que básicamente las clases sociales han desaparecido, porque la mayoría de los ciudadanos pertenecen a la clase media. Pero esto quién se lo cree. Los sociólogos a través de los tramos de renta encuadran por encima de la media a los ricos -la clase alta- y por debajo a los pobres -la clase baja-. Así que, en estos tiempos, no es anticuado hablar de clase capitalista o burguesía, pequeña burguesía, clase media y clase trabajadora (la mayoría de la población). La clase social es una categoría científica de las ciencias sociales. Antiguas son en otras ciencias la ley de la gravedad o el estudio sobre el origen de las especies, pero no están anticuadas. En ciencia no debe confundirse nunca antiguo con anticuado. También Vicenc Navarro, el catedrático de Políticas Públicas, se preguntaba hace unos días en un artículo si existe aún la lucha de clases. Y es que parece increíble que un superrico como el norteamericano Warren Buffet indicara que, aunque haya quien piense que no existen clases sociales en EEUU, la realidad es que si las hay. Y que existe una lucha en la que su clase -los superricos- ganan cada día a costa de los intereses de la mayoría de la población, que consigue sus rentas a partir del trabajo en lugar del capital. Y por una sola vez, y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con el señor Buffet, los ricos nos llevan ventaja. Los trabajadores están en la inopia, creen la fantasía de que ellos pertenecen a la clase media y no ven la realidad social. Hablo de la precariedad laboral y los recortes en educación, sanidad y servicios sociales. Para colmo no se dan cuenta del desajuste fiscal que nos imponen: pagan menos los que más tienen. En esta crisis, la clase trabajadora está perdiendo logros que había tardado cien años en conseguir y, a pesar de ello, no despierta de su sueño catatónico. Los superricos y quienes defienden políticamente sus intereses, lo tienen muy claro, estamos en una durísima lucha de clases. Es la guerra entre dos mundos: el suyo, el de sus intereses, y los de todos los demás, que somos muchos. Y sin embargo, cómo pueden ganarnos por goleada.
María José Jiménez Izquierdo

Problemas y misterios.


En un ciclo llamado "Las ideas importan" del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), Noam Chomski, conocido sobre todo por sus revolucionarias teorías en el campo de la lingüística y uno de los pocos disidentes vivos del mundo intelectual norteamericano, decía que nuestra ignorancia se puede dividir fundamentalmente en dos: problemas y misterios. También explicaba que cuando abordamos un problema, no tenemos en principio la solución, pero si al menos una idea de lo que estamos buscando. Sin embargo, al enfrentarnos a un misterio, sólo podemos mirarlo desconcertado, sin saber muchas veces como explicarlo. En el fondo, el misterio es siempre el mismo, el del enigma fundamental de la vida, nacer para morir. Lo demás son problemas que abordamos para poder sobrevivir en ese largo o corto camino que es la vida.
 
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

lunes, 10 de octubre de 2011

En defensa de la solidaridad, la justicia y la igualdad.

El dirigente de los nacionalistas catalanes de CIU, Duran Lérida, arremete una vez más contra los andaluces en su defensa del pacto fiscal catalán, es decir, de más privilegios económicos para Cataluña. Los insultos hacía los andaluces en las campañas electorales no son nuevos. Las hemerotecas están llenas de ellos. El menosprecio hacía lo andaluz por parte de dirigentes de la derecha, sean o no nacionalistas, se ha convertido en algo habitual y es propio de una confrontación ideológica, y no territorial como quieren hacernos creer. Si uno se detiene a reflexionar sobre tanto insulto y menosprecio se ve lo absurdo y denigrante de esa manera de pensar. Quieren justificar los recortes que están haciendo, en sanidad y educación, echándoles la culpa a los otros, y no a la mala gestión que hacen del dinero público. Los nacionalistas piensan y dicen que lo suyo es lo mejor, que los otros, los no catalanes, son ignorantes, no se les entiende, no trabajan y se pasan todo el día en el bar. No se dan cuenta que esa forma de pensar sólo les conduce a la insolidaridad, la injusticia y la desigualdad. Ya está bien de tanta nostalgia tribal, tanta utopía patriótica y tanto victimismo, eso únicamente les lleva a la idiotez más absoluta.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

sábado, 8 de octubre de 2011

Sexismo en la España del siglo XXI.

La empresa agroalimentaria “El cerezo, S.L.” de Alhama (Murcia), obligaba a sus trabajadoras -el 80% del total de la plantilla- a colgarse del cuello cartulinas con el rótulo “aseo” para poder ir al servicio, según informa en la prensa Europa Press. Esta situación era motivo de mofa para los trabajadores, que por supuesto no tenían que llevar la cartulina. El sindicato UGT interpuso la correspondiente denuncia por esta denigrante y discriminatoria actuación en la Inspección de Trabajo, que actualmente la está investigando. Estos son los hechos. Ahora, debido a la mala imagen pública de la empresa, que puede afectar a sus resultados económicos, están saliendo portavoces de la empresa y de los/as trabajadores/as que dicen que no es para tanto, que se ha distorsionado la situación y que, hasta la fecha, no ha habido sanción administrativa, ni judicial por estos hechos. La realidad es que en la España del siglo XXI estas prácticas resultan impensables. Parecen de otro mundo y otro tiempo. Pero, en nuestro país, cuántos casos habrá tan discriminatorios y vejatorios como este centrado en las mujeres, por el solo hecho de serlo. Además, en plena crisis y con el paro que sufrimos quién se atreve a denunciar, sobre todo, si eres  mujer e inmigrante. Me pregunto para qué tenemos el Estatuto de los Trabajadores, la Ley de Igualdad y el Código Penal. Por qué no se aplican. Éste es el momento de completar los desarrollos normativos y dotarlos con los recursos necesarios. La Ley para la igualdad efectiva de mujeres y hombres ha hecho que cada día sea más compartido el rechazo al trato desigual entre mujeres y hombres. Pero hay que continuar, porque el camino que queda por recorrer es todavía largo. Necesitamos redoblar esfuerzos en todos los ámbitos, en educación fundamentalmente, para que se asiente definitivamente una educación en valores sobre la igualdad. Así lo ha reconocido esta semana la Academia Sueca al otorgar el Premio Nobel de la Paz a tres mujeres activistas por los derechos humanos y proclamar con el galardón que sólo con la igualdad se garantiza la democracia.
María José Jiménez Izquierdo

viernes, 7 de octubre de 2011

La extrema derecha resurge con el PP.

Después de las elecciones del 22 de mayo, este país ha dado un giro a la derecha que alarma a cualquier demócrata. Hay signos que lo evidencian. Por ejemplo, el reciente nombramiento por el PP de José Barranca, comandante en la reserva, como nuevo Defensor del Ciudadano del Ayuntamiento de Sevilla. José Barranca fue el autor de una carta enviada a los periódicos que se denominaba “Mi respetado general” donde exaltaba las polémicas palabras pronunciadas por el general Mena, en enero de 2006, pidiendo la intervención del Ejército si se aprobaba el Estatuto de Cataluña. No es asumible para un demócrata y, además, resulta inaceptable que un militar con esos pensamientos sea, nada menos que, Defensor de la Ciudadanía. Un persona en un cargo como ese ha de tener equilibrio, pluralidad y capacidad de diálogo y consenso. Sin embargo, el voto mayoritario del PP lo puso en esa ocupación.  Ahora la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, ha fichado como director general de Función Pública, Calidad de los Servicios y Justicia de la Junta, al funcionario Francisco Ferrero, candidato de Falange Española como cabeza de lista en las elecciones de 1986 y como número dos por Toledo en 1995. En esta última, sólo consiguió el voto de 68 ciudadanos. Este funcionario, que ahora es alto cargo político, asumió su dirección general el pasado 18 de julio, fecha histórica para los franquistas de este país. Este es un nuevo guiño del PP a la extrema derecha, pues nombra en un puesto de libre designación a este funcionario de pasado ultra. Lo mismo ocurrió el pasado 22 de mayo con la candidatura popular de Seseña (Toledo), su número dos había pasado por varios partidos ultras, Unidad Nacional, Falange y España 2000. Ahora, se extrañan y alarman porque Falange, el 5 de octubre, ha hecho pública en las redes sociales una carta felicitando a su camarada Ferrero y congratulándose porque en dicha Comunidad se estén asumiendo ya los principios de Falange. Pero qué esperaban. Cuidado que la serpiente, antes de dormir, pone el huevo para nunca morir… 
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

jueves, 6 de octubre de 2011

“Zorra” como animal de compañía.

En el mes de julio del año pasado, el Tribunal Constitucional confirmó que toda agresión de un hombre contra su mujer o exmujer debe ser considerada violencia machista. Sin embargo, el Tribunal Supremo aún considera que debe considerarse sólo cuando haya una manifiesta situación de desigualdad entre ambos. Con este argumento del Supremo defiende el juez Juan del Olmo –instructor del sumario del 11M- sus fallos. Así lo ha hecho como ponente hasta en ocho resoluciones de la Audiencia Provincial de Murcia. En la última sentencia rebaja el delito a falta y, por tanto, la pena impuesta al acusado por el Juzgado de lo Penal número 2 de Cartagena. Considera que no se menosprecia la condición de mujer cuando su marido la llama “zorra”, porque esto no es un insulto, sino una calificación que hace referencia a su astucia. El juez del Olmo ha reducido en su resolución por este motivo las penas de distancia y tiempo de alejamiento, los días de trabajo en beneficio de la comunidad y, lo más sorprendente, ha anulado la prohibición de tenencia de armas de un hombre con antecedentes penales. Este juez ya protagonizó el verano pasado una polémica similar por su peculiar forma de interpretar el Código Penal en los casos de violencia de género. En Agosto de 2010, el magistrado absolvió de maltrato a un hombre que había propinado a su pareja un cabezazo en la nariz a la salida de un bar, rebajó la pena de cuatro meses de prisión a una multa de tres euros diarios. “No toda agresión leve debe reconducirse automáticamente a violencia de género”, concluía la sentencia en aquella ocasión. A este juez, o bien le falta el sentido común, que es el más común de los sentidos, o bien nos toma por tontos. Qué pretende con sus absurdas resoluciones cuando juzga denuncias por violencia de género. ¡Qué país y qué jueces! ¨
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

miércoles, 5 de octubre de 2011

Apoyo a Rubalcaba.

Socialistas y populares celebraron el pasado fin de semana reuniones políticas de alto nivel (conferencias y convenciones) con la intención de empezar a movilizar a sus votantes de cara a los comicios generales del próximo 20-N. Ambos partidos tienen prácticamente ultimados programas y campañas para sus respectivos candidatos. Los dos ex-presidentes, Felipe González y José María Aznar, participarán en la campaña  electoral, no así Zapatero. Hace tiempo que se pusieron a disposición de sus respectivos partidos para apoyar y ayudar a sus candidatos. La preocupación de los partidos en estas elecciones es grande, se juegan mucho. Esta será una campaña distinta por el perfil de los dos principales candidatos y el momento crítico del país ante la actual situación económica. Esta semana, en la conferencia política de los socialistas, Rubalcaba ha explicado algunas de sus reformas. Recupera así la tradición socialdemócrata y, por lo tanto, se sitúa a la izquierda del Gobierno con una defensa a ultranza del Estado del bienestar, una política fiscal progresista, una línea roja a las privatizaciones, la lucha contra el fraude, la defensa del feminismo y la igualdad y la afirmación de las políticas sociales. Recoge, además, aspiraciones de la calle como la transparencia, la rendición de cuentas y el desbloqueo en las listas electorales. Y en el discurso de clausura se rebela ante la adversidad y la derrota que pronostican las encuestas “Yo no me voy a dejar ganar, ni vosotros tampoco”. Y sentencia “No nos van a ganar en ganas de ganar para asumir retos y ambiciones”, proponiendo como plato fuerte de su discurso “un gran pacto sobre el empleo”, convocando a partidos, sindicatos e instituciones “para remar en la misma dirección, porque este grave problema si lo afrontamos juntos, lo resolveremos”. Visto el éxito de la conferencia, el equipo de Rubalcaba piensa que tiene opciones, sobre todo, si los cabreados ex-votantes socialistas reaccionan a la peligrosa omnipresencia del PP en todas las instituciones de poder, después del castigo de las elecciones de mayo. Pero hace falta algo más, escuchar la voz de la calle y explicar de verdad por qué lo que se propone ahora no se hizo antes. Hay que hacer creíbles las nuevas propuestas. Rubalcaba tiene el mérito de haber incorporado al debate electoral temas muy importantes para que sepamos lo que propone en su programa y cómo lo financiará. Pero la actitud esquiva de Rajoy, que no sabemos si sube o si baja, cuando habla de impuestos, déficit o políticas sociales, hace muy difícil que se dé un verdadero proceso de formación de opinión y de deliberación democrática, propio de una campaña electoral. Rajoy y el PP ya han optado por ganar por desfondamiento del adversario, no por méritos propios, pues saben que si surge la polémica pueden perder. El proceso electoral y la profundización de nuestra democracia, no les importa. Aquí lo que importa es ganar y hacerse con el poder. Por eso la cuestión pasa ahora a la calle, a ella le toca decidir.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

lunes, 3 de octubre de 2011

La influencia del 15-M en el voto.

El fuerte malestar social generado por el fallo masivo de la política ante los mercados se ha encarnado en el movimiento 15-M. Este movimiento entiende que la solución está en reforzar la democracia, pero la democracia real, y participar en ella para mejorarla. Sin embargo, los críticos de este movimiento dicen que los indignados quieren hacer una política apolítica. Las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) dicen lo contrario, pues el 27,9% de los madrileños reconocen que se vieron influidos por la actuación de los jóvenes indignados en las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo. En estas encuestas del CIS, realizadas en la Comunidad de Madrid entre los meses de mayo y julio, se recogía una pregunta específica sobre la influencia del 15-M en el voto. El 10% de los encuestados aseguró que le influyó “bastante”, un 8% respondió que “mucho” y un 9,7% reconoció que “un poco”. Además, un 33% se reafirmó, gracias al 15-M, en la intensión de voto al partido que ya tenía pensado, un 14,4% dijo que los indignados le habían animado a votar, a un 8,9% les cambio el sentido del voto y solo un 8% decidió votar, a raíz de las protestas ciudadanas, blanco o nulo. Nadie respondió que había dejado de ir a votar por los jóvenes del 15-M. También las encuestas del CIS cruzaron las respuestas con variables de clase social, el estudio demostró que los obreros cualificados fueron el colectivo al que los indignados cambiaron en mayor medida el voto. En contraposición, las clases altas, medias y obreros no cualificados reafirmaron sus posiciones políticas y votaron tal y como tenían pensado. Según esta misma encuesta no hubo un gran traslado de votos del PP a otros partidos, apenas el 3%, pero sí de los que votaron al PSOE en las elecciones generales del 2008, ya que casi un 30% cambiaron la papeleta el 22 de mayo. Esta es la importancia del movimiento 15-M, aunque algunos no la quieran reconocer. Cómo influirán en las votaciones del 20-N dependerá de que los partidos apuesten por una fiscalidad más justa y defiendan una democracia real y participativa, haciendo que la política esté por encima de los mercados.

María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Rodriguez

domingo, 2 de octubre de 2011

Persecución o Privilegios.

Con esta reflexión no pretendo molestar a los católicos practicantes, sino recordar esas imágenes indelebles de la visita papal de este verano y del “millón de peregrinos” que ocuparon Madrid para las Jornadas Mundiales de la Juventud (que presupongo católica, aunque el nombre confunda). El espectáculo de estos jóvenes católicos uniformados como si fueran boy scouts gritando y cantando fue de un primitivismo descorazonador, sin hablar de la falta de respeto por el trabajo y el descanso de los madrileños. La ocupación del Parque del Retiro por confesionarios grotescos, aunque fueran de diseño, y de feligreses chillones fue también perturbador. Es que no había bastantes templos vacios en Madrid para la práctica religiosa de la penitencia, práctica que debería ser de estricto ámbito privado. El desmesurado exceso de factos, ritos, ceremonia, procesiones, desfiles hacían pasar vergüenza ajena a creyentes y no creyentes, era el desmadre de la Iglesia española. Qué pretendían demostrar, la fidelidad de sus creyentes, su prestigio como empresa, enseñando lo que tienen, o su propia pervivencia, porque la ven en peligro. Pero lo más escandaloso fue cuando sus obispos llamaron “paletos” o “parásitos” a quienes se oponían al gasto, la pompa y el boato de esta visita papal. ¡Qué tengan cuidado con las palabras, que las carga el diablo y pueden volverse en su contra! Porque, quiénes son los parásitos. Y es que esta semana, me hablaron de la persecución y el acoso que vive la Iglesia Católica en España. Sin embargo, el acoso implacable y sin contemplaciones fue el sufrido por los madrileños durante ocho días o más durante los que nadie pudo desplazarse, comprar, descansar, pasear, trabajar, ni respirar, porque el Gobierno, Ayuntamiento y Comunidad le habían entregado la ciudad sin restricción alguna a la Iglesia católica. También sufrió el cerco la marcha laica, que reunió a laicos, cristianos de base, republicanos, gais, ateos e indignados bajo el lema “De mis impuestos al Papa cero. Por un Estado laico”. Por si fuera poco, la televisión pública, que es y se debe a todos los españoles, se dedicó a seguir y ofrecer cada paso, acto o ceremonia del Papa y sus acólitos, como si en este país solo hubiera católicos practicantes. Y todo esto sin hablar -pues no toca hoy- de los 250 millones de euros recibidos en el año 2010, correspondiente a la cuota del 0,7% del IRPF.  ¿A todo esto llama la Iglesia persecución? Que venga Dios y lo vea.

María José Jiménez Izquierdo

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Zapatero y sus circunstancias.

Existen errores asumibles y otros que no lo son. Los primeros son necesarios, como los impuestos por la Unión Europea a España en la madrugada del 9 de mayo de 2010, debido al excesivo déficit presupuestario español. Los segundos innecesarios, como ha ocurrido con la reforma exprés de la Constitución Española, sin debate público, ni referéndum. Innecesaria también la despedida de Zapatero el lunes, con un frio mensaje institucional y sin hacer balance de su gestión por entender que era el tiempo de los candidatos y de las fuerzas políticas. Pero, cómo ha dejado a la izquierda y, sobre todo, al sistema político español, que cada día anda más escorado hacia la derecha. “Llegó prometiendo cambiar España y, como ocurre casi siempre, el mundo le ha cambiado a él”, decía Josep Ramoneda en su columna del domingo en El País. Espero que la historia le trate bien y le recuerde por la defensa de los derechos ciudadanos y los cambios sociales. Reconozco que deposité mi confianza en Zapatero desde el 2004 cuando dijo que no nos decepcionaría, sin embargo, al final de esta legislatura ha aceptado con excesiva docilidad los postulados del liberalismo más brutal y ha sido incapaz de plantarle cara a la Iglesia española y sus privilegios. Menuda tarea le queda ahora a Rubalcaba, levantar en dos meses el voto socialista. Menos mal que siempre nos queda la esperanza.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

viernes, 23 de septiembre de 2011

No habrá referéndum.

No habrá referéndum. La última reforma constitucional, que sacraliza el límite del déficit en la norma fundamental, no será avalada por todos los españoles. La disciplina del voto de los grandes partidos PSOE, PP y CIU la hace fracasar. Las 150.00 firmas de ciudadanos recogidas en la página web #yoquierovotar, no importan. Las firmas de diputados y senadores para respaldar la consulta se presentaron ayer jueves en el Congreso, faltaba el PNV que hoy las cumplimentará. El plazo para forzar la celebración de un referéndum acababa el 22 de septiembre, 15 días después de ser sancionada la reforma el 7 de septiembre por el Senado. Sólo 18 diputados de los 35 necesarios firmaron, también hubieran bastado 26 senadores para forzar la consulta, pero sólo la suscribieron 11. No había 35 diputados o 26 senadores valientes, entre los 350 y los 260 parlamentarios, que permitieran decidir a los ciudadanos en referéndum esa impresentable reforma constitucional. Reforma basada en una tesis neoliberal que antepone los bancos a las personas y el pago de la deuda a las políticas sociales o a derechos básicos como sanidad y educación. Los parlamentarios de esta legislatura acabada habrán hecho mucho parlamentarismo, pero poca democracia participativa. Porque esta reforma exprés de la Constitución, aprobada por mayoría pero a espalda de los ciudadanos, era innecesaria, inconveniente e inútil. Qué pérdida de soberanía para nada. Así nos va.
María José Jiménez Izquierdo

jueves, 22 de septiembre de 2011

Abrir la democracia: Yo avalo.

En enero de este año, los partidos mayoritarios PSOE y PP pactaron una reforma de la Ley Electoral. Ahora, los partidos, federaciones o coaliciones, que carecen de representación parlamentaria, necesitan la firma de al menos el 0,1% de los electores inscritos en el censo de cada circunscripción para poder presentarse en la siguiente convocatoria electoral. Si quieren concurrir en todo el territorio nacional necesitan 35.000 avales. Ambos partidos justificaban dicha reforma señalando que con la ley anterior se presentaban grupos o individuos que no aportaban nada al proceso electoral, porque eran elementos coloristas o folclóricos y/o defendían intereses espurios o ilegítimos. Si sólo elimináramos de la contienda electoral a estos grupos corruptos e indeseables (el G.I.L. o la Unión Cordobesa del Sandokan), podría entenderlo. Pero la realidad es que con esta reforma sacan del juego político, no sólo a partidos extra-parlamentarios, sino también a otros que fueron parlamentarios, aunque minoritarios, como el Partido Andalucista. Partido que llegó a tener siete diputados en la legislatura de 1979/1982 y cuya presencia, como la de otros, es necesaria para garantizar el máximo pluralismo político. Estos partidos con su representación concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumentos fundamentales para la participación política… (Artículo 6, de la C.E.) La Junta Electoral se ha manifestado ya sobre este asunto, ha dado veinte días a partir de la convocatoria de las elecciones generales, el 27 de septiembre, para que los grupos extraparlamentarios recaben los avales necesarios. Estos avales habrán de confirmarse rellenando un impreso o mediante DNI electrónico, sin necesidad de pasar por el notario. Y sólo se puede avalar una candidatura por persona. Pero, por qué un solo aval por persona, sino se trata del voto y con ello se dificulta el derecho de los ciudadanos a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal  (artículo 23, de la C.E.). Pero, por qué no podemos avalar a más de un partido,  si nuestro deseo como demócratas es que se pueda presentar todo el que quiera y pueda. Que oportunidad perdida de los partidos parlamentarios para hacer un cambio auténtico de la legislación electoral acorde con la demanda de la ciudadanía. Y ahora, qué podemos hacer si queremos cambiar las cosas y tener el máximo posible de pluralismo político. Pues, aconsejo entrar en http://yoavalo.org y avalar a los partidos minoritarios o extraparlamentarios que se presenten por tu provincia. ¡Ojo que no es votar! Es abrir más nuestra democracia  
María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Rodriguez

sábado, 17 de septiembre de 2011

¿Recortes o impuestos?

Hubo un tiempo en que la derecha y la izquierda estaban separadas por una frontera intransitable. Había dos formas radicalmente opuestas de ser, de pensar y de actuar. Ambas posiciones fueron evolucionando hacia zonas ideológicas más templadas o difusas debido a que la izquierda fue asumiendo el progreso capitalista y la derecha abrió su mente a valores sociales. Esta nueva situación permitió  que el espacio político se repartiera de forma civilizada. Esto ocurrió con la bonanza económica, ahora las cosas han cambiado mucho con la crisis, sobre todo en la forma de enfrentarnos a los problemas reales y en la defensa de los intereses mayoritarios y minotarios. Un indicador de esas diferencias está en cómo debe ingresar y gastar el Estado. Y cómo y dónde se hacen los ajustes o recortes en los casos de incremento de la deuda o de aumento del déficit, sabiendo que la mayoría del gasto público es gasto social. Las recetas del PP, pese a que Mariano Rajoy pretenda esconderlas, se están probando en las comunidades que gobiernan después de las elecciones del 22-M: menos maestros, menos sanidad y medicamentos, menos personal interino, menos ayuda a la dependencia, privatización de servicios públicos y eliminación de los órganos de control. Y, por supuesto, reducir la presión fiscal de las personas físicas y jurídicas con mayores ingresos. Dicen que recaudaran más, bajando impuestos, pero quién se lo cree. Alfredo Pérez Rubalcaba, por el contrario, cree que la fiscalidad es el terreno propicio para que sus propuestas conecten con los postulados tradicionales de la izquierda. Aumentará los tipos de los tributos directos que gravan de manera progresiva la riqueza (rentas del capital, patrimonio, etcétera) y, sobre todo, mejorará la lucha contra el fraude, vía por la que en el último ejercicio se recaudaron 10.000 millones de euros. Su objetivo está claro, lograr un Estado del bienestar robustecido y bien financiado. Lo que resulta evidente, dada la situación de crisis económica y las exigencias europeas, es que gobierne el partido que gobierne, sea el que sea, tendrá que subir los impuestos después de las elecciones del 20-N. Por eso, no debemos creer las mentiras del PP en este periodo preelectoral, aunque digan que con ellos no habrá subida de impuestos ni recortes sociales, porque son medidas contradictorias e imposibles. El debate de estas elecciones entre Rajoy y Rubalcaba debe plantearse en la confrontación de las ideas y en la elección entre recortes o impuestos, pero de verdad y sin mentiras. Porque confrontar y debatir estas medidas es una exigencia democrática. Los ciudadanos deberían conocer quién rechaza obtener ingresos adicionales y, sin embargo, decreta recortes sociales, y quién no. Y, sobre todo, para dejar muy claro al ciudadano, que va a votar, de qué lado está uno y otro candidato.
María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Rodriguez

jueves, 15 de septiembre de 2011

¿Eje central o mediterráneo?

En el PP existe un enfrentamiento por priorizar el eje ferroviario del mediterráneo (Algeciras-Paris, a través de la costa mediterránea) sobre el eje central (Algeciras-Madrid-Paris) entre las Comunidades que gobiernan desde el 22-M. La Comisión Europea designó en 2003 el eje central como prioritario, pero en el mes de Octubre puede aceptar la petición del Gobierno español de incluir el eje mediterráneo en el listado de infraestructuras fundamentales europeas. También cabe la posibilidad de que no se hagan ninguna de las dos por la situación económica en la que vivimos. Y es que el puerto de Algeciras, primer puerto español, no puede esperar más tiempo esa infraestructura ferroviaria que nos una de forma rápida a Europa. Andalucía por esa razón ya había apostado por el eje central, aunque ahora dice que los dos son compatibles. Pero, dónde están los dineros. Esta semana será clave para que el ministerio de Fomento, que se reúne con los barones del PP, lleve la propuesta definitiva del Gobierno español a la reunión de la Comisión Europea en los primeros días de Octubre. Aquí no se debate el origen y destino de un eje ferroviario a nivel europeo, sino de un eje económico que afectará a un territorio en sus distintas escalas, urbanas, provinciales y regionales. El territorio donde se generan las actividades económicas no es neutro, sino que sus características influyen directamente y de forma sustancial en estas actividades. Los lugares donde se hacen y pasan estas infraestructuras ferroviarias atraen más capital humano y con él más creatividad y recursos. O, por el contrario, si no se hacen pueden ser expulsores de personas que por su talento y capacidades pudieran generar más crecimiento económico y desarrollo del que tienen. Uno y otro territorio no serán iguales, ya que uno incrementará su riqueza, y el otro la empobrecerá. Así que surge la pregunta, qué es más efectivo y crea más riqueza colectiva seguir potenciando una infraestructura radiocéntrica, donde todo tiene que pasar por Madrid, aunque beneficie también a otras ciudades, o una infraestructura que, reconociendo sinergias y complementariedades entre sus distintas ciudades, potencie también las redes urbanas  y sus ejes económicos múltiples.  La respuesta en el mes de Octubre.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Necesitamos nuevas ideas.

El verano que se acaba no ha sido bueno, pero el otoño que comienza puede ser peor. Estamos padeciendo una nueva fase de “recesión dentro de la depresión” larga y profunda. Se ha gastado más de lo posible, sobre todo en ayudas a la banca, y nos hemos endeudado más de lo permisible, estimulando la economía real. Lo paradójico es que gastando menos y aplicando medidas de austeridad, política económica dominante, no hemos solucionado el problema, no ha servido para sacarnos de las dificultades. Estos días, se ha celebrado una reunión de 17 premios Nobel de Economía para debatir sobre la crisis. Maskin, el galardonado en 2007, refutó las medidas de austeridad afirmando que ese tipo de rigor “sólo provocaran lo peor”… “El riesgo de aplicar medidas de austeridad demasiado pronto es que paralicen la recuperación, haciendo que el problema del déficit sea aun mayor”. O como decía también, Krugman, premiado en el 2008, la austeridad multiplica los problemas que trata de arreglar. Entonces, qué podemos hacer. Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas, urge a los “académicos de todo el mundo” a dirigir su atención y sus investigaciones a los grandes problemas globales que aquejan a nuestras sociedades. “Compartir ideas y resultados de investigaciones, puede ayudar a mejorar la situación que padecemos”, aseguró en una reunión de la asociación internacional de universidades. Y es que también nos hace falta un cambio de clima intelectual, pues el pensamiento ortodoxo tiene atenazado a los académicos, a los intelectuales de buena parte del mundo occidental, sobre todo en el campo de la economía y de las ciencias sociales. Ahora, nuestra sociedad necesita, con más urgencia que nunca, economistas como Maskin o Krugman dispuestos a discrepar y capaces de defender estos análisis discrepantes, ya que no se asustan ante la posibilidad de ser expulsados de la “norma”. Cuando la sociedad atraviesa crisis como la actual con altísimos costes humanos, los discrepantes o disidentes son los que ayudan a cambiar los enfoques de los problemas, los  que analizan y experimentan nuevos caminos, los que consiguen, en algunas ocasiones, deshacer el engrudo académico que tiene paralizado a sus colegas, incapaces de reaccionar ante la realidad. En algunos países parece que intentan sacudirse esa situación. El departamento de ciencias políticas del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) mantiene un ciclo llamado “Las ideas importan”. Le han pedido a uno de sus pocos disidentes vivos, Noam Chonski, que les refresque con su habitual virulencia la idea de cuál debe ser el papel de un intelectual en época de crisis. Y la BBC, en conferencias radiadas, cuenta con el filósofo británico John Gray, compartiendo sugerencias y creando polémicas. Hace unos días, animaba a sus colegas a despertar de su cómodo apalancamiento y escuchar a los nuevos y viejos disidentes, por si hubiera algo a tener en cuenta en su mensaje o algo que aprender de ellos. En España, en plena campaña preelectoral, cualquiera que preste atención notará que, por primera vez en años, muchos quieren oír ideas. Hoy, según el MIT y los indignados del 15-M, las ideas importan más que nunca, sobre todo, las ideas de los disidentes y discrepantes porque pueden ayudar a salir del profundo pozo en el que nos encontramos.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

sábado, 10 de septiembre de 2011

Las teorías de la conspiración.

Diez años después de los atentados del 11-S, la vida se ha ido normalizando poco a poco en Nueva York, aunque no para las familias que lo sufrieron. Pero, sobre este hecho, muchos estadounidenses siguen creyendo todavía en las diversas teorías de la conspiración. Igual ocurre en España siete años después de los atentados del 11-M en Madrid. En los medios de comunicación de los dos países se siguen publicando trabajos, reportajes, entrevistas y hasta libros sobre las teorías de la conspiración de estos atentados terroristas. Los expertos dicen que estas teorías se hacen populares después de acontecimientos traumáticos como los ocurridos en Nueva York y Madrid. Y esto sucede porque, como las religiones, son explicaciones del mal y florecen en el periodo posterior a acontecimientos como guerras, crisis, asesinatos y, sobre todo, atentados terroristas que hayan causado muerte y destrucción. Pero para los amantes de las teorías de la conspiración nada está claro y siempre falta ese dato definitivo, llevan su desconfianza a límites absurdos. No creen ninguna versión que no sea la suya, dudan de la versión judicial y no aceptan para nada la versión oficial. Al final llevan tan lejos sus teorías que les conducen a un mundo de fantasía o de engaño que nadie cree. Y medios como El Mundo, la Cope y el diario en línea Libertad Digital incompresiblemente las defienden. ¿Por qué? En la sentencia dictada por el juez Gómez Bermúdez, tras el juicio del 11-M, definía el método utilizado por los defensores de la teoría de la conspiración “Se aísla un dato y se pretende dar la falsa impresión de que cualquier conclusión pende exclusivamente de él, obviando así la obligación de la valoración conjunta de los datos o pruebas que permitan, mediante el razonamiento, llegar a una conclusión según las reglas de la lógica y de la experiencia”. No puede estar más claro, pero surge la pregunta, ¿a quién beneficia mantener esa teoría de la conspiración o de la confusión?

María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Rodriguez

viernes, 9 de septiembre de 2011

La mentira como método.

“Ataque de euforia del PP” o “El PP se crece y promete crear 3,5 millones de empleo” son titulares de la prensa en el día de ayer, después de la rueda de prensa del vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, que aseguraba “el gobierno del PP aspira a crear tres millones y medio de puestos de trabajo, sin subir impuestos”. Puestos a prometer, ¿por qué no cinco millones y acabamos de una vez por todas con el desempleo? González Pons precisa que para alcanzar esa meta serán necesarios “un millón de empresarios”. De dónde los sacará, no lo aclara. Ningún Gobierno en la historia de nuestra democracia –ni en ciclos de bonanza económica- ha logrado crear tantos empleos en cuatro años. No sé si esta será la mayor mentira de la precampaña electoral, una bravata más o una tomadura de pelo de las que nos tiene acostumbrado el señor González Pons. Tampoco sé si el PP con estas promesas que no se pueden cumplir, estas ilusiones vanas, quieren alejar a la gente del proceso electoral y de ir votar, al sentirse engañadas por los políticos y sus partidos. Saben que prometen cosas que no pueden ser y que, además, como decía el Gallo, son imposibles. La cosa se está poniendo tan poco creíble que los ciudadanos vamos a tener que exigirles a los políticos en sus programas electorales cosas concretas, que digan cómo piensan financiar sus promesas, cómo las van a hacer, con qué medios cuentan y cuál será su plazo de realización. Sin embargo, Rubalcaba ha informado que espera obtener la financiación para sufragar su programa de empleo por valor de 2.500 millones de un nuevo impuesto sobre los grandes patrimonios por valor de 1400 millones y una tasa especial a los bancos de 1.100 millones de euros. Y es que el PP tiene la mentira como método, mentira sobre mentira, he ahí la esencia del método. Porque sabe mejor que nosotros que hasta que no salgamos del peligro de recesión y comencemos a crecer económicamente no se creará empleo, ni en nuestro país, ni en Europa. Y así lo reconoce su responsable de Economía, Cristóbal Montoro, que advierte esta semana que no cabe esperar durante 2012 un aumento del empleo neto “significativo”, si no volvemos de nuevo a la senda del crecimiento. No entiendo nada. Ante estas contradicciones es normal que los ciudadanos quieran otra política y otros políticos que no mientan, ni insulten su inteligencia. Otra política con reglas claras y transparencia democrática. Los ciudadanos no estamos tontos, ni ciegos, aunque algunos políticos crean lo contrario, sino con los ojos abiertos y la mente lúcida para saber y conocer quién miente y quién dice la verdad. Y obviamente, obrar en consecuencia.

jueves, 8 de septiembre de 2011

El reto de Rubalcaba.

Una de las grandes diferencias entre la izquierda y la derecha está en cómo ingresa y gasta el Estado, sobre todo en educación y sanidad. Servicios imprescindibles y que deben ser necesariamente igualitarios en una democracia. Ahora con las encuestas anunciando una clara victoria electoral para el PP, posiblemente con mayoría, se ha abierto un debate en la derecha sobre estos servicios. Se están planteando si es el momento y la mejor oportunidad para revertir las contribuciones en educación y sanidad de los gobiernos de González y los avances en ciudadanía de Zapatero. De hecho, lo vemos todos los días en las Comunidades Autónomas con gobiernos de derecha salidos de las urnas del 22-M, sin importarles el desgaste político que conlleva. Esta ofensiva contra el Estado de bienestar la están realizando gracias al voto conseguido de la clase media, como sucede en Madrid y Valencia. Pero la clase media es una clase en movimiento y, por tanto, insegura. Busca la igualdad de oportunidades frente a las élites que han sido siempre el tapón a sus proyectos de mejora económica y movilidad vertical. Ahí tiene su oportunidad Rubalcaba. Debe poner un especial énfasis en ayudar a la clase media, que ya tiene también su legión de desfavorecidos, y utilizar también la política fiscal como cuña de separación entre los intereses de la clase media y la alta, que es la que siempre ha favorecido el PP. Lo explicaba hace unos días José L. Álvarez, doctor en Sociología por la Universidad de Harvard, en la cuarta página de El País, “El Partido Popular no es un partido popular. Es un partido elitista que jamás ha fomentado una medida que no favoreciese a la clase alta. Es popularista por necesidad, porque su clase de referencia es minoritaria. Y su bolsa de votos complementarios solo puede estar en la clase media. La clase obrera está demasiado lejos…, aunque la derecha, que no puede despreciar ningún voto, explota cuestiones como la inmigración, nacionalismo y terrorismo para capturar votos en la base socialista”. Y es que en este capitalismo que vivimos no hay mayorías naturales. Todas son artificiales, hay que construirlas y mantenerlas. Y todas las combinaciones para hacer gobierno pasan por la clase media. Recuperar parte de esa clase media es el reto que tiene el candidato Rubalcaba y su equipo electoral para el 20-N.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

lunes, 5 de septiembre de 2011

En defensa de la enseñanza pública.

Hoy, día 5 de septiembre, se ha iniciado el curso escolar en varias Comunidades Autónomas, y entre esta semana y la siguiente se hará en el resto de España. El número de alumnos de enseñanza del régimen general -7,8 millones de alumnos no universitarios- subirá de nuevo este año, según las previsiones del ministerio de Educación. Este curso se inicia con las movilizaciones sindicales, anunciadas en varias autonomías gobernadas por el PP, para protestar contra el aumento de la carga lectiva del profesorado. En Madrid han subido de 18 a 20 horas las horas lectivas del profesorado, en Castilla-La Mancha de 23 a 25 horas y en Galicia han pasado de 21 a 25 horas. Aunque sigan trabajando 37,5 horas semanales en total, ese aumento lectivo será a costa del tiempo que dedican a tutorías, atención a la diversidad, reuniones con padres, preparar clases y corregir exámenes. El aumento de las horas lectivas -dar más clases- de los docentes funcionarios en estas Comunidades supone prescindir de miles de contratados, unos 3.000 interinos en Madrid, más en Castilla-La Mancha. Eso sin hablar de las vacantes que han dejado las jubilaciones de este año que no han sido cubiertas o se han hecho con todo tipo de limitaciones. Recortar docentes a costa de subir horas lectivas sólo puede perjudicar a la enseñanza individualizada y la atención a los alumnos con necesidades especiales, dice el ministro de Educación Ángel Gabilondo. FE-CCOO calcula en 2.000 millones de euros los “recortes” presupuestarios previstos hasta el momento en la enseñanza pública de las Comunidades Autónomas. Y es que invertir en educación es caro, pero no invertir es carísimo. Pero lo más grave de esta situación es el mensaje que dirigentes del PP de Madrid y Castilla La Mancha, Esperanza Aguirre y María Dolores de Cospedal, lanzan sobre los profesores y su trabajo. Es para inquietar y disgustar a cualquiera. Los profesores con los recortes ya han demostrado su solidaridad cobrando menos, sin merma de tiempo ni de dedicación personal. No podemos culparlos por la situación de la enseñanza, cuando sabemos que es por falta de medios, recortes presupuestarios y otras circunstancias ajenas a los profesores. Este debería ser el momento de hacer un discurso de reconocimiento al profesorado y no poner en duda su dedicación y su entrega. Se lo merecen.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

domingo, 4 de septiembre de 2011

El superhéroe colectivo.

Tras el paréntesis de la visita papal, en el 15-M ha resurgido la lucha contra la entrega del Gobierno y Oposición al neoliberalismo que está vaciando de sentido la política. El 15-M está evolucionando a una especie de superhéroe colectivo -lo decía Juan José Millas en El País- que aparece allí donde está a punto de perpetrarse una injusticia o un atropello de derechos. En esta situación que vivimos, el pueblo necesitaba un héroe y, como no llegaba, decidió levantarse y salir a pelear contra lo que le preocupaba: las injusticias, el desempleo, las hipotecas, la pérdida de derechos, etc. Esa es la gran diferencia entre los indignados del 15-M y nuestros políticos. Los primeros nos hablan de problemas reales y los segundos de abstracciones como mercados, deudas o déficit en un discurso vacio que nadie cree. Esta semana, Vicens Navarro lo recordaba en la inauguración de la universidad en la calle del 15-M, cuyo lema es formar para transformar. “Sois mas importante de lo que creéis y tenéis más poder del que sois conscientes”, dijo. De hecho, la última muestra del Barómetro Continuo de Confianza Ciudadana revelaba que entre seis y ocho millones de ciudadanos dicen haber participado en el movimiento del 15-M. Y lo hicieron de modo intenso entre 800.000 y un millón y medio de personas. Un 67% de los movilizados se considera de izquierdas y un 20% de centro-izquierda. La voz de la democracia real se está haciendo oír con el movimiento del 15-M. Ante esta realidad: ¿Seguirán los Gobiernos y los Estados prefiriendo ganar la confianza de los mercados a costa de perder la de los ciudadanos? ¿Se transformará ese poder de la palabra y las manos abiertas del 15-M en votos a favor de la democracia y la continuidad del Estado de bienestar? La respuesta, el 20 de Noviembre.
María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Rodriguez