martes, 27 de mayo de 2014

Más desiguales que nunca.

Un economista francés ha publicado un libro sobre la desigualdad titulado “El capital en el siglo XXI”, que ha sembrado el pánico en la derecha conservadora por sus propuestas.

El autor de ese libro se llama Thomas Piketty, y provoca esa reacción al mantener la tesis de que la desigualdad económica es un efecto inevitable del capitalismo y si no se combate vigorosamente, la inequidad seguirá aumentando hasta niveles que socaven la democracia y la estabilidad económica del sistema capitalista. Pero no solo él, en estos días también el Papa Francisco y Barack Obama han reconocido que la desigualdad es el problema más grave de la sociedad actual y que la desigualdad define nuestro tiempo. Según Piketty la desigualdad crece cada vez más porque la tasa de remuneración al capital es mayor que la tasa de crecimiento de la economía. Y esta fórmula de reparto desigual es imposible de mantener en el tiempo porque el sistema se cae.

La inesperada popularidad -ha vendido en un mes 100.000 ejemplares solo en inglés- de este libro académico y de no fácil lectura, no es un fenómeno nuevo. Otras veces ha ocurrido con  libros publicados en momentos en que existía en el mundo interés y demanda por ideas nuevas. La desigualdad siempre ha existido y no va a desaparecer, pero la crisis económica ha acentuado la desigualdad hasta límites insospechados por el lento crecimiento de los ingresos de la mayoría de la población y el espectacular ascenso de las rentas de las clases altas. Nos encaminamos hacia una sociedad dominada por la riqueza, mucha de ella heredada o conseguida por la especulación más que por el trabajo. Pero lo que más ha molestado de este libro es la manera de echar por tierra el más preciado de los mitos conservadores: el empeño en reconocer que el incremento de las rentas de los ricos es la justa recompensa por ser creadores de empresas y empleo, lo cual es totalmente incierto y menos en esta crisis.

Piketty en su libro ha dejado demostrado con una erudición autentica y buenas dosis de profundidad histórica, que esta edad dorada de la desigualdad no surge como nos quieren hacer creer de las rentas producidas por la iniciativa empresarial, sino de los activos que poseen las clases altas procedentes cada vez en mayor proporción de las herencias recibidas. Economistas, intelectuales y universidades de todo el mundo, que han estudiado las tesis de Piketti, han llegado al consenso de que cada una de las partes del libro es básicamente correcta, y casi todos están de acuerdo en que el argumento general del libro en términos generales es acertado. Así que, ahora la clase conservadora ha iniciado un proceso de descalificación, no ya del libro sino del autor, ante el temor a que el diagnóstico de Piketty sobre la desigualdad pueda ser utilizado para justificar una mayor presión fiscal sobre los ricos o pueda remodelar el paisaje político-económico en el que se libraran todas las futuras batallas de las ideas políticas. 

La demanda de Piketty de aplicar una fiscalidad progresiva o impuestos más altos a las rentas más elevadas y a las grandes fortunas para limitar la concentración del poder económico y, también, recaudar dinero para los servicios del Estado, es calificada de marxista y propia de los males del estalinismo sin más argumentos, pero además se cuestionan sus capacidades analíticas, sus motivaciones e incluso su nacionalidad francesa. No puedo entender como la derecha puede pretender cambiar la valoración del libro llamando al autor “rojo” y “francés”.

El problema de la derecha está en no entender que las ideas son importantes porque dan forma a la manera de referimos a esta sociedad donde vivimos y a nuestros actos y comportamientos en ella.  Cada vez más la desigualdad, aunque siempre ha existido y no va a desaparecer, va a dominar la agenda de los indignados, de los colectivos sociales que protestan en la calle y de los políticos y votantes… incluso la agenda del Papa Francisco y del presidente Obama. La coexistencia pacífica con la desigualdad se ha terminado. De hecho, cada día son más intensas y generalizadas las exigencias de lucha contra ella. Y por supuesto, al servicio de esa idea está la publicación del libro “El capital en el siglo XXI” de Thomas Piketty.

Ángel Luis Jiménez Rodríguez

jueves, 22 de mayo de 2014

¿Qué queda del 15M?

Como mínimo del 15M queda la posibilidad de repetirlo, aunque creo que ha sabido transformarse en otras entidades colectivas que persiguen objetivos concretos y sobre todo la defensa de los derechos de la gente.

Se han cumplido el tercer aniversario del 15M y ninguna de sus propuestas, que se sepa, han penetrado en ninguna institución ni gran partido, además los grandes medios no han incorporado ninguna de las voces y referentes del movimiento, y sin embargo sigue recibiendo un apoyo social del 72% según las encuestas. El 15M no sigue en las plazas, y muchos pueden pensar que ha sido un fracaso o ya no existe. Pero no es así, porque el 15M ha sabido transformarse en otras entidades colectivas que persiguen objetivos concretos: Afectados por la hipoteca en vivienda, 15MpaRato contra los banqueros, Marea Blanca en Sanidad, Marea verde en Educación y Red Ciudadana, Partido X o Podemos en el frente electoral. Hoy por fin  podemos decir que ha llegado la hora de la gente y de utilizar bien el voto, lo poco que tenemos los ciudadanos para cambiar las cosas.

En estos años la presencia de 15M en defensa de los derechos de la gente ha sido visible y efectiva, pues han paralizado la privatización de la Sanidad en Madrid o la arbitraria urbanización del barrio de Gamonal, han participado en la gestión de lo público en Barcelona, y, a través de la PAH, han sido fuente de derecho en el tema de los desahucios. El 15M empieza a modular, directa o indirectamente, cambios electorales que afectan al bipartidismo con múltiples alternativas de cara a las elecciones europeas del día 25. Además, han afectado a la agenda pública pues el Jefe de Estado, el Presidente de Gobierno o el Presidente de la Generalitat han reducido sensiblemente sus actividades a pie de calle, porque la calle ha pasado a ser de la gente.

Los del 15M dicen que las urnas no son el único espacio posible, aunque también es necesario ocuparlo para cambiar las cosas. Votando se iniciará un proceso constituyente, que aunque lento erosione este Régimen ya erosionado. El 15M es un cambio cultural que será lento pero que será, y aunque venía gestándose desde hace mucho, era imposible prever todo esto hace tan solo tres años. El 15M se inició como un hermoso tumulto en el que se juntaban los afectados por las hipotecas con los damnificados por las preferentes, los cristianos de base con los básicamente ateos, los parados de larga duración con los licenciados que colgaban el diploma de un delantal en un chiringuito de comida rápida, y todos ellos decían y siguen diciendo que juntos podemos. De aquella catarsis han surgido diversas organizaciones contra la corrupción, los desahucios, el bipartidismo y la desesperanza que de una forma u otra aún resisten y estarán presentes en el Parlamento Europeo después del 25 de Mayo. Lo creo y lo espero. Esta es la hora de los pequeños que se han hecho ya grandes.

Ángel Luis Jiménez Rodriguez

sábado, 17 de mayo de 2014

Retrato demoledor de una mujer llamada Jasmine.

El jueves el cine-club Alcultura proyectó en el salón de actos de la Escuela de Ingenieros la película de Woody Allen “Blue Jasmine”. Y después hubo un sabroso coloquio que me ha llenado de alimento espiritual para una temporada, sobre todo por mis dudas sobre el talento de este director de 75 años después de sus películas de encargo en su periplo europeo. No comparto totalmente lo que dicen los neurólogos de que las neuronas con los años se amojonan. Puede ser, no digo que no, pero en el caso de Woody Allen, y después de esta película, afirmo que no.

También teníamos la convicción de que cualquier película sobre la crisis debería ser una tragedia porque no había otro tono posible más que el dramático para narrar lo que está pasando. Pero viene el viejo Allen y cuenta el complejísimo camelo económico que brotó en su país y contagió a Europa a través de un inesperado personaje, la mujer de un especulador financiero. Y lo hace sin renunciar a su gracia y a su ligereza habitual mediante una serie de personajes que se mueven alrededor de esta mujer para aportar el equilibrio perfecto y convertir este drama en comedia.

Además, como siempre y sin redoble de tambores, no intenta capturar el signo de los tiempos, ni certificar la putrefacción del capitalismo como intenta Martin Scorsese en “El lobo de Wall Street”, sino que se vale de su habitual tono menor, donde trufa lo grave con humor e ilustra la acción con las canciones que escuchaba en la radio cuando era niño, para hablarnos de la crisis. Y a pesar de esa falta de pretensiones tan de agradecer, no se ha visto hasta ahora un punto de vista más original sobre la burbuja financiera,  sirviéndose de la decadencia mental de una mujer, Jasmine, que en realidad se llama Jeanette, esposa de un especulador financiero, personaje inspirado en el conocido estafador Bernard Madoff.

Jasmine tiene la cara y el cuerpo de Cate Blanchett, que se nos presenta como una versión moderna de la “Blanche Dubois” de Tennessee Williams. Pero mientras este personaje de Williams representaba el derrumbe del universo de las damas del sur, Allen nos habla del descalabro final de unos cuantos sinvergüenzas a los que el Estado, con su falta de regulación, permitió malgastar a su antojo los ahorros ajenos. Y para entender el crash de 2008, nada mejor que el discurso del personaje que interpreta Matthew McConaughey en la película de Scorsese sobre este mismo tema, “todo consiste en pasar el dinero desde el bolsillo de los clientes al nuestro”.

Sin embargo, mujeres como Jasmine no se manchan con los sucios negocios de sus maridos, son mujeres que lavan su conciencia con ciertas ocupaciones benéficas, son espíritus ociosos que buscan entretenimiento y razones para vivir en la decoración de interiores y en el mantenimiento de una eterna juventud. Estas mujeres también existen en España, aunque aquí el dinero tienda más a esconderse por aquello de la no ostentación de la riqueza. Pero haberlas, las hay, cada país tiene las suyas. Y comparten, en esencia, la manera consciente de ignorar de dónde brota el dinero, llegando al autoconvencimiento de que todo es producto del talento de sus flamantes maridos. Y cuando la mala suerte quiere que la Justicia les eche el guante, ellas dicen creer que el dinero caía del cielo. Y para colmo además quieren que el mundo las crea. 

Ángel Luis Jiménez Rodríguez

miércoles, 14 de mayo de 2014

Asesinato político o hablar por hablar.

No hay razones para sostener que el asesinato de la Presidenta de la Diputación de León sea producto de un clima enrarecido y crispado de la política, porque cada día se confirma más que ha sido cometido por personas próximas a la presidenta y que alegan razones de carácter privado.

El asesinato a tiros de la Presidenta de la Diputación y del PP de León es un hecho lamentable y difícil de explicar, aunque su lugar en los medios debería estar en las páginas de sucesos, porque según la hipótesis de la policía y de Interior se trata de una “venganza por motivos laborales”. Todo parece indicar que de una relación de afecto entre Isabel Carrasco, Presidenta de la Diputación, y Montserrat Triana, hija de la detenida y presunta asesina, se pasó a otra de enconado enfrentamiento que ha terminado en tragedia. Y según avanza la investigación del hecho se confirma que el asesinato ha sido cometido por personas próximas a la Señora Carrasco que alegan razones de carácter privado.

Así que mantengamos la calma, y no responsabilicemos de este hecho, como hacen algunos medios, a la crispación política o a un clima político enrarecido provocado por los escraches anti-desahucios. No se puede decir que este asunto sea ajeno a todo lo que envuelve a los partidos y especialmente a las siglas que defendía Isabel Carrasco.  Este es un asesinato cruel, inútil y violento que produce vergüenza y desasosiego. La muerte no resuelve nada. Asesinar a alguien por un despido o discrepancias políticas, si se confirman los hechos, es intolerable y merece el rechazo y la condena de todos. Pero nada más, no puede ni debe tener mayor significación, relevancia o reacción política.

Sin embargo, hechos como este deben y pueden ayudarnos a reflexionar sobre la reacción y critica de la gente ante la actitud de determinados políticos. Y sobre su rechazo, al entender que no se ocupan de resolver los problemas de los ciudadanos que los eligieron, es más, pensamos que solo están obsesionados por sus luchas sectarias y por mantenerse en el poder a toda costa. Por supuesto, debemos salvar, porque es de justicia, a tantos políticos con vocación de servicio, íntegros y honestos, que haberlos los hay. Son dignos del cargo que ocupan, aunque a veces tengan que tomar decisiones difíciles y complicadas.

Pero al igual que hablamos de nuestros representantes, también tenemos que decir algo de los representados. Hay muchos ciudadanos con un desconocimiento irresponsable ante los problemas de la política, no saben o no quieren saber y después se quejan, sabiendo que si los ciudadanos no hacen política alguien la hará por ellos. Muchas veces esa Política tiene que conciliar intereses divergentes y beneficios comunes difícilmente compatibles. Por eso no solo es aconsejable sino necesaria alguna forma de educación específica sobre los requisitos y las obligaciones de la ciudadanía, asignatura boicoteada en España de forma interesada por los sectores clericales más oscurantista y la derecha más reaccionaria.

Creo que tenemos que cambiar todos, porque resulta suicida para nuestro país consentir una Política con tan poca participación que solo permite hablar a los poderes de la macroeconomía y la especulación financiera, mientras condena al resto de los ciudadanos a una resignación acrítica o a una protesta desordenada. Los ciudadanos quieren ser escuchados y estar bien representados, precisamente por ser ciudadanos informados. Y los Gobiernos y la Unión Europea no pueden ni deben desdeñar más esas voces después de las elecciones del 25 de Mayo. 

Ángel Luis Jiménez Rodriguez

miércoles, 7 de mayo de 2014

Retrato robot de una generación.

Ya he asistido a varios actos preelectores de la campaña para las elecciones europeas del 25 de mayo y cualquier cosa vale para no tener que hablar o concretar sobre políticas de apoyo al empleo y, especialmente, a la promoción del empleo joven.

Es hora de que los partidos en vez de desgastarse en riñas de alcance local se tomen en serio una lacra social que está asfixiando a una generación de españoles -el 55% de los jóvenes de hasta 24 años, casi un millón, están desocupados-, y que a escala europea alcanzan la cifra de seis millones de jóvenes sin empleo.

Esta es una generación que reúne todas las condiciones necesarias para revitalizar nuestra desconcertada sociedad, pero sin liderazgos reconocidos ni horizontes comunes claros, aunque anhela y necesita con urgencia un nuevo relanzamiento de verdad y sin mentiras. Es una generación que estamos perdiendo y sin embargo, no podemos perder porque es nuestro futuro.

Los jóvenes de esta generación saben y son conscientes de que van a vivir, por primera vez en muchos tiempo, peor que sus padres y que tendrá muchas menos probabilidades de conseguir  las cosas que les gustaría lograr, siendo sin embargo la más preparada de nuestra historia.

Pero según el estudio de Metroscopia para El País sobre el sentir de los españoles de entre 18 y 35 años, me llama la atención que no sea una generación abocada a la amargura, al derrotismo o al cinismo, creen en el sistema pero piden cambios profundos. En este retrato robot apresurado hay que destacar que nuestros actuales jóvenes constituyen una generación que sabe integrar y compatibilizar con naturalidad identidades nacionales y culturales múltiples.

Su objetivo no es la toma del Palacio de Invierno, sino una regeneración democrática profunda, porque aunque está decepcionada con la forma en la que funciona nuestro sistema político, creen en la democracia y en los partidos. Intelectualmente son más republicanos que monárquicos. No son antirreligiosos (y menos aun anticlericales), pero consideran la religión como algo ajeno a sus vidas. Piensan que la economía funciona mal, pero creen saber por qué: la ausencia de un adecuado control político sobre la misma  y sobre la ingeniera financiera.

Nuestros jóvenes se sienten, a la vez y con similar intensidad, localistas y cosmopolitas, de su pueblo o región y ciudadanos del mundo. Quizá por ello, la perspectiva de buscar salida en otros horizontes no les parece un desgarro emocionalmente traumático: cuando ninguna tierra resulta realmente ajena no es esperable la sensación de desarraigo, sobre todo cuando la mayoría considera que España no se preocupa en absoluto de su futuro.

Así que discutan los partidos como mejorar la estrategia europea de empleo, especialmente del empleo joven, propongan en sus programas sus alternativas concretas a los ciudadanos y que estos decidan el próximo 25 de mayo a quién elegir para que no se pierdan más oportunidades de empleo en nuestro país. Porque se podrán tener dudas sobre a quién votar, pero no a quién no votar. Yo, por lo menos, lo tengo meridianamente claro, al PP no.

Ángel Luis Jiménez Rodríguez


sábado, 3 de mayo de 2014

Lo qué nos jugamos en las europeas.

En las próximas elecciones europeas del 25 de mayo, dependiendo del voto los europeos, nos jugamos mucho. Podemos salir de esas elecciones más unidos o fragmentados, más cohesionados o desacoplados sobre el modelo social europeo edificado para la solidaridad, y más tolerantes o intolerantes con los federalismos y el espíritu  democrático de la Unión Europea.

Cuando veo en televisión a ese señor barbado, llamado Arias Cañete, candidato a la fuerza en las elecciones europeas por el PP, que con voz imperiosa arenga a sus compañeros de negocios con expresiones tan raciales como “hay que batirse el cobre”, no me extraña nada porque van a lo suyo. Además continúa advirtiendo que ese batirse el cobre es necesario porque estas elecciones influirán en las elecciones municipales y autonómicas que vendrán después, así que les dice a sus socios “éstas como si fueran las vuestras”.

En estas elecciones como en otras anteriores la mayoría de los candidatos ni creen ni sienten lo que dicen, por eso no emocionan sus discursos, ni los creemos. Además, no se muestran como personas normales con sus fortalezas y debilidades y sentido del humor, sino como auténticas mascaras o actores interpretando un papel. O más bien como paseantes de  vanidades o creídos de su bien hacer, lo cual es aún más grave.

Imagino que el bocado europeo debe ser suculento visto el empeño de todos los partidos en que su potencial clientela no se quede en la cama el 25 de mayo y vote masivamente. Debe serlo porque de estas elecciones los europeos saldrán más unidos o divididos. En principio, tendremos un Presidente de la Comisión o un Gobierno europeo designado por el Parlamento, por tanto, un modelo social integrador más fortalecido, una mayor tolerancia entre federalistas y más democracia, aunque todo esto deberá conjugarse con una aceptable gestión tecnocrática.

Esto es lo que está sometido a prueba el 25 de mayo. Y no solo por la crisis sino también porque a su amparo están fructificando movimientos que propugnan salidas egoístas, xenófobas, eurohostiles y reaccionarias. Si los rugidos de esas minorías salvajes y antidemocráticas se amplifican en el Parlamento europeo por culpa de una fuerte abstención, los demócratas no podremos lamentarnos después sobre los déficits de liderazgos o la falta de arrastre emotivo de los programas en liza.

Así que los ciudadanos deben exigirse a sí mismos, y no solo a sus representantes, coherencia. No solo debemos preguntarnos qué hace Europa por nosotros, sino qué hacemos nosotros por una Europa que ha venido garantizando un entorno de paz y mecanismos suficientes para recuperar el bienestar social, que ahora estamos perdiendo. Ha llegado la hora de la gente, ha llegado la hora del protagonismo popular y ciudadano. Así que es vital que la ciudadanía, ante la insuficiente oferta de los partidos en la campaña, demande con una creciente presión soluciones sobre cómo combatir el paro, cómo crear empleo y cómo poder “garantizar” el empleo juvenil.

Es hora de que los electores debatan, requieran, exijan, contrasten y vayan perfilando un mandato nuevo al elegir a aquellos aspirantes a diputados europeos que den respuesta a las cuestiones que realmente preocupan a la gente. Y para aquellos aspirantes que no saben, no responden o no se preocupan por nuestros problemas, la respuesta no puede ser otra que el vacio y el retorno a su casa, porque ni los necesitamos ni los queremos. Hay alternativas y muchos colores en el arco iris donde elegir. Por supuesto, podemos cambiar las cosas, pero antes hay que luchar por ellas, porque sin lucha no habrá victoria.


Ángel Luis Jiménez Rodríguez

miércoles, 30 de abril de 2014

La reivindicación del 1º de Mayo: La renta básica.

El 15 de enero se presentó en el Congreso de los Diputados una Iniciativa Legislativa Popular por una Renta Básica, que fue aprobada para trámite el 14 de marzo, aunque no se sabe cuando se debatirá.

Esta petición de una renta básica no es caprichosa, pues tiene detrás una situación caótica y desastrosa avalada por los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística del año 2013. Solo tres datos escalofriantes: Uno, el número de parados no baja de los seis millones; Dos, los parados de larga duración son tres millones, de los cuales dos millones llevan más de dos años seguidos sin poder trabajar; Tres, los hogares con todos sus miembros activos en paro y que no reciben ningún ingreso son casi dos millones. Cuando uno se pregunta cómo el Gobierno del PP esta capeando esta situación sin despeinarse, llega a una conclusión muy simple, hay engaño sistemático y manipulación de datos y, por supuesto, una población adormecida y entregada, que lo acepta todo sin rechistar.

Otra razón para pedir la renta básica es que el sistema no es capaz de generar ya los empleos que se necesitan ni en este país ni en ningún otro, pues desde el comienzo de la crisis en 2008 se están perdiendo empleos en todos los sectores, aunque haya aumentado la producción. Se produce mucho más, pero cada día con menos trabajadores. La relación entre el sistema de producción y el empleo está a punto de cambiar drásticamente debido a la revolución producida en energía (sobre todo en gas), robótica, nuevos materiales y el uso de la tecnología de la información aplicada a la industria. Estamos entrando en la segunda revolución industrial gracias a la automatización y la robotización de las fábricas. Naturalmente esto tiene graves repercusiones para la creación de empleo, porque cada día se crearan menos empleos buenos de forma masiva y solo habrá mucho empleo pero de baja calidad en servicios.

El panorama inmediato es de pobreza, paro, precariedad y marginación, lo que limita la libertad real de millones de personas que son expulsadas hacia la exclusión social según demuestran  los datos conocidos de la EPA. Mientas todo esto ocurre el Estado no hace nada, sino reflotar y ayudar a la banca, inyectándole cantidades astronómicas de dinero público, sin importarle que el número de personas que no disponen de ningún tipo de prestaciones sociales se acreciente  a medida que se desarrolla el periodo de crisis. Y en nuestra realidad cotidiana vuelva a asomar el fantasma de la pobreza infantil, así como los comedores sociales y unos bancos de alimentos totalmente desbordados por las necesidades de la gente.

En esta situación las ayudas no contributivas y las correspondientes a rentas mínimas establecidas por las instituciones públicas, muy dispares entre los distintos territorios que conforman el Estado español, muestran descarnadamente su radical inadecuación a la realidad, se revelan insuficientes para la condición de habitabilidad digna de las personas y se terminan convirtiendo en una miserable carrera de obstáculos debido a su excesiva burocratización y a su condicionamiento a situaciones de emergencia límite que no cubren la situación de emergencia social generalizada.

Sin embargo, a los que mandan se les llena la boca de palabras como “pleno empleo”, “estado del bienestar” o “protección social”. Y las leyes fundamentales, la Constitución Española y los Estatutos de Autonomía, establecen con solemnidad unos derechos sociales elementales, que no tienen eficacia directa por su supeditación a la supremacía económica. Pero ha llegado la hora de exigir que se cumplan las leyes y que sus hechos se compadezcan de sus bonitos discursos, especialmente ahora con las elecciones europeas. Porque no hay dinero suficiente para saciar la codicia de los delincuentes de cuello blanco, aunque si debe haber por ser obligación del Estado recursos suficientes para garantizar una vida austera pero digna de todas las personas.

Sobre la Iniciativa Legislativa Popular de la Renta Básica hay un único artículo a debatir en el Congreso de los Diputados, más una disposición transitoria y dos adicionales:
“Artículo 1. Derecho a la Renta Básica. Se establece el derecho de todo persona, por el hecho de haber nacido, a recibir una cantidad periódica que cubra sus necesidades básicas. La Renta Básica se constituye como derecho individual, universal e incondicional.
Disposición transitoria. La cuantía de la Renta Básica será la equivalente al Umbral de la pobreza fijado en “el 60% de la mediana de la distribución de los ingresos por unidad de consumo adjudicados a las personas”, será de 645,33 euros mensuales correspondiendo al último dato expuesto por EUROSTAT (año 2011), tendiendo a equipararse en los años sucesivos al equivalente del mismo concepto.
Disposición Adicional Primera. Aplicación gradual. Se establecen dos fases de implementación de la Renta Básica. Una primera fase que entrará en vigor de forma inmediata tras la aprobación de la presente Ley. Afectará a todas las personas domiciliadas en el Estado Español e inscritas en el Servicio Público de Empleo correspondiente a cada territorio, que no tengan cobertura por desempleo ni dispongan de otros ingresos. De la misma manera afectará a aquellas personas cuyas rentas, ya provengan de salarios, subsidios o pensiones públicas, sean inferiores a la cuantía de Renta Básica prevista en este texto, complementando los mismos hasta alcanzar la cuantía establecida para la Renta Básica. En la segunda fase, se regulará la extensión de la Renta Básica como derecho universal, integrando pues al resto de personas.
Disposición Adicional Segunda. Los poderes públicos promoverán la implantación de la Renta Básica en el ámbito del Estado Español y de la Unión Europea”.

La propuesta se establece en el umbral de la pobreza, por lo que la mayoría de la ciudadanía optará por seguir desempeñando un trabajo dignamente remunerado. Con la renta básica no se dejará de trabajar, pero permitirá que no aceptemos trabajos en condiciones inadmisibles o injustas. La renta básica simplemente garantizará el derecho a decidir, es decir, la independencia personal, requisito indispensable de la dignidad y la ciudadanía.

Además, esta renta básica posibilitará la remuneración de una parte sustancial de trabajos que hoy hacemos y que son imprescindibles para la reproducción de la fuerza de trabajo y la productividad en las empresas. Me refiero a los cuidados en el entorno familiar, la atención a las personas dependientes, los trabajos voluntarios de solidaridad e impulso político y cultural, las artes, el trabajo en red, etc. Trabajos condenados a la invisibilidad y la marginación por su carácter no remunerado. Sin embargo, la renta básica no impedirá poder mejorar las remuneraciones de estos trabajos, sólo garantizará que, por ejemplo en el caso de los cuidados, las mujeres sean libres y no dependen económicamente de nadie. Por tanto, esta renta básica sólo establecerá un mínimo indispensable para generalizar la dignidad y propiciará un cambio social y cultural.

María José y Ángel Luis Jiménez


miércoles, 23 de abril de 2014

¿Para qué sirven las finanzas?

A los financieros les gusta argumentar que las finanzas prestan un gran servicio a la economía al destinar el capital a usos más productivos, pero resulta difícil sostener esa argumentación tras una década en los que sus mayores logros han sido las hipotecas basuras, la burbuja inmobiliaria o las preferentes.

El nobel Paul Krugman dice que hay una correlación clara entre el auge de las finanzas modernas y el regreso a unos niveles de desigualdad propios de finales del siglo XIX, ya que estamos entregando cantidades ingentes de recursos a financiar tejemanejes de los que la sociedad en su conjunto no obtiene ningún beneficio pero si muchos perjuicios.

Los economistas al servicio del Gobierno dicen que esto no es cierto, que la mano invisible del mercado garantiza que los beneficios privados y sociales coincidan. Sin embargo, hace mucho tiempo que los ministros económicos, Montoro y de Guindos -los otros no tiene ni idea-, saben que cuando se trata de especulación, esa proposición económica no es cierta, pero eso no les importa, ni tampoco hacen nada.

El problema empieza cuando el sector financiero crece mucho más deprisa que la economía en general y el porcentaje del PIB que corresponde a los banqueros, corredores de Bolsa y especuladores se duplica. Algo que ocurre desde los años 80, cuando Reagan y Thatcher  empezaron a desmantelar el sistema de regulación financiera creado como respuesta a la Gran Depresión.

A los defensores de las finanzas modernas les gusta argumentar que estas prestan un gran servicio a la economía porque destinan el capital a usos más productivos. Aunque resulta difícil sostener esta argumentación tras una década en la que los mayores logros de las finanzas modernas han consistido en dirigir cientos de miles de millones de dólares o euros hacia las hipotecas basuras o la burbuja inmobiliaria, responsables en gran parte de esta crisis.

Pero si nuestro descomunal sector financiero, ahora más reducido, no está haciéndose más seguro ni más productivo, qué está haciendo. Según el nobel Krugman hay dos respuestas. Una, que le está tomando el pelo a los pequeños inversores. Otra, que está dedicando su dinero a actividades especulativas que posiblemente pueden ser rentables para algunos individuos, pero totalmente improductivas para la sociedad.

Aunque hay más. Ayer el gran patrón de la banca española, Miguel Martin, confirmaba en su Asamblea Anual lo explicado hasta ahora cuando dijo que “a día de hoy, con el negocio bancario no se gana dinero”. Entonces, de dónde vienen los 7.274 millones de euros de beneficios obtenidos por los grupos bancarios que operaron en nuestro país durante el año 2013. Me parece que el presidente de la Asociación Española de la Banca también nos está tomando el pelo.

La conclusión no puede ser otra, da igual que hablemos del daño que causan las operaciones de las llamadas finanzas modernas o de alto riesgo, ya sean hipotecas basura o participaciones preferentes, porque es el sector financiero en general, y no solo esa parte, el que está minando día a día nuestra economía y nuestra sociedad. Así de claro, y así lo reconocen también todos los que saben del tema.

Ángel Luis Jiménez Rodriguez

domingo, 20 de abril de 2014

El mundo al revés.

El lunes 21 de abril el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) celebrará juicio contra el Juez Elpidio José Silva Pacheco por haber querido empapelar al banquero Miguel Blesa de Caja Madrid.

El que fuera Juez del caso Blesa, está ahora suspendido por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) hasta que haya una sentencia firme. En caso de que el TSJM absuelva a Silva, el CGPJ lo readmitirá. Si fuera condenado, su expulsión de la carrera judicial se haría efectiva tras resolver el Tribunal Supremo un eventual recurso a la sentencia del Tribunal Superior de Madrid.

Silva se enfrenta a la expulsión porque la Fiscalía de Madrid presentó una querella contra él. Considera la Fiscalía que el instructor del caso Blesa ha prevaricado durante su investigación, es decir, ha adoptado decisiones injustas a sabiendas, entre ellas, enviar a la cárcel en dos ocasiones al exbanquero y expresidente de Caja Madrid. Paradójicamente, el banquero responsable de la estafa de las preferentes está en la calle, mientras que Silva podría ser condenado a más de 20 años de prisión.

Sin embargo, la causa contra el Juez Silva tiene más que ver con la publicación de un libro que con la querella de la Fiscalía. Este libro es: “La justicia desahuciada. España no es país para jueces”, en el que Silva realiza un análisis demoledor de la situación de la Administración de Justicia española, cuestiona su independencia e imparcialidad, y hace especial referencia a los casos “Blesa” y “Banco de Miami”; cuya instrucción guarda estrecha relación con los motivos por los que fue suspendido por el CGPJ.

Silva lidera ahora el Movimiento de Renovación Democrática Ciudadana (RED), partido surgido del 15M, que luchará contra lo que está sucediendo en España: los corruptos están en la calle y a los que luchan contra la corrupción se les quiere empapelar. “Pero, la gente está despertando, porque está ya harta de ver lo que pasa con la corrupción y el trato que se les da en los juzgados”, dice Silva.

El Movimiento RED seguirá después de las elecciones europeas como partido político y participará en las posteriores elecciones locales y generales. Aunque Silva también ha creado “La Red contra la corrupción”, una asociación sin ánimo de lucro que va a pelear con dureza y querellas contra toda corrupción. Esta Asociación pretende que las grandes causas ciudadanas como las preferentes, el banco de Miami o el caso Blesa…, abandonadas hasta ahora, se vuelvan a tratar en los tribunales.

No sé si el Juez Silva conseguirá algo de lo que plantea, pero me gustaría que fuera así. Y además tiene precedentes, ya ocurrió en 1995 en el Reino Unido con otro Juez llamado Nolan. Este juez presidió una comisión que elaboró un informe sobre cuáles deberían ser las pautas de conducta ética exigibles a toda las personas nombradas para un cargo público. Gracias a su informe se creó la figura de un comisionado independiente para cumplir el Código de Conducta de los miembros del Parlamento británico.

El primer comisionado inglés contra la corrupción se nombró en 1995, y desde entonces el cargo se ocupa por cinco años, improrrogables, sin poder ser cesado, salvo circunstancias muy especiales. Las tareas del comisionado son vigilar el Registro de Intereses Financieros de la Cámara, en el que los parlamentarios dan cuenta de su situación económica y financiera; asesorar, confidencialmente, a aquellos diputados que tengan dudas sobre el Código de Conducta; preparar charlas sobre el tema para los nuevos parlamentarios; proponer las modificaciones del código que considere necesarias, y recibir, e investigar, las quejas que presenten los diputados, sometiendo el resultado de su investigación al comité.

En enero de 2007, a la muerte del juez Nolan, la prensa inglesa escribió “el Juez Nolan marcó profundamente la vida de este país, limpiando la vida pública de políticos corruptos”. Nolan dejó escrito que el Congreso o la Cámara de los Comunes son el corazón de una democracia, “por lo que la conducta que mantengan los diputados es crucial para el bienestar político de la nación”. Su informe, y sus consecuencias, fueron cruciales para atajar el desprestigio que empezaba a sufrir la vida pública británica, como está ocurriendo ahora con la española.

Desde entonces, y en aplicación de los principios Nolan, decenas de cargos públicos han sido reprendidos, sancionados y cesados. Y los sondeos indican que los británicos han recuperado, al menos en parte, su confianza en las instituciones. Como sugirió el propio Nolan, para combatir la corrupción bastan unas pocas normas o principios (siete formulo él), aunque es imprescindible la voluntad política. En Inglaterra fue posible, ¿será posible en España?

Ángel Luis Jiménez Rodríguez

miércoles, 16 de abril de 2014

La Ministra no se entera.

La incompetente y provocadora Ministra de Empleo, Fátima Báñez, no se entera de lo que ocurre con el desempleo, ni en España ni en Europa.

Este martes Fátima Báñez, sin encomendarse a sus vírgenes, ha dicho que la recuperación “va sobre ruedas” y que España “lidera la bajada del desempleo en Europa”. Por lo visto, además de incompetente, no sabe leer porque también este martes se han publicado las estadísticas comunitarias sobre el empleo.

El Instituto Estadístico Europeo, a través de Eurostat, dice que cinco regiones españolas sufren las mayores tasas de paro de toda Europa. Eurostat sitúa a Andalucía, Ceuta, Melilla, Canarias y Extremadura al frente de la UE con un desempleo que supera el 33 por ciento. Y además Castilla-La Mancha y Murcia se incluyen entre las siete regiones españolas de las diez europeas con peores tasas de paro. Este es un hito negativo sin precedentes en la serie histórica que arranca en el año 2000.

Por supuesto, y según Eurostat, en el extremo opuesto de la lista están seis regiones alemanas, dos austriacas y una checa, que se erigen como las más atractivas a la hora de encontrar trabajo. En materia de desempleo juvenil, las regiones españolas también ocupan un lugar destacado de la lista negra de la UE.

Pese al persistente deterioro del mercado laboral español, que ha llevado a muchas comunidades autónomas españolas a quedar rezagadas respecto a sus pares europeas, esta es la primera ocasión en la que la tabla arroja resultados tan negativos. Estos datos confirman lo ya sabido, que los países del sur de Europa soportan la mayor carga del desempleo regional europeo.

La estadística de Eurostat se cierra con una tasa de paro en España del 26,03 por ciento, solo superada por Grecia con el 27, 5 por ciento. Pero hay otro dato que no ayuda a reducir el empleo, y es la tasa de inflación cercana a cero. Esta tasa se ha comido parte del esfuerzo que ha hecho España por ganar en competitividad y posible empleo.

Según otro Informe publicado en estos días por el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre Perspectivas de la Economía Mundial, España corre un “riesgo alto” de caer en una baja generalizada y sostenida de los precios, y estos precios cerca de cero son muy dañinos para el empleo.

Dice este Informe que una inflación ligeramente más alta en España y en Europa sería buena para la mayoría de la gente porque generaría empleo. Aunque hay un problema para los inversores que acumulan activos en vez de ponerlos a trabajar, y es que estos activos se desgastarían en el mismo porcentaje que la inflación. Así que hay que tomar decisiones y plantear sacrificios, pero no habrá que adivinar para quién, sabiendo a quién sirve el Gobierno del PP.

Cada día tengo más claro, y ya no me cabe la menor duda -si es que antes la tenía-, a qué intereses sirve el Gobierno de Rajoy y, también, de dónde saca sus réditos económicos para después repartirlos entre sus dirigentes. Por eso, en Economía como en tantas otras cosas, lo que es bueno para la oligarquía -los ricos y poderosos-, no es bueno para la gente y menos para nuestro país.

Ángel Luis Jiménez Rodríguez

viernes, 11 de abril de 2014

El cambio climático o el colapso que nos viene.

No me explico ni entiendo como todavía hay gente que niega el cambio climático. Pienso que lo tienen que hacer por ignorancia o en defensa de determinados intereses económicos.

Esta reflexión a muchos les parecerá algo pesimista pero la situación es la que es, según cuenta el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, según sus siglas en inglés) del programa para Medio Ambiente de las Naciones Unidas en un informe de 31 de marzo de este año sobre los impactos del cambio global. Este Grupo evalúa periódicamente la información científica, técnica y socioeconómica más relevante para la comprensión del riesgo del cambio climático inducido por el hombre.

En esta nueva evaluación han participado media docena de investigadores españoles, destacando el papel de Íñigo Losada de la Universidad de Cantabria, que lideraba el capítulo sobre zonas costeras. El informe del IPCC, basado en la evaluación de las evidencias recogidas en un volumen de literatura científica que duplicaba las anteriores de 2007, concluye que el cambio climático está ocurriendo ya y que tendrá efectos más devastadores de lo previsto en evaluaciones anteriores. Que afectará sobre todos a los más pobres, generando conflictos importantes que darán al traste con la perspectiva de reactivación de las economías regionales y globales.

La capacidad de predecir los futuros cambios derivados de las emisiones acumuladas de gases de efecto invernadero no se debe a un don de los dioses, sino al trabajo de miles de científicos durante décadas. La ciencia del cambio climático se ha construido con teorías y fundamentos tan sólidos que son capaces de formular predicciones fiables. Sin embargo, la sociedad no las cree y tampoco escucha los pronósticos de los científicos, ni los informes del IPCC, máxime cuando el futuro ya no solo es preocupante sino que, de no hacer nada, será catastrófico.

No puedo entender como el espacio dedicado en los medios de comunicación a este informe ha sido mínimo en comparación al dedicado a la infracción de tráfico de una política de segunda fila como Esperanza Aguirre. Cuando el cambio climático nos vuelva a golpear,  cuando las tormentas de nieve paralicen medio mundo, cuando temporales extremos destruyan nuestras defensas costeras y cuando huracanes intensos sieguen miles de vidas en Filipinas o Nueva York, una y otra vez y cada vez con más furia, nos preguntaremos qué ha pasado. Quizás entonces alguien recuerde que los científicos ya nos habían advertido, y es que tenemos una memoria muy frágil todos, los medios y la sociedad.

La verdad científica nos dice que cada vez nos queda menos tiempo para poder frenar los impactos, poder controlarlos o asimilarlos y adaptarnos a ellos. Si las sociedades, la globalizada y las nacionales, no toman medidas contundentes sin más dilación, estaremos abocados a un futuro de catástrofes naturales, hambrunas, flujos migratorios incontrolables y conflictos. África, el continente que más personas añadirá a la población global -9.000 millones de habitantes en unos 35 años-, es un continente aquejado ya por la hambruna, la pobreza y los conflictos. Si ahora son centenares los que intentan saltar las vallas de Ceuta, ¿qué ocurrirá cuando sean millones? ¿Qué pelotas de gomas o concertinas podrán detenerlos?

Para terminar esta pesimista reflexión sobre el colapso que nos viene, unas palabras  esperanzadoras, que el atípico Presidente de Uruguay, José Mujica, dijo a Juan José Millás en una entrevista de finales de marzo en El País, “hay países que han perdido un punto o dos del PIB por culpa del cambio climático. Y hay problemas en el mundo que ningún país puede resolver ya por sí mismo, hay que resolverlos a nivel global, pero lo que ocurre es que el mundo de hoy se entretiene solo con lo urgente. Así que lo que ha desatado el hombre debe arreglarlo el hombre, pero no pensando como país, sino como especie”. Ojalá muchos Presidentes y Jefes de Estado fuesen tan cercanos al pueblo y tan conscientes de este grave problema como Mujica, con su maravillosa filosofía en defensa de la vida, porque de ser así esto funcionaría de otra manera.

María José y Ángel Luis Jiménez

jueves, 10 de abril de 2014

Relatos de frontera.

En su séptima edición del Festival Internacional de las Letras de Bilbao se han abordado los relatos de frontera en sus conversaciones literarias.

El concepto de frontera es muy concreto y a la vez muy amplio. Si bien la fuerza de la globalización parece conducir a un mundo sin fronteras, lo cierto es que las líneas divisorias aún permanecen y cada día se acentúan más. Unas líneas que a veces se experimentan con angustia y violencia, otras como una afirmación de la identidad que se cierra en sí misma o se abre para aprender de lo que hay al otro lado, porque cada muro es una puerta.

El concepto de frontera tiene un evidente sentido físico y humano, como ocurre en la raya o  línea que separa África de Europa, tan de actualidad en estos días con los asaltos a las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla. También adquiere un significado social e individual, patente en las distinciones entre grupos y estamentos, entre personas con distintas maneras de ver el mundo. La frontera también está en el Arte desde casi sus orígenes, en la clasificación y distinción de las disciplinas creativas y sus géneros. La tragedia no es la comedia, ni la música la poesía, aunque la mezcla se produzca insistentemente.

Este festival literario y de fronteras ha sido inaugurado por Herta Müller, escritora rumano-alemana, Premio Nobel de Literatura en 2009. La frontera es un término que para Herta Müller tiene un significado muy profundo y aterrador. Su madre fue deportada a Ucrania, donde pasó cinco años en un campo de trabajo, y su padre fue obligado a servir en vallas y fronteras con la SS alemana. “Europa Occidental sigue hablando de fronteras con gran admiración, pero para mí una frontera es una franja de muerte, de persecución, donde te mataban a tiros o eras despedazado por los perros”.

Ella asumió la pesada carga de elaborar en forma literaria experiencias extremas fronterizas, propias y ajenas, muchas de su propia familia: el hambre permanente en medio del trabajo forzado, el cautiverio por pertenecer a una minoría étnica, la persecución por ser extranjera en su tierra... Müller se sirvió de la literatura para levantarse y superar tanto horror, aunque confiesa que “hubiese preferido no haber vivido esa vida, y ni un solo día bajo esas dictaduras”. Se destruyen tantas vidas en esas dictaduras, cuando lo más importante es el ser humano y la vida...

Tengo muy claro que lo importante es el ser humano, la vida y la esperanza en un futuro mejor y sin fronteras. Hasta el Papa Francisco en su visita al Centro Astalli de Roma para la asistencia a los refugiados, habló de esperanza, de futuro y de puertas abiertas. “Tened siempre viva la esperanza. Ayudad a recuperar la confianza. Mostrad que con la acogida y la fraternidad se puede abrir una ventana al futuro, más que una ventana, una puerta, y aún más, todavía se puede tener un futuro”. Pero hay tanta hipocresía con la emigración en el llamado mundo desarrollado, que tengo dudas sobre su futuro. Lo decía con mucha ironía el dramaturgo suizo Max Frisch cuando la emigración era más fuerte: “Nosotros pedimos mano de obra barata y lo que recibimos son seres humanos”.  Y todavía no lo hemos entendido.

Ángel Luis Jiménez Rodriguez

lunes, 7 de abril de 2014

El problema de Cataluña.

Los puentes entre Cataluña y España cada día se deterioran más y quizás cuando queramos arreglarlos, no haya gente que quiera hacerlo, porque entonces ya no habrá nada que  nos una. 
  
Mañana 8 de abril se celebrará en el Congreso de los Diputados un debate específico sobre el referéndum de independencia que la Generalitat Catalana pretende celebrar el 9 de noviembre de este año. Tengo muy claro, igual que la mayoría de los españoles, que la iniciativa será tumbada por casi todos los grupos políticos de la Cámara. Por supuesto, con el voto en contra de los nacionalistas catalanes. La  Generalitat ya ha anunciado antes del debate que mantendrá su desafío. Pero después de este debate habrá que hacer algo porque el problema político catalán no acaba aquí. Y la inmovilidad como estrategia que practica el Gobierno de Rajoy, no funciona, ni puede funcionar, pues no soluciona nada.

En estos días el Tribunal Constitucional se ha definido con una sentencia sobre la declaración de soberanía del Parlamento de Cataluña, que básicamente dice dos cosas. La primera, que Cataluña no es sujeto de soberanía, que la soberanía es indivisible y pertenece al pueblo español. La segunda, que el derecho a decidir no es un derecho para la autodeterminación, pero como aspiración política es defendible. Y por tanto, -según interpreto- reconoce la existencia de un problema político que exige un diálogo político para concretar esas aspiraciones. Eso sí, con respeto a tres principios esenciales: legalidad, legitimación y diálogo.

En consecuencia, el debate de mañana no es solo sobre el futuro de Cataluña, sino también sobre el futuro de España. Y una parte de la ciudadanía española no puede decidir sobre el conjunto. Y mucho menos sobre la independencia de una parte. Sin embargo, dicen los nacionalistas que en democracia no se puede limitar lo que el pueblo puede decidir, porque el voto es la esencia de la democracia. Pero no dicen que en democracia hay derechos y libertades sobre los que no se pregunta, porque son intrínsecos a ella. Y poniéndolos en cuestión mediante el voto, como ha ocurrido históricamente, se puede hacer retroceder la democracia y eliminar libertades. Y eso significa menos democracia, no más democracia. Por eso creo que es una trampa de los nacionalistas decir que lo democrático es votarlo todo y cuanto más mejor.

Pero este es un grave problema que tenemos que arreglar entre todos, catalanes y españoles, con un proceso legal y de reformas importantes para que todos sigamos juntos, aunque sea de otra manera. España tiene un problema de integración de sus nacionalidades. Lo tenemos y  tenemos que reconocerlo para poder solucionarlo, y además debemos abordarlo mediante el dialogo. Hay que tender manos  y abrir diálogos para estudiar los problemas de articulación del modelo autonómico, la cooperación interterritorial, las competencias, la financiación autonómica, etcétera... Todo eso dará oportunidad de hacer política, pero política de Estado, no de partidos.

No hacer nada, y esperar a verlas venir, es un suicidio político. Cada día hay más catalanes independentistas y cada día hay más españoles que dicen “si se quieren ir que se vayan”, sin pensar que todos somos parte de un mismo país. Y eso lo estamos negando unos y otros reiteradamente con palabras y acciones extremas, que enconan el diálogo y lo hacen imposible. Hay que ir al encuentro y no al desencuentro. Pero la realidad es que los puentes entre Cataluña y España cada día están más deteriorados y quizás, cuando queramos arreglarlos o renovarlos, no haya gente que quiera hacerlo, porque entonces ya no habrá nada que nos una. Y eso sería una irresponsabilidad y un desastre. 

Ángel Luis Jiménez Rodríguez

sábado, 5 de abril de 2014

En defensa de la política.

Después del 15M y el 22M, pienso que hay muchas protestas, pero pocos cambios.

En España y en el mundo hay continuas convocatorias por las redes sociales -Twitter, Facebook…- o por mensajería -Telegram, WhatsApp, Line…- para protestar contra tantos abusos de la Troika o los Gobiernos que nos tienen a todos indignados. Sin ir más lejos ayer, día 3 de abril, había una convocatoria de los sindicatos en todas las grandes ciudades del país  contra las políticas de austeridad y para parar los recortes, reivindicando la implantación de planes de inversión que reactiven la economía española y generen empleo.

Tantas cosas nos indignan que cualquier convocatoria a través de las redes sociales y el boca a boca atrae a mucha gente. Y es que la gente está muy cabreada, además sabe que las cosas pasan en la calle, y al reunirse trasmiten un sentimiento de comunidad que tiene mucha fuerza. El problema está en qué pasa después de la marcha o la concentración. Alguna vez termina en confrontación violenta con la policía y otras muchas veces no. Aunque resulta tremendamente paradójico que para proteger la seguridad de los espacios públicos sea necesario condicionar como se hace el ejercicio de los derechos ciudadanos.

A mí como a cualquier otro ciudadano que quiere ver resultados, me preocupa que con frecuencia muchas manifestaciones o concentraciones no tienen una organización previa con la capacidad necesaria para dar seguimiento a las exigencias y llevar adelante el complejo, muy personal y posiblemente aburrido trabajo político, que es el que al final produce cambios en las decisiones de la autoridad o del Gobierno.

Sobre esto la profesora y socióloga Zeinep Tufekei, de la Universidad de Carolina del Norte,  ha escrito que “antes de Internet, el tediosos trabajo organizativo necesario para evadir la censura u organizar una protesta también ayudaba a crear la infraestructura que servía de apoyo a la toma de decisiones y a las estrategias para sostener esfuerzos. Ahora, los movimientos pueden saltarse esas etapas, lo cual con frecuencia los debilita”.

Por eso no tengo la menor duda de que hay un poderoso motor político prendido en las calles de las ciudades españolas, que gira a altas revoluciones y genera mucha fuerza y energía. Pero ese motor no está conectado con las ruedas y por eso no hay movimientos y los cambios necesarios. Por tanto, es necesario conectar todos esos movimientos y convertirlos en organizaciones capaces de hacer trabajo político a la antigua, aunque la política esté ahora tan denostada. Porque la política es la única herramienta que sirve para entenderse y llegar a acuerdos posibles entre personas con diferentes formas de pensar y con intereses contrapuestos. Y solo con la política, se podrá hacer real lo posible y también lo imposible.

Ángel Luis Jiménez Rodríguez

miércoles, 2 de abril de 2014

La polémica entre Montoro y Cáritas.

La desconexión de este Gobierno con la realidad es increíble. La realidad no existe. La realidad es la que nos dicen ellos y no la que vive la gente o dice Caritas.
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha dicho este fin de semana que los informes  elaborados por Cáritas sobre la pobreza en España “no se corresponden con la realidad” porque sólo se basan en “mediciones estadísticas”. Así que le ha pedido a esta organización que no “provoque” debates ni polémicas en este sentido.
Estas palabras de Montoro son la respuesta, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, a una pregunta sobre el informe presentado el jueves por Cáritas Europa, según el cual España es el segundo país de la Unión Europea (UE) con el mayor índice de pobreza infantil, superada solo por Rumanía.
Asimismo, según el estudio “Análisis y Perspectiva 2014” presentado por la entidad humanitaria católica también en Madrid el jueves, al menos un millón y medio de hogares españoles padecen una situación de exclusión social severa, un 69,8 % más que en año 2007.
Para el titular de Hacienda los informes “sistemáticos” que elabora Cáritas “son de contenido puramente estadístico” y, ha explicado que “cuando se habla en términos estadísticos, se está hablando de otro umbral de renta que lleva a la pobreza”. “Ello sitúa a España en peor lugar comparativamente que otros países de la UE pese a que estos tienen rentas per cápita muy inferiores”. Palabras, palabras, palabras… que no dicen nada.
Montoro ha añadido que en las presentaciones públicas de los citados informes “se mezclan conceptos erróneos”, refiriéndose a lo que costaría erradicar la pobreza comparado con los 2.600 millones de euros que el Gobierno se plantea gastar para rescatar las autopistas quebradas de Madrid. Algo que todavía no ha sido suficientemente explicado.
Los conceptos erróneos de Cáritas, pese a lo que diga el ministro, son ciertos y proceden de su propio Ministerio, que como operación para salvar las autopistas quebradas ha propuesto crear una sociedad pública que integre las nueve concesionarias en dificultades, imponiendo a los prestamistas una quita del 50% de la deuda. Y el Gobierno o los contribuyentes cargaran con el otro 50% de la deuda: 2.500 millones de euros.
Y todo ello para que el Estado no tenga que hacer frente a la responsabilidad patrimonial -que la tiene-, evaluada en unos 5.000 millones de euros. Otro callejón sin salida como el de los bancos y cajas en el que nos metió el Gobierno anteriormente. Así que hay abierta una polémica absurda, con la mentira del ministro y la verdad de Cáritas, para hacernos olvidar las responsabilidades de quienes proyectaron, autorizaron y construyeron un negocio ruinoso que ahora tenemos que pagar, como siempre, entre todos los españoles.

Ángel Luis Jiménez Rodriguez

viernes, 28 de marzo de 2014

Negro sobre blanco.

España ha aumentado al doble su pobreza infantil, se le ha disparado la pobreza energética y casi doce millones de personas están afectadas por distintos procesos de exclusión social.

Leo hoy en la prensa que España es el segundo país de la UE con mayor índice de pobreza infantil, solo por detrás de Rumania. La pobreza energética se ha disparado afectando ya a unos siete millones de personas. Esto se traduce en familias que pasan frio en invierno y calor en verano, lo que causa 7.200 muertes prematuras según la Organización Mundial de la Salud. Y casi doce millones de personas están afectadas por distintos procesos de exclusión social. Sin embargo, en España estamos viviendo por parte de los poderes económicos y del Gobierno una etapa de euforia que no se entiende con estos fiables datos.

Según los portavoces del Gobierno, este país está saliendo del túnel, ya se ven los brotes verdes y al parecer estamos en condiciones de crecer este año cuanto menos al doble de velocidad de la que se había previsto. Por desgracia toda esa euforia se traduce en un crecimiento de apenas el 1%, en vez del 0,5%, en una economía profundamente deprimida, con seis millones de parados y con un 55% de paro juvenil. Pero es que además los precios caen, el comercio no vende y se acentúa el riesgo de inflación. ¿Dónde está la recuperación?

Y si profundizamos un poco más, y hablamos de macroeconomía, la deuda pública este año alcanzará el billón de euros, casi el cien por cien sobre el Producto Interior Bruto, y según la Organización de Transparencia Internacional el índice de percepción de la corrupción (IPC) del sector público es de 59 puntos, colocándonos en el puesto 38 de este ranking en el que los países con menor percepción de corrupción ocupan los primeros puestos y nosotros los últimos.

Pero pese a estos datos, el Gobierno sigue diciendo que vamos bien, y pone de manifiesto lo mucho que nos hemos acostumbrado a unas condiciones económicas terribles. Nos va peor de lo que cualquiera hubiera imaginado hace unos años, pero no importa. La gente parece cada vez más dispuesta a aceptar esta miserable situación de reformas, recortes y pobreza como algo normal para este país. Por eso me inquieto y sobresalto cada vez que un trabajador precario dice “mejor esto que nada”, porque entonces el Gobierno y la patronal se saben ganadores al imponer estas nuevas reglas.

¿Como ha ocurrido esto? El premio nobel de economía Paul Krugman dice, que lógicamente, hay varios motivos, pero una causa importante es lo que llama “la trampa de la timidez”. Los buenos son muy tímidos y los malos tienen una confianza absoluta en sí mismos y en sus medidas. Además, están acompañados de grupos influyentes que se oponen ferozmente a cualquier política que suponga la creación de empleo para los parados -necesitan una mano de obra barata-, y que defienden el sufrimiento como método para meter miedo y bajarle la moral a la ciudadanía.

Hay una famosa máxima del escritor americano Upton Sinclair, que dice “es difícil conseguir que un hombre entienda algo, cuando que lo entienda depende de su trabajo, su salario o su situación social”. Las cifras y los datos de este Gobierno, que conocemos cada día, parecen casi una invitación abierta a la lucha de clases, aunque el nombre y el concepto suenen obsoletos, porque todavía existen clases o grupos sociales con intereses diferentes. Y todo lo que está ocurriendo es una demostración del inicio de esa lucha de clases, donde los ricos ya han emprendido la ofensiva.

Ángel Luis Jiménez Rodríguez

lunes, 24 de marzo de 2014

Adolfo Suárez.

Adolfo Suárez ha muerto. Ahora se dirá todo lo bueno y lo malo del hombre del franquismo elegido por el monarca para dirigir la transición desde la dictadura a la democracia. Labor hecha admirablemente porque creía en la democracia, cosa extraña sabiendo de donde venía, y que los rojos en general y los comunistas en particular tenían derecho a ser legalizados y participar en ella.

Adolfo Suarez llegó a creerse tanto la democracia que se atrevió a recordarle al Rey que un presidente de Gobierno era alguien elegido por los ciudadanos, alguien que no dependía del poder borbónico. Eso le complicó la vida. Los lectores de “Anatomía de un instante”, el libro de Javier Cercas sobre el golpe del teniente coronel Tejero, han podido enterarse en muy buena prosa de los desprecios del Rey y de su actitud hostil contra Suárez y algunas de sus actuaciones políticas.

En este árido país, Adolfo Suarez sembró semillas de libertad que germinaban al día siguiente. Abrió las compuertas a los derechos civiles, que llevaban generaciones atrapadas. Encauzó protestas y allanó el camino del poder a todos. Y sin otros instrumentos que su audacia y su visión de las necesidades del país se enfrentaba cada día con poderes invisibles que no aceptaban la democracia.

Adolfo Suarez sufrió mucho incluso físicamente. Tuvo que escuchar la mayor ofensa para un patriota, que alguien le llame traidor haciéndole responsable de los atentados terroristas. Todos los terrorismos posibles, menos el islamita, se dieron cita en su tiempo de gobierno, lo que dificultó y de qué modo la hoja de ruta de la transición pacífica. También padeció la injusticia de quienes confundían al gobernante con el mago, porque decían no tenía soluciones para los  graves problemas de los españoles.

Adolfo Suarez cogió una España de fundamentalismos y en su lugar levantó monumentos al diálogo y la comprensión. Sin embargo, no quiso contar como lo hizo, cuando aun podía,  porque no había perdido la memoria. Se calló para no ofender, para  no darse importancia y para no parecer presuntuoso. Ha sido el único presidente de la democracia española que no ha escrito sus memorias, aunque no podía hacerlo sin contar cuales fueron los poderes invisibles que pudieron con él. No pudieron con nuestra democracia, aunque también lo intentaron.

Descanse en paz Adolfo Suárez, un personaje que pasará a la historia, porque sin él no se puede entender la historia reciente de este país. El hombre que mejor representó el espíritu de la Transición terminaba su aventura política traicionado por sus propios camaradas, que se portaron con él como lobos descarnados. Sin embargo, fue el hombre que hizo nacer la esperanza en este país en unos años muy duros y difíciles, que es lo mejor que se puede decir de un político. Y su receta fue el consenso para verter entre los españoles toneladas de comprensión, tolerancia, entendimiento y solidaridad, que tanta falta hacían.


Ángel Luis Jiménez Rodríguez

domingo, 23 de marzo de 2014

Sin lucha pueden contigo.

Después de la manifestación multitudinaria de ayer 22M en Madrid, la protesta sigue hoy domingo 23M con una asamblea abierta por la mañana y dos nuevas concentraciones el lunes 24M, por la mañana y por la tarde, bajo el lema “Rodea el capital”.
Los pies destrozados de los caminantes, que han estado semanas en el camino marchando hacia Madrid, son un fiel retrato de la situación dramática que viven muchos españoles. En las columnas llegadas a Madrid desde diferentes puntos de España se cuentan cientos y miles con las neveras vacías y la calefacción apagada a fin de mes. Algunos incluso están pendientes de una orden de desahucio que mañana les arrebate su casa.
La gente de la marcha son de diferentes edades y condiciones, y a la mayoría les faltan dedos para enumerar cuáles son sus motivos para manifestarse. Sin embargo, todos tienen un valor básico que defienden con su protesta: La Dignidad. Esta ha sido la consigna que ha unido a  miles de voces con un único reclamo en la marcha hasta Madrid, capital del Estado y de los símbolos del Capital.
Pero con la manifestación de ayer no se acaban los actos programados por este movimiento de la Dignidad. Hoy domingo se celebra una asamblea abierta entre las 11.00 y las 14.00 horas en la plaza del Museo Reina Sofía, donde se debatirán cuáles son las posibilidades de continuar con una iniciativa que ha empujado a miles de personas a echarse la mochila a la espalda y caminar sin importarles cuántos kilómetros les separaban de Madrid.
El lunes también hay convocadas dos manifestaciones, una por la mañana y otra por la tarde. A las 11.30 la protesta “Rodea la bolsa” y sobre las 19.00 dará comienzo otra protesta “Rodea el Capital”, que desfilará frente a la mayoría de Ministerios, desde el de Economía, donde se inicia, pasando por Hacienda y Administraciones Públicas, Empleo y Seguridad Social, Fomento y, por último, Sanidad, Política e Igualdad, con una parada de rigor en el Banco de España.
En la manifestación del 22M hubo una marea de símbolos y lemas contra las reformas y recortes del Gobierno de Mariano Rajoy, entre otros “No nos callaran” “Pan, trabajo y techo” o “Sistema indigno y miserable”. Ayer se manifestaron hombres y mujeres del camino, con muchos rostros e historias detrás, pero unidos todos por un solo manifiesto como eje vertebrador: “No al desmantelamiento sanitario. No al drama de los desahucios. No a los recortes en la educación. No a los seis millones de parados. No a una reforma laboral que facilita el despido. No al pago de la deuda…” Porque sin lucha pueden contigo, porque sin lucha, pero lucha organizada, no hay victoria.


Ángel Luis Jiménez Rodríguez

miércoles, 19 de marzo de 2014

Las elecciones europeas de Mayo.

Quedan dos meses para las elecciones europeas de Mayo, donde nos jugamos mucho, porque será como una especie de plebiscito para la política de austeridad del Gobierno  y de Europa.

Las elecciones europeas del 25 de mayo tienen más trascendencia que otras celebradas anteriormente, porque por primera vez el resultado influye en el nombramiento del presidente de la Comisión y porque serán como una especie de plebiscito para la política de austeridad  de España y Europa. Es más, Elena Valenciano, la candidata socialista, se atreve a decir que si ganan las europeas estarán empezando a ganar las generales del 2015. Aunque en estos momentos es imprescindible tener en cuenta el estado de ánimo de los votantes por la falta de credibilidad de las instituciones españolas y europeas.

Ha llegado la hora de la campaña y de las ideas. Estos comicios tradicionalmente sin interés para los electores, ganan importancia ante la tendencia imparable a la europeización de la política. Un total de 28 países elegirán en cuatro días de votación a 751 eurodiputados. La primera lectura será nacional, pero estas elecciones van más allá, porque la política europea es la política interna en cada uno de los países de la Unión. Los sondeos pronostican un empate entre populares y socialdemócratas, una fuerte subida de la izquierda unitaria y un descenso de liberales y verdes. Y aunque es triste reconocerlo, hay que tener mucha precaución por la pujanza de un crisol de fuerzas políticas euroescépticas, populistas e incluso eurofobas, cuyo “asalto” a las instituciones europeas tiene como único objetivo destruir sus valores, aunque estos valores estén ahora en crisis.

El domingo el PP dio el pistoletazo de salida a la precampaña sin un candidato, lo cual parece un despropósito por lo anormal e increíble. Menos mal que tienen uno en Europa, Jean-Claude Juncker, ex primer ministro luxemburgués. Este social-cristiano debe proteger el relato de la exitosa salida del túnel que publicita el actual mandarinato del euro, ya que fue responsable de su gestión en el Eurogrupo anteriormente. Esa indudable experiencia es también su gran punto débil, teniendo en cuenta que la crisis y sus consecuencias zumbaran en los oídos de millones de españoles y europeos a la hora de votar.
 
En su comité federal del fin de semana el PSOE aprobó con el 96,7% de los votos la lista para las elecciones europeas. El espíritu con el que los socialistas enfocan esta campaña está basado en tres propuestas fundamentales de los socialdemócratas europeos. La primera, una directiva para combatir las brechas salariales entre hombres y mujeres. La segunda, fijar un salario mínimo en todos los países de la UE y, la tercera, actuar contra el fraude y “erradicar los paraísos fiscales”. Además cuentan con un buen candidato para presidir la Comisión, el líder socialdemócrata Martin Schultz, que no ha dudado en criticar la “miopía alemana” en la gestión de la gran recesión, porque la austeridad solo “ha retardado y encarecido la salida de la crisis”. Partidario de dar un golpe de timón, dice que “donde la canciller Merkel habla que necesitamos una democracia acorde con el mercado, yo digo que necesitamos un mercado acorde con la democracia”.

Izquierda Unida dice que hay que estar en contra de la deriva que ha tomado Europa, pero no de lo que significa Europa. Su jovencísimo candidato Alexis Tsipras (Atenas 1974) de la Izquierda unitaria, maneja un mensaje seductoramente simple: las medidas de austeridad son “una barbaridad” y “los países periféricos o del sur no pueden seguir de rodillas”. Es odiado por los tecnócratas de Bruselas por frases como esta: “Pronto nos dirán que prescindamos de la democracia a cambio de préstamos”. No tiene vínculos con los partidos mayoritarios ni de Grecia, ni de Europa, por lo que tiene pocas posibilidades de presidir la Comisión.

Después de este pequeño repaso sobre las diferentes opciones políticas para las elecciones europeas, solo nos queda ir a votar para hacer posible una Europa más responsable y más participativa. Hace falta una Europa más democrática, más igualitaria y más justa, que tome decisiones importantes, pero no impopulares. Porque el problema no es como se dice de las instituciones, sino de las políticas. Y si todavía dudamos sobre a quién votar, ahí están las coaliciones o agrupaciones de electores como Podemos, que tienen su origen en los movimientos ciudadanos como el 15-M y que reflejan un conjunto de propuestas de reformas  coincidentes con lo que debe ser una alternativa de izquierdas. Además, tienen la ventaja de ser la expresión de una democracia participativa directa que complementa a la democracia representativa de los grandes partidos. Así que, como decía un europeísta convencido como Jorge Semprún, ha llegado la hora de practicar Europa.

Ángel Luis Jiménez Rodríguez

martes, 18 de marzo de 2014

¿Es posible normalizar la corrupción?

Hay políticos que con la corrupción y confusión actual se atreven a decir “Si me desprecias, vótame”.

Esta frase electoral parece imposible, pero sin decirla numerosos políticos imputados y despreciados por diversas causas de corrupción se han presentado y han sido votados como alcaldes, diputados o senadores. El sistema no tiene voluntad de afrontar esta cuestión por muchas leyes que se aprueben. No entiendo, ni puedo entender esta situación. Así que esto solo puede tener una extraña explicación, que la ciudadanía acepte la corrupción como algo normal. Normalizar la corrupción para que no sea noticia, aunque se haga crónica la desconfianza y el desprecio en los políticos. Pero la normalización es una figura totalitaria utilizada mucho en el régimen anterior, ¿queremos volver a esa época?

Normalizar la corrupción es la única opción posible para el partido del Gobierno, ya que está atrapado en una red de corrupción estructural (Gurtel) y en una práctica irregular de sus finanzas durante décadas (Bárcenas). Nos dicen continuamente que la mayoría de los políticos son gente honesta y los corruptos son pocos. Pero aunque fuera cierto, y en parte puedo aceptarlo, esos pocos están tan bien situados que lo corrompen todo, y esa es la imagen que percibimos los ciudadanos. Según la mayoría de las encuestas el 96% de los españoles creen que la corrupción está generalizada. Sin embargo, la línea defensiva del PP es otro error, pues la solidaridad entre ellos es interpretada por la ciudadanía como una reacción corporativa y normal de la clase política.

También hay que tener muy claro que no hay corruptos sin corruptor. Y que si nadie pagara, el corrupto dejaría de pedir. La corrupción es cara y arruina la confianza de todos. Y lo más grave, pone en peligro la democracia y favorece la deriva autoritaria. Por tanto, no podemos aceptar que la política sea un espacio de excepción en el que la moral no rige, ni que su ley sea el poder, pero menos que la economía sea otro territorio de excepción y que el único criterio válido sea la cuenta de resultados, ya sea para la empresa o el empresario. Los empresarios nunca se sacian, nada les parece bastante. Los negocios son los negocios, y según dicen no deben existir barreras en la búsqueda del beneficio. Entonces, cómo podemos sorprendernos de que la corrupción sea y esté tan generalizada, si es lo normal en el sistema. Así que a corto plazo hay que capear el temporal, pero a medio y largo hay que cambiar de pensamiento, ideas y lenguaje para poder acabar con la corrupción.

Ángel Luis Jiménez Rodríguez