lunes, 23 de mayo de 2011

El futuro empieza hoy.

Ocurrió lo esperado en las municipales, la derrota del PSOE y la victoria del PP, con dos millones de votos de diferencia. Las encuestas lo anunciaban. Mi primera reflexión sobre los resultados es que si es buena la alternancia política, por democrática y necesaria, la presencia de corruptos imputados y pendientes de procesos judiciales gobernando instituciones democráticas, no me resulta ético, ni moral, ni admisible,  pero tampoco democrático, aunque digan que esos candidatos están avalados por las  urnas. Mi primer pensamiento para los indecisos, que siguieron indecisos, como se comprueba por  el nivel de abstención que subió tres puntos respecto a las elecciones del 2007. El PP ha sumado casi medio millón de votos más y el PSOE cerca de un millón y medio de votos menos, de los cuales solo 200.000 votos han ido a IU. Ayer, se confirmó que el PSOE estaba desconcertado, deprimido y derrotado de antemano, no ha superado y menos explicado la semana negra de mayo del 2010 -ha tenido un año para ello-, cuando el Gobierno de Zapatero asumió un programa necesario de estabilidad, austeridad y reforma, forzados por nuestros socios de la UE, debido a los graves desequilibrios de la economía española. Esa es la factura que han pagado en estas elecciones los candidatos y las diferentes candidaturas socialistas. Y lo han rentabilizado los populares, con un triunfo histórico de la derecha, pero que no olviden que ahora les toca a ellos gestionar el déficit económico de las instituciones locales y autonómicas, el paro y la crisis, que continúa. No se ha acabado. Al PP le llega el momento de la responsabilidad. Y de gobernar una España sin confianza en los partidos y en las instituciones. “No nos representan”, gritan los jóvenes en las plazas públicas. Pero, de nuevo -como en la época de Felipe González- sentiremos gritar a la derecha española y vociferar a sus medios apocalípticos, todos a una, ¡Zapatero vete ya! Aunque quede mucho por gobernar y bastante por hacer. No repitamos lo de Portugal, sin gobierno y en plena crisis, pues le está costando muy caro. Es relevante destacar en el País Vasco los 270.000 votos y mil concejales de Bildu, que sumados a los del PNV, primera fuerza votada, suman 600.000 contra los 325.000 votos de PSOE y PP. Esto es aritmética pura. Ya analizaremos quién les hizo la campaña electoral. También anunciar la irrupción de la extrema derecha en Cataluña -ver los resultados de Badalona-, satanizando en la campaña electoral a los inmigrantes para conseguir votos. Los indignados siguen en la Puerta de Sol. Todavía no han dicho nada. Espero que en las asambleas sepan leer estos resultados para seguir en su lucha por la democracia. Y entre la paciencia y la esperanza, yo creo que el futuro ha empezado hoy. Mañana será el análisis.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

viernes, 20 de mayo de 2011

Votar para defender la democracia.

El domingo 22 de mayo toca ir a votar, con serenidad, pero también con indignación, y con  un voto responsable. Muchos jóvenes de izquierda, me dicen: ¿Para qué? Pues, para que sepan que seguimos aquí, pacíficamente y sin violencia, pero exigiendo otra manera de entender la democracia, como están haciendo los jóvenes del 15-M en las plazas públicas de nuestras ciudades. ¿Y a quién? Por supuesto, a la izquierda, con la izquierda y por la izquierda, aunque no se haga ya con la alegría y el aire festivo de otros tiempos. Antes, la papeleta que introducíamos en las urnas tenía el poder de cambiar las cosas, de avanzar nuestra sociedad hacia mayores cotas de progreso, solidaridad y democracia. El voto a la izquierda ha sido y debería seguir siendo un instrumento de conquista de derechos y libertades individuales y de cambios sociales. Hoy los mercados, los poderes financieros y los especuladores, quieren cargarse el Estado de bienestar, y si les dejamos, hasta la democracia. El domingo no podemos poner en peligro nuestro sistema democrático porque pensemos que está deteriorado y alejado de la ciudadanía. Debemos votar, pero en contra de los que  viven a costa del sistema democrático y están tratando de destruirlo. Pero eso no pasará porque todavía nos quedan sueños, ilusiones y coraje para indignarnos y poder cambiar las cosas. La indignación ciudadana siempre tiene consecuencias políticas.  Así que, el domingo, todos a votar en defensa de la democracia. Yo voy a votar con mi conciencia crítica, con mis dudas y decepciones, pero también con mis principios más firmes y con mis ilusiones intactas para intentar reanimar esta democracia en beneficio de todos los ciudadanos. Y además, para conseguir que las urnas sean capaces de acercarme de nuevo a mis sueños.

María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Rodriguez

Recuperar la democracia.

Por fin llegó la democracia a la campaña electoral, no sé si será una fiesta, pero sí sé que está viva y goza de buena salud. Esto ha sido posible gracias a los jóvenes indignados de “Democracia Real Ya”, que se han movilizado para demandar un nuevo modelo político, económico y social. No vienen a cambiar el sistema, sino a exigir que este funcione de otra manera. Que su voto sirva para algo. Que se articule la sociedad civil. Que en el pulso que hay entre lo económico y lo político, ellos también puedan aportar sus argumentos. Están cansados de ser el futuro, quieren ser el presente. Todo esto inquieta y preocupa a la derecha, porque les ha roto los esquemas y la estrategia de una campaña, que habían previsto anodina y de baja intensidad para desmovilizar a los votantes de izquierda. Los jóvenes se la han reventado. El PP no quiere movilizaciones sociales que no pueda controlar, de ahí sus denuncias a las Juntas Electorales para que estudien si los jóvenes agrupados en el Movimiento 15-M y concentrados en las plazas de las grandes ciudades, principalmente en Madrid, interfieren la campaña. Además, saben que estos jóvenes indignados no son  potenciales votantes suyos, no les interesan. Para la derecha, los jóvenes como mejor están es callados, que no se les note, que no se les vea, aunque sean el 45% de los desempleados según la EPA (Estudio de Población Activa). Ahora, quieren participar y no les dejan. Se olvidan del derecho  de reunión pacífica en lugares de tránsito público que les reconoce el artículo 21 de la Constitución Española. Que miopes y caducos están, políticamente hablando, los que les quieren negar este derecho. Lo resume El Roto en El País: “Los jóvenes salieron a la calle y súbitamente todos los partidos envejecieron”… Y es que lo que está sucediendo en estos días,  políticamente y socialmente,  es uno de los episodios más interesantes y sugerente de nuestra democracia. El principio de algo. Por eso, que todo este ruido nos pille despiertos, porque ellos somos todos nosotros. ¿Continuará el movimiento después del 22-M? Ojalá. ¿Crecerán o acabarán sus sueños? Motivos y objetivos no les faltan, pero la respuesta está en el tiempo o en el viento, como decía Bob Dylan.
María José Jiménez Izquierdo

miércoles, 18 de mayo de 2011

El Grupo Greco y la corrupción en España.

El Grupo de Estados europeos contra la corrupción, conocido por Grupo Greco, fue creado en 1998 por el Consejo de Europa. A este grupo se han adherido libremente 42 países, entre ellos España, pero no Rusia, ni Italia, ni Suiza. El Grupo Greco pretende aunar y coordinar una serie de actuaciones encaminadas a la evaluación de la corrupción de los países miembros para después aportar recomendaciones con el fin de atajarla o controlarla. No se trata de una labor policial anticorrupción, sino de recomendaciones realizadas a los Estados. En la primera ronda de evaluación que se aprobó en el año 2.001, España recibió diez recomendaciones. Una de ellas sobre la poca eficacia de la fiscalía, recomendación obvia, pues la fiscalía podría haber hecho mucho más en la lucha contra el cohecho o el soborno y la corrupción en nuestras instituciones. Otra recomendación reclamaba la adhesión de España al convenio penal contra la corrupción de 1.999, pero el PP durante los ocho años que gobernó no quiso firmarlo, porque no era un problema capital que se plantearan los ciudadanos españoles. El Gobierno socialista lo hizo en el año 2005 y lo ratificó en el 2010 y 2011. Y también ha revisado el Código Penal, mediante la Ley Orgánica 5/2010 de 22 de junio, para reformar y agravar la penalización de los delitos de cohecho y corrupción. El PP se abstuvo en Congreso y Senado, pues sigue pensando que esa no es una preocupación importante para los españoles. En el mes de Abril se ha presentado la tercera evaluación aprobada por el Grupo Greco en la 50ª sesión plenaria del Consejo de Europa. En el nuevo informe se hace hincapié sobre la opacidad de las cuentas de los partidos y la falta de transparencia de su financiación. El informe también constata que en materia de corrupción los partidos no han hecho los deberes, sigue siendo la gran asignatura pendiente. Y es que se han dicho tantas cosas y tantas veces sobre la corrupción que no deberían quedar dudas sobre el enorme daño material que causa y la amenaza que representa para el imperio de la ley y para el desarrollo de la democracia. La corrupción es el más peligroso de todos los fenómenos patológicos sociales, porque no ataca desde fuera al Estado, sus instituciones y los principios básicos de la democracia, sino que los corroe desde dentro como parte integrante de cada administración pública. En esta reflexión estaba, cuando vi en la prensa las fotos de los manifestantes de Democracia Real Ya, que abarrotaban anoche la Puerta del Sol de Madrid tras el desalojo policial de la madrugada anterior.  En sus carteles se leía “Tenemos derecho a indignarnos” o “No nos representan”. Percibo que los indignados -no confundir nunca con violentos o antisistemas, pues ni son lo mismo ni quieren lo mismo- no se rendirán hasta conseguir una mejor democracia para nuestro país, reivindicando un nuevo modelo político, económico y social. El resto de los ciudadanos deberíamos estar igual de indignados al ver a Rajoy en la plaza de toros de Valencia respaldando a los imputados Camps y Ripoll, el primero implicado en el caso de los trajes  y el segundo, en el caso Brugal de Alicante. Y es que las fotos, sobre todo esas fotos del PP, valen más que mil palabras, porque son todo un símbolo de esa política que critican con tanta firmeza los jóvenes airados del 15-M.    

Ángel Luis Jiménez Rodriguez

martes, 17 de mayo de 2011

El terremoto de Lorca y los servicios públicos.

La política representa lo público. Esta no es una declaración de principios en defensa de la desprestigiada clase política, sino una realidad. Cuando hay una catástrofe, como el terremoto de Lorca, se demuestra la necesidad de garantizar unos servicios públicos eficaces y capaces de atender a quienes han sufrido y lo han perdido todo. En estas situaciones, los países ponen a prueba sus capacidades institucionales para poder afrontar con ciertas garantías la atención a los damnificados. Sin embargo, estamos viviendo momentos de fuerte hostilidad hacia los servicios públicos. Y la crisis económica nos ha escorado hacia una visión negativa de nuestras administraciones. Los partidos de derecha, algunos empresarios y los medios de comunicación que están a su servicio, claman por una reducción de los servicios públicos y más privatización, arrastrando a una parte de la ciudadanía. Pero a raíz del terremoto de Lorca, hemos escuchado voces en sentido contrario, pidiendo más recursos y ayudas, y mayor presencia de las administraciones públicas en la atención a los damnificados. En definitiva, más Estado. Porque al mercado ni se le espera, ni está disponible para estas situaciones, sólo quiere beneficios. Menos mal que ahora tenemos administraciones, nacional y autonómicas, con unos servicios públicos consolidados y maduros para afrontar el reto de la catástrofe de Lorca, y otros que pudieran presentarse. Pero cuidado con el futuro y con aquellos partidos que abogan por una reducción de nuestras administraciones y servicios públicos, porque nos podemos encontrar con una futura Administración anoréxica que no tengan capacidad para afrontar con garantía este tipo de retos y otros tan esenciales como los de salud, educación y bienestar social. Ya lo hemos visto últimamente en Comunidades Autónomas como Murcia, Madrid o Valencia, donde van a repetir gobiernos del PP después del 22 de mayo, según las encuestas. Y para colmo de disparates, como en estas elecciones para algunos partidos vale todo, hasta de la tragedia de Lorca se ha hecho campaña por la derecha, sino ved los títulos en Facebook y Twitter: “Mariano Rajoy en Lorca, vean las fotos”, como si se tratara de un álbum de vacaciones, y “Mariano Rajoy, visita Lorca. Síguelo en directo en www.pp.es, ni que fuera el partido del domingo. Ya es que no se respeta nada con tal de conseguir votos. ¡Qué desvergüenza!
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

lunes, 16 de mayo de 2011

El fútbol y la política.

Hay una forma de entender el futbol y también la política en la que todo vale -jugar sucio o limpio no importa- con tal de anular al contrario y obtener los resultados que se desean. También hay otra manera basada en el juego limpio y el respeto, aunque esa parece que no interesa mucho ni en deporte ni en política. Pero lo que me parece inadmisible, incongruente y fuera de lugar es querer cambiar las reglas del juego en plena campaña electoral. Eso es lo que hace el PP en estas elecciones municipales con su propuesta de que gobiernen los Ayuntamientos andaluces el cabeza de la lista más votada. Parece necesario recordar que la elección de alcaldes en España es indirecta, según establece la Ley Orgánica de Régimen Electoral General, y que es elegido alcalde, según el artículo 196, el que obtenga el apoyo de la mayoría absoluta de concejales -sean o no de su partido- en el Pleno constituyente del nuevo Ayuntamiento, por lo que puede no ser elegido el candidato de la lista más votada. Si al PP no le gusta esta forma de elección de los alcaldes, puede cambiarla. Debe presentar una iniciativa en el Congreso o en el Senado para reformar las leyes de régimen electoral y local, y aprobarla con el respaldo de la mayoría necesaria. Lo que no pueden hacer es forzar las leyes, como exige ahora el líder del PP en Andalucía Javier Arena, al obligar a los candidatos a ir a un notario para firmar un acta en la que acepten que gobierne el cabeza de la lista más votado. Además, piensan y, para mi asombro, dicen, que las dos formulas, tanto la legal como la notarial, son válidas y legítimas. No se enteran o no se quieren enterar, una tiene el respaldo de las leyes aprobadas por las Cortes Generales, que representan al pueblo español, y la otra, sólo es una idea partidista para impedir las coaliciones -legítimas y legales- que los alejan del poder. Y  esto no es enredar con las leyes, como dicen los del PP. Es que la ley es así, y si no les gusta cámbienla, pero ahora no, que no toca.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

sábado, 14 de mayo de 2011

La semana negra.

Esta semana se ha cumplido un año desde que el Gobierno español asumió un programa de estabilización, austeridad y reforma, forzados por nuestros socios de la Unión Europea. Esto ha supuesto el giro más dramático de la política económica española en la democracia. Este programa hizo frente, de una manera realista, a la reducción del déficit  provocado por la crisis (11,2% del PIB) y para garantizar la vuelta de España a la estabilidad presupuestaria. Las miradas de la Unión en la dramática reunión del Ecofin (Consejo Económico y Financiero) de la madrugada del 9 de mayo del 2010, se centraron principalmente en nuestro país, no sé si de forma justa o injusta, pero los ministros de Economía europeos pensaban que teníamos el tamaño suficiente para hacer de la crisis de nuestra deuda una pesadilla para la eurozona. Además, por la proporción que podía alcanzar, sentían amenazada su estabilidad y en situación de riesgo de solvencia a cualquier país del euro. Esta mirada y preocupación estaba basada en los graves desequilibrios que aquejaban hace un año -y aún aquejan - a la economía española. El presidente Zapatero era consciente de que este giro le pasaría factura a su futuro político personal, pero aquella semana de mayo había sido de infarto, una semana de ataques financieros, -la Bolsa cayó en solo siete días el 14%- que habían situado a España al borde del precipicio. Por eso, la sesión parlamentaria del 12 de mayo de 2010 quedará grabada para siempre en la memoria de España y de los españoles. Ese día el presidente Zapatero anunció los ajustes económicos más importantes y dolorosos de la democracia con nueve medidas – entre otras, la reducción de sueldos de funcionarios, la congelación de pensiones y el adelgazamiento del gasto público-, medidas “imprescindibles y equitativas” para salir del pozo en el que nos encontrábamos. La tijera del Gobierno se llevaba por delante 15.000 millones de euros en año y medio -Europa quería 30.000 millones-, una factura dramática que había que pagar para ahuyentar los fantasmas que amenazaban la estabilidad financiera de España y de la Unión Europea. Pasado un año, si se juzga sin prejuicios, el balance de la aplicación de ese doloroso programa es positivo. El giro iniciado en mayo del año pasado ha logrado su objetivo principal, desacoplar a España de los países periféricos del euro -Grecia, Irlanda y Portugal- que han debido solicitar su rescate por la UE (Unión Europea) y el FMI (Fondo Monetario Internacional). Justo es decir que al modificar poco la pauta y el modelo de crecimiento, la consecuencia es el desempleo de más del 20% de la población activa. Pero si los avatares reformistas del Gobierno ofrecen claroscuros, la acción del partido de la oposición, el PP de Mariano Rajoy es lamentable. No ha ofrecido alternativa alguna, ni voluntad de pactar para solucionar problemas, lo contrario de lo que ha hecho la oposición de los países de nuestro entorno. Sólo anda agazapado y sin hacer nada, esperando irresponsablemente que los errores y mediocres resultados del Gobierno les impulsen al poder. ¡De pena y de vergüenza!
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

viernes, 13 de mayo de 2011

Participación frente a la abstención.

Todos los partidos -unos más que otros- quieren que en las elecciones del 22 de mayo no se repita el índice de abstención del 44% de la población con derecho a voto de las municipales de 2007. La mayoría de los ciudadanos piensan que la abstención es más de izquierdas que de derechas, posiblemente porque creen que hay una visión no siempre optimista de la política entre el electorado de izquierda. No sé si en ello influyen nuestras raíces anarquistas. Sin embargo, el electorado de derechas siempre está activo, motivado, disciplinado y dispuesto a seguir las consignas que le marquen. Además, si la campaña electoral es tan floja como la de estas elecciones no se motiva ni se anima a nadie. Casi han desaparecido de la programación los grandes actos o mítines, porque dicen que sólo iban los convencidos. Menos mal que ahora tenemos las nuevas tecnologías, sustitutas del megáfono, la cartelería y el cubo de cola, ya obsoletos. Hoy, hay que reconocer que con internet y a través de las redes sociales, sin tanto esfuerzo, se llega a mucha más gente que antes. Pero los veteranos decimos que no es lo mismo el contacto digital que el contacto personal. Así que, la primera obligación de los candidatos en estas elecciones debe ser recortar la abstención existente, llamando por cualquier medio a la participación, aunque sea para votar en blanco. Debemos recordar que el día de las elecciones es el día de la fiesta de la democracia, por supuesto, para los que creen en ella.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

jueves, 12 de mayo de 2011

¿Para qué sirven las Diputaciones?

En estas elecciones, estamos olvidando, y no es la primera vez, que la batalla por los ayuntamientos lleva implícita la batalla invisible por las diputaciones provinciales. Según el artículo 141 de la Constitución Española, la provincia es una entidad local con personalidad jurídica propia, determinada por la agrupación de municipios y la división territorial provincial para el cumplimiento de las actividades del Estado. Su Hacienda, igual que la municipal, se nutre fundamentalmente de tributos propios y de participación en los del Estado y la Comunidad Autónoma. Sus cargos no son electos, son los partidos ganadores en las municipales y con mayoría de concejales a nivel provincial, los que designan de entre ellos quienes gobernaran las Diputaciones. La ley les otorga el importante papel de atender los intereses de la provincia y servir de árbitro entre los ayuntamientos. Durante un tiempo se cuestionó su mantenimiento, porque se consideraban una rémora del régimen anterior, pero su labor de ayuda a los municipios pequeños, al final, las hizo necesarias. Y ahora más, pues con la crisis se plantea la posibilidad de reagrupar municipios, sobre todo los más pequeños que son muchos, para hacerlos más eficientes, homologables y profesionales. Por este motivo, las Diputaciones son y seguirán siendo en el futuro los órganos de coordinación de muchos servicios municipales. Sin embargo, los ciudadanos reconocemos también la desproporción existente entre sus fines y los medios, incluida esas plantillas totalmente desmesuradas. Así que, ese es otro problema derivado de las elecciones locales que tendremos que plantearnos a la hora de votar. Los partidos políticos, aunque dicen que el interés de las Diputaciones es meramente instrumental, si le dan mucha importancia a la hora de conseguirlas. Lo que no sé, es por qué: por mandar, por colocar a su gente o por prestar un buen servicio a los ciudadanos de su provincia. El tiempo lo dirá. 
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

miércoles, 11 de mayo de 2011

La igualdad y las elecciones.

El PP, como partido, nunca ha tenido ningún tipo de propuesta sobre igualdad, de hecho, ha recurrido ante los tribunales todas las iniciativas legislativas promovidas en este sentido por el Gobierno del PSOE. Por eso, y para conseguir el voto de la mujer, en esta campaña de las autonómicas y municipales, el PP rodea a Rajoy en sus mítines de mujeres, las políticas más significativas de la derecha: Esperanza Aguirre, Ana Botella, Rita Barberá, Teófila Martínez, Ana Mato y otras. Mujeres tan machistas, en sus discursos y declaraciones, como los hombres.
Que el PP tiene mujeres en sus listas y ocupando altos cargos institucionales es evidente, así lo exige la sociología de nuestro tiempo. Pero también es innegable, la ausencia en sus programas de iniciativas dispuestas a eliminar las desigualdades entre mujeres y hombres. La presencia de mujeres en fotografías e instituciones no significa que el partido que lidera Rajoy no sea aficionado a los chistes machistas, a ridiculizar cualquier medida contra la discriminación y a demonizar las actuaciones de una ministra de Igualdad. Y, sobre todo, a buscar complicidades políticas con una Iglesia que ya ha dicho, a través del secretario general de la Conferencia Episcopal, que la futura Ley de Igualdad de Trato es “una forma de difuminar la realidad de la existencia de dos géneros: hombre y mujer, bajo la apariencia de igualdad de derechos”. Y es que el PP, ni comprende, ni comprenderá que el feminismo es un movimiento social que propugna la igualdad entre mujeres y hombres, lucha contra las desigualdades de género y combate la discriminación provocada por una Sociedad patriarcal y machista. Pero, que no lo comprenda el PP no me preocupa, lo que me inquieta y apena es que no lo intuyan las mujeres que lo votan.
María José Jiménez Izquierdo

martes, 10 de mayo de 2011

La política nacional y las elecciones municipales.

El pasado jueves se celebraron elecciones locales en el Reino Unido y un referéndum para decidir sobre la reforma del sistema electoral que no fue aceptado. Los líderes políticos británicos decían, en su explicación de los resultados municipales y del número de concejales y alcaldes obtenidos, que las pérdidas o ganancias conseguidas era una consecuencia lógica e inevitable de las políticas nacionales. Sin embargo, en nuestras elecciones municipales el tema es controvertido, pues el PSOE en el video de la campaña electoral, dice: “No se trata de arreglar tu mundo; se trata de arreglar tu barrio, tu acera, tu portal”. Y el PP en palabras de su secretaria general, Dolores de Cospedal, aseguraba en el arranque de la campaña: “El futuro del país está en juego el 22 de mayo, y lo que votemos será decisivo para toda una década”. Creo que ni tanto ni tan calvo, como dice el refrán. Unos piden que no miremos más allá de la calle -lema del cartel electoral del candidato socialista a la alcaldía de Madrid: “El gobierno de tu calle”-, para que no nos acordemos de los ajustes de Zapatero; y los otros, quieren que votemos como si fuera la primera vuelta de las generales y así, capitalizar el desgaste del Gobierno. Pero ambos se olvidan de lo más importante, la espectacular penuria  de autonomías y ayuntamientos en esta época de crisis, ese debería ser el eje de todos los debates del 22-M. No lo será. Las consignas de austeridad, reformas y ajustes, no venden. Aunque no sé por qué, cuando los ciudadanos ya vivimos en ellas. Así que me quedan varias dudas, tendrá lugar el 22-M la primera vuelta de las elecciones generales; condicionarán sus resultados la posibilidad de agotar la legislatura; influirán las políticas nacionales en las municipales. La respuesta, el día después, pero el 22-M todos a votar. 
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

sábado, 7 de mayo de 2011

Municipios pequeños, grandes problemas.

En estas elecciones municipales, en aquellos municipios pequeños que hoy son incapaces de abonar la nómina de su plantilla o pagar a los proveedores de sus servicios básicos como el agua y la luz, la campaña de los partidos debería ser de pocas promesas y muchas verdades. La  principal oferta, en estos municipios sin recursos, sería decirles la verdad a sus vecinos y que sepa la gente lo que hay. Y la mejor propuesta, dada la situación, sería ofrecerles otra forma de gestionar los pocos recursos con los que cuentan. No hay más. Y es que muchas veces ignoramos que de los 8.116 municipios que tiene España, más del 60%, casi 5.000 municipios, tienen menos de 2.000 habitantes. Y que muchas de las pedanías de estos pequeños municipios pretenden además segregarse del municipio mayor, hacerse “independiente”. No sé cómo ni para qué. Esta tendencia va en contra de la de los países de de nuestro entorno. Así que, no me parece mal que en este periodo electoral -antes que después- se abra un debate sobre este tema. El Círculo de Empresarios ya lo ha hecho en un estudio realizado para la mejora de la eficiencia, y demanda la unión de los municipios pequeños en unidades administrativas mayores y más homogéneas, como se ha hecho en muchos países europeos. Y la Fundación Alternativa, en el Informe sobre la democracia en España (IDE) correspondiente al año 2009, decía que habría que pensar en lo local con la misma intensidad que se había hecho anteriormente con las administraciones centrales y autonómicas. En el IDE del 2009, también se plantea la necesidad de reagrupar los municipios pequeños en unidades administrativas mayores y más homogéneas que dificulten la corrupción y aumenten los controles profesionales sobre las decisiones políticas, porque el reducido tamaño de muchos municipios hipoteca en ocasiones la eficacia de su funcionamiento. Así que, si queremos mejorar los Ayuntamientos y hacerlos más eficientes, tenemos que reagruparlos, gestionarlos profesionalmente, inclusive con directivos independientes, y que las decisiones de las políticas públicas se hagan de forma conjunta. Pero, lo más importante sería plantearnos si se debe mantener la desigual división municipal heredada del régimen anterior o sería mejor cambiarla.

Ángel Luis Jiménez Rodriguez

viernes, 6 de mayo de 2011

Los indecisos del 22-M.

Esta madrugada comenzó oficialmente la campaña para las elecciones autonómicas y municipales del 22 de mayo. Inicio bastante plano y con el mismo perfil bajo de la precampaña, en una coyuntura política favorable, según las encuestas, al Partido Popular. Lo que desea Rajoy y su partido es una campaña sin sobresaltos, sin debates polémicos y sin preguntas incomodas. La derecha, con las encuestas a su favor, no quiere cometer errores. Así que sus actos electorales no tendrán grandes anuncios o propuestas, ni solemnes titulares, sólo comparecencias de puro trámite, ceñidas al guión determinado de economía y paro, que tan buenos resultados les viene dando. Los votantes habituales del Partido Socialista siguen indecisos, cuando no perplejos, y con el mismo desánimo provocado por palabras que antes tenían un alto contenido ideológico para ellos, como: poder, soberanía, justicia y libertad. Además, dudan sobre si los políticos son los representantes de los ciudadanos e intérpretes de la voluntad popular o los emisarios de los mercados, cuando conforman el orden económico y deciden las políticas sociales. Pero, qué podemos hacer para aclarar sus dudas en esta situación económica dada y cómo razonar sobre el límite de lo posible en las circunstancias actuales. Porque hay cosas que el partido del Gobierno no puede hacer aunque quisiera y equivocarse puede acarrear graves consecuencias políticas, sociales y económicas para el país. Por eso, los políticos del PSOE tienen que ser muy convincentes en esta campaña. Su discurso debe alimentar con argumentaciones ideológicas la movilización de su electorado, generar la necesidad de ir a votar ya que nada está decidido pese a los sondeos y a las encuestas, y clarificar la diferencia existente entre las políticas de derecha o izquierda, aunque el debate sea sobre la gestión autonómica o local. Aunque, la verdad, no comprendo a los indecisos, sobre todo después de los pronósticos hechos públicos ayer por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS): amplias mayorías para la derecha en los ayuntamientos de Madrid y Valencia, la vuelta a Baleares de los de Jaume Mata o la mayoría absoluta de Camps, ambos imputados y bien imputados ante los tribunales por corrupción. Me gustaría saber, después del vendaval que se nos viene encima, por qué los indecisos siguen estando tan indecisos.   
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

jueves, 5 de mayo de 2011

Ojalá en Europa nunca nos bañemos dos veces en el mismo rio.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha sentenciado que el emigrante que incumpla una orden de expulsión no puede ser encarcelado porque se violarían sus derechos humanos. Italia, por esta razón, debe poner en libertad a la persona que originó esta sentencia, enmendar su legislación, y anular las penas de prisión para los sin papeles, incompatibles con las normas europeas. Tras la sentencia, la oposición a Berlusconi ha recordado que la política migratoria de su extremista ministro del Interior, Roberto Maroni, es el hazmerreir de Europa, además de ser ineficaz, destacando que sus declaraciones y propuestas sólo son propaganda para los ultras de la Liga del Norte. Los 27 Estados miembros de la Unión Europea, después de  esta sentencia, deben dar un paso más y seguir desarrollando leyes en defensa de los derechos del emigrante, que en definitiva sólo lucha por un futuro mejor para él y su familia. Algunos piensan que la crisis está sembrando Europa de miedo a los inmigrantes y que ese miedo podría estar jugando a favor de los extremistas. Sin embargo, no podemos negar, por mucho que se quiera, que la inmigración ya forma parte de la esencia europea. Que los inmigrantes van a seguir llegando, no porque nos “invadan”, sino porque la Unión Europea les sigue necesitando. Si no fuera así, si no llegaran, sería mucho más preocupante porque significaría que Europa está definitivamente muerta. Ahora, el peligro está en los nuevos populismos que están surgiendo. Populismos de extrema derecha que cosechan buenos resultados electorales con su discurso antieuropeo y antimigrantes, y que construyen sus propuestas como si se enfrentaran a una peligrosa ideología de izquierda, cuando lo cierto es que crecen precisamente sobre el vacio y la ausencia de la izquierda. El curioso punto en común de estas nuevas extremas derechas es su nacionalismo, construido sobre la supremacía de la propia identidad nacional y la exclusión de la ajena o extranjera, y por eso mismo, tan europeas a pesar de su fobia a la idea de la unión política de los europeos. Es lamentable el espectáculo que esta semana han dado en Roma, Berlusconi y Sarkozy, y resulta increíblemente estúpido entregar el Tratado de Schengen a la extrema derecha europea, como han hecho estos dos deleznables políticos. Eso sí que debería encender las alarmas de los buenos ciudadanos europeos, mucho más que la llegada de algunos miles de inmigrantes tunecinos o libios. Proponen la reforma del Tratado para reforzar las fronteras interiores e impedir la libre circulación de determinadas personas dentro de la Unión. Es increíblemente estúpido perder el tiempo con juegos tan peligrosos como estos, en vez de mirar a nuestro patio trasero, el norte africano, que está más agitado de lo que pensamos y con un futuro más incierto de lo que creemos. Menos mal, que Lluís Bassets nos tranquilizaba, de esa irrupción de los extremismos, este domingo en El País con un reportaje sobre la ultraderecha europea, diciéndonos: “Nunca nos bañaremos dos veces en el mismo rio. Por más que se quiera buscar semejanza con otros tiempos, porque esa extrema derecha que avanza en toda Europa… poco tiene que ver con las extremas derechas que protagonizaron la década de los años treinta… aunque nos persiga el fantasma de una historia que amaga con la repetición de similares tragedias”.  

miércoles, 4 de mayo de 2011

Sábato, el hombre que quería desaparecer y estar.

Carlos Colón, el lunes 2 de Mayo, en el Día de Córdoba hacía el mejor retrato del fallecido Ernesto Sábato recordando quién era, es y será para siempre: “Solidario como solo puede serlo un solitario. Firme en sus esenciales convicciones como solo puede serlo un escéptico. Tan lleno de esperanza como solo puede estarlo un desesperado. Ávido de trascendencia como solo puede serlo un agnóstico. Cristiano de los evangelios y del existencialismo como lo era Mounier. Científico descreído de la ciencia, -aunque fuera un científico atómico de vocación-. Pacífico anarquista tolstoniano. Y un comunista que apostató al conocer los procesos de Moscú”. Sábato fue un escritor perfeccionista de sólo tres novelas, El túnel (1948), Sobre héroes y tumbas (1961) y Abaddón el exterminador (1974), que lo convirtieron en uno de los maestros del siglo XX, y autor también de múltiples ensayos sobre la condición humana (Uno y el universo, El escritor y sus fantasmas, y otros más), que lo igualan al Camus existencialista que lo dio a conocer en Europa. Pero su vida y su obra no se comprenden sin su faceta de luchador por los derechos humanos y su compromiso contra la dictadura militar Argentina. Sábato fue un escritor popular, extraordinariamente leído en Argentina en los años 70 y 80, aunque en los últimos tiempos estuvo prácticamente recluido y retirado en su casa. En su última obra publicada, Antes del fin (1999), un testamento vital más que unas memorias, decía: “…escribo esto para los que, como yo, se acercan a la muerte, y se preguntan por qué y para qué hemos vivido y aguantado…” Ante esa pregunta visceral y escéptica, con resonancia existencialista, que le llevaba a interrogarse para qué estamos aquí, nosotros sus lectores sabemos que Ernesto Sábato, desde su rabiosa soledad interior, vivió para ayudar a los demás e hizo que el mundo fuera mejor gracias a su literatura. Ernesto Sábato también afirmaba a menudo que creía en el hombre, “a pesar”, solía añadir, “de que estamos ante el animal más siniestro de la creación”. Y agregaba, “la vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil que cuando uno empieza a aprenderlo, hay que morirse”. Se quejaba, antes de morir, a sus casi cien años. ¡Qué hombre!
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

lunes, 2 de mayo de 2011

Entérate, no es lo mismo.

No es lo mismo la izquierda que la derecha, ni estar arriba o abajo en la escala social, ni ser rico ni ser pobre. Está muy claro el abismo que existe entre las prioridades del PSOE y del PP. Además es obvia la profunda diferencia de criterio que existe entre socialistas y populares sobre cómo funciona el mundo o debería funcionar. También viven en universos morales e intelectuales diferentes, tanto en nuestro país y como en cualquier otro país democrático. Por eso se hace muy difícil que gobierno y oposición se sienten a hablar en España, y cuando lo hacen resulta casi imposible llegar a un terreno común, a un punto intermedio. Pero, si esto pudo hacerse en la Transición, por qué no se puede hacer ahora. La respuesta para mi es obvia, eran otros tiempo, otras circunstancias y otros políticos. Ahora la derecha está obsesionada por llegar al poder, cree que le pertenece y quieren acceder a él como sea y al precio que sea. Por eso, no le importa esa temeraria falta de lealtad con su propio país cuando creen que es un estorbo para la conquista del poder. O ganan o revienta todo. La izquierda nunca debería imitar a la derecha, copiando su juego sucio para equilibrar la contienda, porque pueda dilapidar su patrimonio y sus valores. Al final lo que debe quedar claro para los ciudadanos es que siempre hay que elegir entre dos opciones, dos puntos de vista diferentes, dos valores, aunque haya gente tratando de confundirnos diciendo que todo es lo mismo, que todos son iguales. Hay que diferenciar. Sólo tenemos una forma de hacerlo, y se llama democracia. Los sondeos importantes en democracia son los del día de las elecciones. Por eso, las elecciones generales del 2012 son el momento para elegir clara y libremente sobre una y otra visión de la realidad.  
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

domingo, 1 de mayo de 2011

“Derecho a la intemperie”.

La sección española de Amnistía Internacional (AI) ha denunciado que en nuestro país nueve millones de personas están indefensas ante una vulneración muy grave de sus derechos humanos. Así lo ha explicado el director de A.I. España, Esteban Beltrán, durante la presentación del último informe de la organización titulado “Derecho a la intemperie” y centrado en los “obstáculos para hacer valer los derechos económicos, sociales y culturales en España”. Beltrán ha expuesto que estos nueve millones de ciudadanos que viven bajo el umbral de la pobreza “están indefensos ante la violación de sus derechos humanos”, derechos como el acceso a la salud y la vivienda, en los que además, “se limita seriamente la posibilidad de ser reclamados ante la justicia y poder obtener reparación”. El informe denuncia que 180.000 ciudadanos españoles, enfermos mentales, no tienen acceso a la sanidad y están en el mayor de los desamparos. La ratio en España, de 6,1 psiquiatras por cada 100.000 habitantes, impide que la sanidad sea para ellos un derecho fundamental cubierto. Lo mismo ocurre con el derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada de conformidad con los principios rectores del artículo 47 de la Constitución Española. Para la Justicia este es un derecho de segunda categoría. La ejecución de las hipotecas -más de 271.000 en los últimos tres años- y los desarrollos urbanísticos salvajes han puesto de manifiesto que el derecho a la vivienda no tiene en España el mismo nivel que otros como la libertad de expresión, de reunión o de asociación, al no estar reconocido como un derecho fundamental. Por ello, son necesarias medidas legislativas que aborden este grave problema y protejan los derechos de cientos de miles de personas que pueden perder su vivienda o viven en precario en ellas. Una situación que además vulnera otros derechos constitucionales como el acceso a la información pública o a la tutela judicial efectiva, porque miles de personas son desalojadas forzosamente de sus viviendas o están en riesgo inminente de serlo sin que se les informe previamente, se les permita participar en decisiones que les afectan o sin ofrecerles alojamiento alternativo. Es decir, sin cumplir ninguna de las recomendaciones que el Relator de la ONU hizo a España sobre este asunto en el año 2008. Las denuncias de este informe tienen que hacernos tomar conciencia de la situación por la que están pasando millones de personas en nuestro país, y debe ser una llamada a la sociedad civil para continuar la lucha por el bienestar social y una mejor calidad de vida de los españoles. 
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

viernes, 29 de abril de 2011

El PP es la extrema derecha.

Este lunes, el Secretario de Organización del PSOE ha advertido sobre la derechización y radicalización del PP, refiriéndose a los discursos tan radicales y extremos que hacen sobre la lucha antiterrorista y otros temas, sus líderes y portavoces, Aznar, Mayor Oreja y Cospedal. Marcelino Iglesias explicaba que el PP intenta desmoralizar al electorado progresista y alimentar a la derecha más extrema, y además, así evitar hablar de los casos de corrupción en los que están implicados algunos de sus dirigentes. Al reflexionar, recuerdo a Churchill y su respuesta sobre qué pensaba de los franceses: “no les conozco a todos, por lo que no puedo opinar con conocimiento de causa”. Pues bien, parodiando a Churchill, entre la gente del PP, sin conocerlos a todos, advierto que hay mucha gente ultra o de extrema derecha. Y si miro a su alrededor, veo gente rica proclamando sus egoístas planteamientos de impuestos bajos para las rentas altas y recortes drásticos de las políticas sociales, como única solución posible a la crisis. Este mensaje produce la pasividad de los ciudadanos y empobrece la democracia. Sin olvidar, ese permanente discurso de rechazo a los valores democráticos de tolerancia, igualdad y cohesión social. Y ya se sabe, que si hablan como si fueran de extrema derecha, escriben como lo hacen los ultras y se comportan como los fachas, lo más probable es que sean de extrema derecha. Por eso cuando leo en la prensa canalla que a la izquierda le gustaría que hubiera un partido de extrema derecha, pero que no lo hay, no estoy de acuerdo. La extrema derecha se encuentra muy bien representada en el PP, incluso apoyada en sus proyectos por una serie de medios de comunicación al servicio del capital financiero y conocidos por lo vociferante y venenoso de sus discursos. Así que, hagamos visibles a los electores la verdadera cara de los del PP y que conozcan sus proclamas reaccionarias en boca de sus líderes, Aznar, Mayor Oreja y Cospedal, que no han sido negadas, en ningún momento, por el partido, ni por su teórico número uno, Rajoy.
María José Jiménez Izquierdo

miércoles, 27 de abril de 2011

La generalización del desahucio en España.

En España, debido a la crisis económica, aumenta cada año de forma alarmante el número de personas desahuciadas, es decir, desalojadas de sus viviendas y puestas de patitas en la calle por impago de su hipoteca. En lo que va del año 2011, se han producido en España más de 120.000 desahucios -proceso judicial para ejecución de inmuebles con garantía hipotecaria-, muchos de ellos con enfrentamiento, como ha ocurrido en Murcia, con agentes de la Policía Nacional que acompañaban a los funcionarios judiciales en el desalojo. Estos datos sobre desahucios han sido proporcionados a la prensa por la Agencia Negociadora de Productos Bancarios. Pero no acaba aquí la cosa, además, en la mayoría de los casos el desahuciado tiene que seguir pagando el resto de hipoteca pendiente después de haber perdido la vivienda a favor del banco ejecutante. Una posible solución a este problema sería que la entrega de la vivienda saldara toda la deuda con la banca de los hogares hipotecados, como ocurre en Estados Unidos. Esto no acarrea un grave perjuicio para la banca, pues no sólo adquiere de nuevo la vivienda garante de la deuda, sino que mantiene en su haber, por supuesto injustamente, los pagos hechos con anterioridad, desde el momento que se constituyó la hipoteca. Ante esta situación se ha iniciado en Cataluña por sindicatos, asociaciones de vecinos, organizaciones ciudadanas y de consumidores, y con amplio apoyo popular, una campaña para promover una iniciativa Legislativa Popular que contemple la regulación de la dación en pago de la vivienda hipotecada. Y a la que debemos apoyar, porque los ciudadanos no podemos tener duda entre ceder a los beneficios de la banca o defender los derechos de los ciudadanos. En esa tarea también se han incorporado, por fin, los partidos políticos pidiendo el Grupo Mixto, Esquerra Republicana y el Partido Popular, -mira que oportuno, proponiendo reformas en contra de los intereses del capital, ¿será verdad? - la creación de una subcomisión en el Congreso para que en el plazo razonable de seis meses se pueda elevar un informe al Pleno para reformar la Ley Hipotecaria. Asimismo, para los jueces de Justicia Democrática, esta reforma debería tener carácter retroactivo, para conseguir compensar a los ciudadanos que ya se encuentran en situaciones desesperadas. Hasta la CE propone armonizar la Normativa europea sobre Hipotecas para evitar los excesos. Ahora el Gobierno tiene la palabra y su mejor oportunidad para defender los intereses de los más débiles, apoyando esta reforma en el Congreso -que también secundan sus diputados del PSC- y proclamando de forma práctica su compromiso social. Y, por favor, que no nos hablen más del peligro que representa para el sistema financiero esta justa reforma. Hasta cuándo piensan que nos van a estar acongojando con la crisis provocada por ellos mismos, hasta cuándo vamos a aguantar su codicia. Ya es hora de recuperar la autonomía del Gobierno, que se está perdiendo, frente a los poderes económicos y esa nueva clase financiera tan egoísta y desalmada.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

lunes, 25 de abril de 2011

Contra la corrupción, transparencia e información.

La principal herramienta en la lucha contra la corrupción es la transparencia y la información. En ello trabaja Transparencia Internacional (TI), única organización no gubernamental a escala universal dedicada a combatir la corrupción, y que congrega a la sociedad civil, sector privado y los gobiernos de más de 180 países en una vasta coalición global. A través de sus informes mundiales y de su Secretaria Internacional, TI aborda las diferentes facetas de la corrupción, tanto en el interior de los países como en las relaciones internacionales. El propósito de TI es comprender y enfrentar los dos rostros de la corrupción: quien corrompe y quien se corrompe. En su último informe de Diciembre de 2010, seis de cada diez personas en todo el mundo (60%) afirman que la corrupción ha aumentado en los últimos tres años, y una de cada cuatro (25%) reconoce haber pagado algún soborno en los últimos doce meses. Además, según el Barómetro Global de la Corrupción de 2010, en Europa y América del Norte, que tradicionalmente ocupan las primeras posiciones entre los países con menor corrupción, los ciudadanos encuestados opinan mayoritariamente (73% Europa y 67% América) que la corrupción ha aumentado en los últimos tres años. En este Barómetro que incluye a 180 países de todo el mundo, España se sitúa en el puesto número 30º, entre Israel y Portugal, con una valoración de 6,1 -siendo el uno lo más corrupto y el diez lo menos-. Pero lleva nueve años cayendo, desde la valoración de 7,0 alcanzada en 2003. No hace falta acudir a estos informes para percibir que la corrupción ha penetrado con fuerza en España en la última década. Al leer los periódicos, un día sí y el otro también, aparecen casos de corrupción, sobre todo, en las Administraciones locales y autonómicas. Y esos sólo son los que salen a la luz. Pero lo más grave de todo es la tolerancia de los partidos con sus dirigentes y afiliados implicados en los casos de corrupción o ese mirar para otro lado a la hora de elaborar las listas electorales. Según una investigación de El País, más de un centenar de candidatos a las elecciones autonómicas y locales están implicados o imputados en escándalos de corrupción. De esta cifra más del 50% pertenecen al PP (con casos muy señalados como la candidatura autonómica de  Valencia encabezada por Francisco Camps); el 35%, al PSOE y el resto, a CIU, IU y CC.
La corrupción es un fenómeno que genera injusticias y desigualdades entre los ciudadanos. Debería levantar océanos de protestas y, por supuesto, el rechazo a los partidos, que no erradican esas prácticas torticeras de nuestra sociedad con todas sus fuerzas. Entonces, por qué no cambian los partidos esa disparatada política de tolerancia. Probablemente porque han comprobado que en las elecciones anteriores, los electores toleraron y votaron sin recato a infinidad de candidatos sospechosos, a los que no les daba miedo ser corruptos y cuya única preocupación era que no se les descubriera. Por eso, no extraña que en la encuesta del TI se  sitúe a los políticos entre el grupo menos de fiar. Así que, si queremos frenar los terribles efectos negativos de la corrupción debemos practicar con la corrupción tolerancia cero. Ya que no sólo es un problema ético sino también económico, al afectar negativamente, como media, al 1% del crecimiento de un país. Debemos fomentar la transparencia, la información y el compromiso con aquellos políticos y partidos que estén dispuestos a combatir los efectos de la corrupción y a promover la adopción de las reformas políticas necesarias para erradicarla.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

sábado, 23 de abril de 2011

Un Estado aconfesional y una Iglesia sin privilegios.

En Sentencia del 14 de abril, el Tribunal Constitucional (TC) ha otorgado amparo a una profesora de Religión de Almería, Resurrección Galera Navarro, que había sido despedida de su puesto de trabajo por el Ministerio de Educación a propuesta del Obispo de Almería. El motivo del despido procedente, según Sentencia de 13 de diciembre de 2001 del Juzgado de lo Social nº 3 de Almería y ratificada por la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, era casarse por lo civil con un divorciado. Sin embargo, el TC anula los fallos de ambos tribunales e impone “retrotraer” las actuaciones al momento inmediatamente anterior a dictarse la primera sentencia para que el Juzgado de Almería dicte otra nueva que pondere los derechos fundamentales en conflicto. Igualmente, este Tribunal reconoce los derechos de la profesora a “no sufrir discriminación por razón de sus circunstancias personales, a la libertad ideológica en conexión al derecho a contraer matrimonio en la forma legalmente establecida y a la intimidad personal y familiar”, según se indica en el fallo. El TC continúa exponiendo que según la doctrina constitucional no puede compartirse la afirmación del Obispado de que los nombramientos de profesores de religión católica en cada curso escolar no estarán sometidos a control alguno por parte del Estado Español, ni serán susceptibles de revisión por Jueces y Tribunales, teniendo absoluta libertad para proponer a la persona que consideren conveniente para esa tarea. Planteamientos inadmisibles y disparatados para este mundo moderno y secularizado en el que vivimos. El TC dictamina, por el contrario, en lo relativo a las afirmaciones del Obispado que nada de lo establecido por el Concordato de 1979 entre la Santa Sede y el Estado Español en cuanto a la designación de profesores de religión conlleva exclusión alguna de la potestad jurisdiccional de los Jueces y Tribunales españoles, en consonancia con la aconfesionalidad del Estado. No pueden ser más claros.
Lo primero que pienso después de leer la Sentencia del TC es que nada de esto hubiera ocurrido si el Ministerio de Educación, en su día, no hubiera hecho dejación de sus funciones y responsabilidades. Pero todavía estamos a tiempo -¡ojalá!- para que este Gobierno derogue, de una vez, los acuerdos con la Santa Sede que, entre otras cosas, son en parte anticonstitucionales y suprima, por supuesto, la enseñanza reglada de religión. Porque como decía Gregorio Peces Barba, el domingo pasado en El País, “a la Iglesia católica cuanto más se le consiente y se les soporta, peor responden. Sólo entienden del palo y de la separación de los campos. Un Estado libre y una Iglesia libre, cada uno en su ámbito y sin que puedan tener ningún ámbito exento y ningún privilegio. Pactar con ello de buena fe es estar seguro de que se aprovecharan todo lo que puedan”. De hecho, observo que en estos días, en los prolegómenos de las próximas elecciones de Mayo, están pidiendo que no se vote a partidos que apoyan el divorcio, el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

viernes, 22 de abril de 2011

La mentira institucional y el vacio perfecto.

El PP en este periodo preelectoral trabaja todos los días contra los hechos y para subvertir la realidad. Si sigue por ese camino llegará a la mentira institucional y al vacio perfecto, inaugurando hospitales sin médicos, ni pacientes; escuelas sin maestros, ni alumnos; bibliotecas sin libros, ni lectores; y aeropuertos sin aviones, ni pasajeros. Ya lo que les falta -cuanto les gustaría- son elecciones sin votantes. Aunque eso no es posible en un Estado de Derecho, no importa, no pasa nada, aquí lo prioritario es volver al poder. Y es que la realidad no interesa si se puede manipular. Ante tanta confusión y mentira, vamos a seguir resignados, al menos, ¡Indígnate!

jueves, 21 de abril de 2011

La moderación salarial de los ejecutivos.

La Ley 2/2011, de 4 de marzo, de Economía Sostenible (LES), que ha entrado en vigor este mes de abril, dispone que las empresas que cotizan en Bolsa están obligadas a informar al Banco de España de las remuneraciones de sus consejeros y altos ejecutivos. Además, estas remuneraciones deben ser sometidas previamente a votación, como punto separado, en su junta de accionistas. Hasta ahora, estos ejecutivos escamoteaban esta información incluso a los accionistas de sus empresas, camuflando sus remuneraciones en otras partidas globales de manera que no se sabía con exactitud el montante de sus sueldos. Pero si se conocía, a través de los datos comparados de sus informes anuales de resultados, que las remuneraciones de sus directivos se habían disparado en el año 2010, pese a las ayudas estatales y a los estragos que la crisis sigue causando en el desempleo. No podemos olvidar que este ha sido el año de los recortes de pensiones y salarios públicos y que el desfase retributivo entre cúpulas directivas y empleados ha ido a más en los últimos años. En el año 2007, cuando no había crisis, el salario de un ejecutivo multiplicaba por 12 el de un empleado, en el año 2010 la brecha se abre hasta 20. Y si lo comparamos con el sueldo medio del país -21.883 euros bruto al año según el último dato del INE de 2008-, un ejecutivo gana 36 veces más. Las mayores diferencias salariales se dan entre las dos empresas con mayores beneficios del país, Telefónica y Santander. Veamos los datos, en Telefónica, el salario del directivo es de 2.440.167 €,  y el del empleado 31.254 €, por lo que un directivo gana 78 veces más que un empleado. En el Santander, el salario del directivo es de 3.187.619 €, y el del empleado 53.956 €, la diferencia es de 59 veces más. A nadie le extraña que en las empresas los directivos ganen más que los empleados, es normal. Lo que resulta anormal, así como indignante, es que la diferencia entre los salarios medios de unos y de otros no sólo sea disparatada sino que siga creciendo pese a la crisis. Y no tiene justificación alguna que empresas como Telefónica y otras del Ibex 35 digan que van a recortar plantilla y al mismo tiempo los ejecutivos sigan incrementando sus sueldos. No se trata únicamente de una cuestión ética o estética. La gigantesca desproporción entre los sueldos medios es injusta en sí misma, pero el concepto en que se basa es además erróneo, porque responde a la misma filosofía que originó la crisis financiera y que en buena parte obedece al sistema de incentivos ligados al logro de beneficios a corto plazo. Y esa es la salsa donde se cuece la economía especulativa. Ahora, la Ley de Economía Sostenible introduce algún control y supervisión en las remuneraciones de los ejecutivos, pero no son suficientes, hace falta más austeridad y regulación y, sobre todo, saber si el Banco de España pedirá a los directivos del Ibex 35 parecida moderación salarial y con el mismo ahínco que a los trabajadores. Otra solución para este problema sería establecer para toda España un criterio parecido al que indica la reformada Ley de Cajas Andaluza, reducir la retribución de sus directivos a lo que percibe el presidente de la Comunidad como sueldo. 
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

martes, 19 de abril de 2011

España, capital París.

En esta España nuestra, cada capital de provincia aspira a tener un servicio de AVE, un aeropuerto y una universidad, salvo la provincia de Cádiz que pretende tener tres de cada, para la capital, Jerez y  Algeciras en la comarca del Campo de Gibraltar, espero que en otras provincias no ocurra lo mismo. España es el país de la Unión Europea que mayor número de capitales de provincia tiene unidas a la capital del Estado por una línea de alta velocidad. Y la cosa continuará hasta que todas las provincias estén unidas a Madrid. ¿Nos lo podemos permitir? ¿Supera nuestras posibilidades? Si el problema de España es la competitividad, entonces estas inversiones en el AVE radial de pasajeros son una aberración económica, porque el diseño de la alta velocidad española es incompatible con el tráfico de mercancías. La prioridad en las inversiones del AVE radial está postergando las líneas ferroviarias de mercancías con origen en los puertos españoles y destino en los mercados europeos. En estos días, se ha informado que el corredor ferroviario del Mediterráneo desde Algeciras a Portbou, no estará operativo hasta el 2020 por falta de inversiones. La inversión en el AVE de pasajeros es un gran agujero sobre los presupuestos públicos. La razón está en que los ingresos por venta de billetes no llegan a cubrir un tercio del coste del servicio, siendo los otros dos tercios a cargo de los presupuestos del Estado. Y así será siempre porque el elevado coste operativo y de inversión, unido a la baja densidad del tráfico de viajeros, impedirá que los ingresos cubran costes. Según estudios de la Comisión Europea, la alta velocidad no es rentable por debajo de nueve millones de viajeros al año y la línea de mayor tráfico del AVE es Madrid-Barcelona con un transporte de poco más de cinco millones de pasajeros el año pasado. La equivalente de Paris-Lyon, fue de 25 millones. Este mayor tráfico, unido a billetes más caros, hace sostenible la red francesa, pero demuestra que sin subsidios es insostenible la española. Pero, lo mismo ocurre con las inversiones en tantas universidades ilógicas, cuyas estructuras habría que adaptar a los nuevos tiempos, y en esos aeropuertos de gestión centralizada de los que ya hablaremos otro día. O de la red radial de autopistas, con garantía financiera del Estado, y que finalizan también en Madrid. Estas singularidades españolas las explica muy bien un ensayo que acaba de aparecer en las librerías. Su autor, Germá Bel, es un joven profesor de la Universidad de Barcelona. El libro se titula: España, capital Paris, de editorial Destino. Y el autor utiliza de forma amena y brillante, tres ideas para explicar el porqué de estas singularidades españolas. La primera es que las políticas radiales en infraestructuras de transporte obedecen a objetivos políticos y administrativos, no a razones económicos-comerciales. La segunda es que esta conducta responde a un patrón histórico, que se habría iniciado con el acceso a la Corona española de la dinastía borbónica y su aspiración política de hacer de España un país como Francia, con una capital como Paris, sin tener en cuenta las diferentes condiciones económicas y geográficas. La tercera idea es que ese patrón histórico permite entender por qué las políticas de infraestructuras en la España actual son tan singulares y diferentes de las de los países de nuestro entorno. Así que, con urgencia necesitamos cambiar prioridades y esas singularidades políticas, centralistas e históricas, que nos permitan darles respuestas a los problemas que realmente nos preocupan en estos momentos: la competitividad, el crecimiento y la creación de empleo. Además, estos gastos ya  no son posibles porque no lo permite nuestro compromiso europeo de control del déficit. Por eso, en España, cuando anunciamos nuevos recortes del gasto público, deberíamos pensar en lo que en la depresión de los años treinta se denominaba “selección de sacrificios”. Porque no es lo mismo aplazar la construcción de una autopista, que dejar sin formación ni empleo a decenas de miles de jóvenes a los que será casi imposible recuperar una vez que se sitúen fuera del circuito de integración. Lo que debe quedar muy claro para cualquier persona sensata es que, con o sin singularidades, hemos de reconocer que en nuestro país hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

domingo, 17 de abril de 2011

Ignorantes o malvados.

El año pasado por estas fechas desaparecieron de los presupuesto del Ayuntamiento de Madrid los programas dedicados a personas en exclusión social, y con ellos los locales y su personal, educadores, psicólogos, terapeutas, trabajadores sociales, etc. El problema de la mendicidad o de las personas sin hogar, sin saber cómo, se había extinguido. Ahora se han percatado, con las elecciones en puerta, ¡qué casualidad!, que el problema persiste y que en los presupuestos no hay recursos para atender a estas personas. Evidente. La justificación encontrada a esta situación es que quienes están en la calle, lo están porque quieren, son vocacionales de las aceras. ¡Qué brutalidad! Así que, ante esta realidad lo mejor que se le ocurre al Alcalde, tras larga reflexión, es hacerlos invisibles: escondiéndolos, desplazándolos o expulsándolos por la fuerza. ¿A dónde?
El Alcalde, concejales y demás “señores” del PP no debería saber o darse cuenta que aunque se les esconda o se les expulse, la realidad es la que es. Lo que hace falta en Madrid y en muchas ciudades españolas, sobre todo en esta época de crisis, son planes integrales con ayudas especiales para la reinserción e integración social de estos excluidos sociales, además de una asistencia especializada para tratar de restañar las profundas heridas psicológicas, emotivas y físicas que han destruido su autoestima y capacidad. Por eso, quiénes piensen que estas personas sin hogar prefieren los cartones y la calle a una casa y un trabajo, son como mínimo unos ignorantes o unos malvados y están faltos de toda sensibilidad social. Pero de qué nos vamos a extrañar.

Ángel Luis Jiménez Rodriguez

sábado, 16 de abril de 2011

Una nueva batalla en la lucha de clases.

El multimillonario americano Warren Buffet, uno de los propietarios de la agencia de calificación Moody´s, ha dicho con desprecio sobre las confrontaciones económicas americanas: “Esto es la lucha de clases y los míos -los ricos-, la están ganando”. Sabiendo que la lucha de clases es el plan establecido por el sistema para debilitar al mundo del trabajo -incluido clases medias- y optimizar los intereses del capital, me pregunto, si lo dicho es una extravagancia o tiene algo de cierto. Porque la realidad es que  los republicanos más fanáticos están atacando los derechos de los trabajadores, aprobando leyes en los estados de Wisconsin y Ohio que prohíben formar sindicatos, tener seguros médicos y percibir el  desempleo. Ahora, el gobernador de Maine, también republicano, ha ordenado retirar del Departamento de Trabajo un mural de la historia obrera porque choca con su discurso empresarial y a favor de los negocios. Además, en un intento de borrar la historia, ha rebautizado todos los salones del edificio quitando los nombres de líderes históricos del movimiento obrero, como el de la ex-secretaria de Trabajo Perkins, enterrada en Maine. Frances Perkins fue la primera mujer que llegó al Gobierno federal en la historia de Estados Unidos. Ella y su jefe demócrata, Franklin D. Roosevelt, llegaron al poder en plena depresión y juntos crearon la Seguridad Social, el seguro de desempleo, el derecho a sindicarse, el salario mínimo y la semana laboral de 40 horas. Los grandes empresarios y Wall Street no se lo perdonaron nunca. Roosevelt no se arrugó. En un discurso pronunciado en octubre de 1936, condenó el monopolio empresarial y financiero, la especulación y la banca despiadada. “Nunca antes en nuestra historia -dijo Roosevelt- esas fuerzas han estado tan unidas contra un candidato demócrata como lo están hoy. Ellos mantienen unanimidad en su odio hacia mí, y yo doy la bienvenida a su odio”. Me resulta muy familiar ese odio. Ahora, el partido republicano, con mayoría en el Congreso, le ha echado un pulso a los demócratas y a la Casa Blanca con el presupuesto estatal, pretendiendo recortar los gastos del actual presupuesto en 100.000 millones de dólares y así controlar la agenda política del Gobierno de Obama. El presidente ha evitado in extremis el “cierre” de la Administración Federal a costa de ceder ante los republicanos que, a su vez, están secuestrados por el extremismo del Tea Party, que no trata de reducir el déficit sino de acortar el pacto social básico de EE.UU. Obama admitió, al anunciar el acuerdo, que programas de los que depende el bienestar de mucha gente serán recortados y que proyectos de infraestructuras necesarios serán retrasados. Esta batalla sólo ha sido un ensayo de las confrontaciones económicas que se avecinan y por el momento no han tenido un vencedor claro. Lo mismo está ocurriendo en casi todo el mundo. No será por eso, que lo primero en esta lucha o pulso por el poder es cargarse a los sindicatos por ser la estructura de la sociedad civil mejor preparada para responder a los problemas y a las provocaciones de ese poder económico. Ante este panorama necesitamos nuevas fuerzas, nuevos recursos que traigan un soplo de aire fresco a esta colisión de intereses. Y este vendrá de los que más están sufriendo esta crisis: los jóvenes, hombres y mujeres, sin casa, sin trabajo y sin futuro que convocados desde internet están saliendo ya a la calle, sin miedo, afirmando que, “ya que nos habéis quitado demasiado, ahora lo queremos todo”. Ellos son el germen de una nueva expectativa, de una nueva esperanza, porque de su indignación nacerá la voluntad de un nuevo compromiso con la historia.
María José Jiménez Izquierdo

viernes, 15 de abril de 2011

El envilecimiento de la política.

El último informe del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) señala que la clase política ha pasado en un mes de ser la quinta preocupación de los españoles a la tercera, detrás del paro y de los problemas de índole económica, y que seguirá escalando posiciones en esta lista negra. Esta ola antipolítica es obra de empresas mediáticas de derechas y de muchos ciudadanos, inclusive intelectuales, que ante las últimas explosiones de corrupción se alejan equivocadamente de la política, sin darse cuenta que con ello les ceden el paso a los Berlusconi o Jesús Gil de turno. El remedio contra la mala política no es menos política, sino democracias más sanas. No hablo de democracias perfectas, como la democracia orgánica de Franco, sino sólo sanas. Creemos que somos demócratas porque llevamos 30 años viviendo en democracia, pero las democracias y los demócratas tardan generaciones en hacerse y mucho más en arraigar. La prueba tangible es nuestra intolerancia. Sin tolerancia no hay democracia, pues la democracia es sólo la manifestación política de la tolerancia. El pensador Karl Popper decía que había que desconfiar de ese peligroso sentimiento o convencimiento intuitivo de ser quien tiene siempre la razón, sentimiento tanto más peligroso cuanto más poderoso es, porque nos puede convertir en unos fanáticos intolerantes. Así que, tolerancia es lo primero que tendríamos que aprehender los españoles. Sin olvidarnos del diálogo, el sentido de la justicia y la libertad, pero una libertad bien entendida, es decir, compatible con la libertad de los demás. Sin todo ello, la política parece imposible. Tampoco podemos olvidar que la política es uno de los espacios de transformación de la vida social, y esa transformación genera cambios en nuestras propias vidas, por lo que debemos tener un compromiso activo en la vida política, no contemplado como derecho, sino como deber cívico. En consecuencia, el mejor remedio contra la mala política no es menos política, sino más política y una democracia más sana.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

martes, 12 de abril de 2011

El candidato de la nada.

Esta semana, Zapatero ha dicho que ahora el PP tiene que hacer su programa y presentarlo a los españoles, porque ya no tiene coartada para no hacerlo. El debate sucesorio sobre el presidente del Gobierno está resuelto desde el pasado sábado, dos de abril. No basta con pedir elecciones anticipadas, sino que debe facilitar a los españoles información sobre las medidas que piensan aplicar para salir de la crisis. Sin embargo, parece ser que la consigna del estado mayor del PP es ocultarlas. A pesar de ello, Aznar le ha puesto deberes a Rajoy: “Propuestas claras, marcadas en vivos colores, que sean las inconfundibles del PP”, pero cuáles, el copago o la privatización para la sanidad y la educación, más recortes para los empleos públicos, menos políticas sociales y más ajustes fiscales, la energía nuclear frente a las energías renovables.  Las respuestas a estas preguntas preocupan a los españoles, y quieren conocerlas porque están hartos de hipótesis y conclusiones extraídas de las píldoras soltadas por Rajoy en entrevistas e intervenciones públicas. En la última, el pasado sábado, afirmaba que es un “mandao”,  y que no se había ocupado de las candidaturas que el PP presentará el 22-M. Un intento de desvincularse de ellas, ya que van cargadas de imputados e implicados en casos de corrupción. Qué cabe esperar de un político que oculta sus propuestas y que se desentiende de las listas electorales, sabiendo que los que van en ellas serán sus representantes en las instituciones. La respuesta es obvia: nada. Si como vemos, no propone nada, no se encarga de nada y no se entera de nada, para qué lo queremos.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

lunes, 11 de abril de 2011

El futuro de la Iglesia.

La líder del mayor sindicato de Italia (CGIL), Susanna Camusso, decía en una entrevista en El País, que “la desigualdad se subsana legislando. En España han aprobado normas específicas  que han repercutido mucho en las costumbres y en las libertades personales. España es tan católica como Italia, la jerarquía eclesial promueve ideas parecidas sobre la familia, el aborto, las relaciones sexuales y la mujer, pero al mismo tiempo guarda un silencio absoluto sobre lo que sucede con la mercantilización de su cuerpo. La política allí ha hecho su trabajo y el país ha cambiado. España nos ha enseñado que si la política hace su tarea, la Iglesia puede gritar lo que quiera, que no consigue nada”, sentenció. Reflexionando sobre estas palabras y la relación mujer-Iglesia, veo que está surgiendo para las mujeres una nueva forma de pensar y de reformular las creencias y las prácticas religiosas, y esto ha sido posible gracias a su compromiso político. Si analizamos la historia, a principios del siglo XX, la Iglesia perdió a la clase obrera porque se situó al lado de los patrones, condenando las ideas y revoluciones que luchaban por una sociedad más justa; a finales del siglo XX, perdieron a los jóvenes y a los intelectuales por posiciones filosóficas y culturales integristas y antimodernas. Y si continúan por la senda patriarcal, manteniendo la sumisión de la mujer al varón, en este siglo XXI perderán a las mujeres. Y entonces, qué futuro le quedará a la Iglesia. Y sobre todo, qué podrá aportar al futuro, si es que aún puede aportar algo.
María José Jiménez Izquierdo

domingo, 10 de abril de 2011

El debate sobre la Sanidad.

El artículo 43 de la Constitución Española reconoce el derecho a la protección de la salud a través de medidas preventivas y de la prestación de los servicios necesarios, pero no indica que ésta tenga que ser totalmente gratuita. Ahora, nos sorprende el PP con unas declaraciones del presidente de la Comunidad de Murcia diciendo que si ellos ganaran las elecciones generales se cobraría a los usuarios por los servicios públicos de Sanidad. En una entrevista en TVE, Leire Pajín, la ministra socialista de Sanidad, les ha contestado apostando por el ahorro frente al copago para seguir garantizando a los españoles un sistema universal, igualitario y gratuito. “Es necesario más racionalidad en el uso del sistema nacional de salud para que en el futuro éste sea sostenible”, dijo. “Estamos dispuesto a hablar de cómo garantizar el sistema de salud, que es el mejor valorado por los ciudadanos, pero nunca de que los ciudadanos tengan que pagar”, afirmó Leire Pajín. También señaló que el Ministerio ha tomado las medidas necesarias para lograr una mejor eficiencia y un mayor ahorro, medidas como la digitalización del sistema, las tarjetas sanitarias y el uso de las monodosis en las farmacias. En Cataluña, el colectivo médico ha avisado -ante los recortes temerarios de la Generalitat-  sobre la dificultad de recuperar la red sanitaria pública que tienen si se desmonta o se privatiza esta en parte. Y en Madrid, la Consejería de Sanidad ha elaborado un documento de trabajo en el que proponen excluir, limitar o aplicar el copago en 23 prestaciones y servicios sanitarios. Lo que en realidad se pretende con estas medidas es desmantelar parte del sistema para aumentar las oportunidades del sector privado. Todo esto necesitamos conocerlo y debatirlo para decidir con nuestro voto en las próximas elecciones autonómicas del 22-M. El PP apuesta por el copago, primero, y por la privatización de la sanidad, después. Y el PSOE tiene que explorar nuevas formas de hacer el sistema más eficiente y mirar otros aspectos positivos para la salud de su entorno europeo, si pretende hacer sostenible por mucho tiempo este derecho ciudadano. Tenemos que hacer nuestra la consigna que gritaban ayer los trabajadores de la sanidad en Barcelona: A esta sanidad la vamos salvar.  
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

viernes, 8 de abril de 2011

El hombre que irritaba a la derecha.

El presidente Zapatero ha sido un buen presidente de Gobierno, pues ha mantenido su coherencia hasta el final, pese a la derecha y a sus peones negros que han sembrado de odio la vida política desde algunas empresas mediáticas. Los intolerantes y maliciosos nunca se lo reconocerán, pero si los españoles de bien y los europeos. Durante su mandato se han aprobado numerosas leyes que han situado a España en la vanguardia de derechos e igualdades ciudadanas.
Hoy, los españoles son más libres para decidir sobre sus opciones personales, principal legado del periodo de gobierno socialista de Zapatero, gracias a las reformas emprendidas y a las leyes aprobadas que tanto han repercutido en las costumbres y en las libertades personales. Un legado que está en consonancia con la evolución durante estos años de la sociedad española, y que espero no se atreva a desmontar el PP, aunque ha anunciado Rajoy que volverá a la antigua ley del aborto. Los tres frentes esenciales de este buen gobierno de Zapatero son primero, la paz, retirando las tropas de Iraq -no me hablen de Libia, por favor, que eso es otra cosa-; segundo, las políticas sociales, con las leyes de igualdad, matrimonios homosexuales y dependencia; y tercero, la cooperación internacional, donde España ha sido durante mucho tiempo pionera.
El anuncio de Zapatero de no volver a ser candidato en las generales, lo aligera de responsabilidades. Esto le permitirá seguir trabajando al servicio del interés general del país como primera de sus prioridades, asociada a la pretensión de “dejarse la piel” para emprender el rumbo correcto en la gestión de la crisis. Además, favorecerá al partido, dividido y desmovilizando, en estos momentos en que la derecha está más agresiva y antidemocrática que nunca. Y, por último, aliviará su situación personal y familiar, que más que quemada estará achicharrada por los continuos ataques a él y a su familia.
El anuncio de su renuncia, según explicó en el Comité Federal, no tiene nada que ver con todo esto -no me lo creo-, sino con una convicción personal madurada y ratificada por su experiencia de siete años en el cargo y su teoría del “liderazgo democrático”: ocho años de mandato “es lo más conveniente no sólo para el partido sino para España”. “Lo que era una convicción, se convirtió en una determinación personal y en una decisión firme” dijo. “Hemos podido cometer errores pero nos estamos dejando la piel contra la crisis”, concluyó. Después del discurso de Zapatero, está claro que, ningún candidato podrá culparle del resultado de las elecciones del 22-M.
Ahora, es el partido el que tiene que asumir sus responsabilidades, fijar el momento de las primarias para elegir el candidato de las próximas elecciones generales, respetar los procedimientos estatutarios y el pluralismo interno, y poner la organización al servicio de la transparencia y el juego limpio. Esta no es sólo una exigencia derivada de los principios y de los estatutos, sino también de la propia experiencia del partido para no repetir errores del pasado. Si el PSOE resuelve de forma acertada este proceso de elecciones  primarias, habrá hecho de la necesidad virtud.
Ángel Luis Jiménez Rodriguez

miércoles, 6 de abril de 2011

El absurdo caso Faisán.

En el proceso o caso Faisán se está haciendo una utilización inadmisible de la Justicia. La verdad no interesa, los hechos no importan, su calificación jurídica se inventa. Así que, para no caer en ese juego de intencionalidades políticas y saber la verdad, debemos analizar los hechos objeto de investigación judicial y su calificación jurídica.
 Esos hechos, sobre los que no hay discrepancias entre las partes, consisten en la filtración por parte del personal perteneciente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de la existencia de un operativo policial para detener a Cau Aldanur -la detención se realizó unos días después- con la finalidad de no fastidiar el proceso negociador que se estaba celebrando en esos días. O, en palabras del filtrador, para que no se montara un “zipizape”. Estos son los hechos, no hay más. De los mimos se hace responsable al director general de la Policía.
Las discrepancias están en la calificación jurídica de este hecho y en su intento de manipulación para atacar al Gobierno y ajusticiar políticamente a su vicepresidente Rubalcaba, posible candidato en las próximas elecciones generales. En esta causa penal deberíamos evaluar un presunto delito de revelación de secretos, con pena de privación de libertad inferior a tres años, sin competencia para la Audiencia Nacional. Sin embargo, a la acusación le interesa considerarlo como un delito de colaboración con banda armada u organización terrorista. Pero tiene un pequeño inconveniente, les falta un elemento subjetivo del delito de colaboración y es la acreditación previa de la adhesión ideológica a ETA del imputado Victoriano García Hidalgo, exdirector general de la Policía. Esto es imposible, como cualquiera puede comprobar, consultando la trayectoria profesional en la lucha antiterrorista de García Hidalgo.
La fiscalía de la Audiencia apoya esta postura de la defensa. Así que, poca vida, jurídicamente hablando, le queda a este Faisán en la Audiencia Nacional. Si la derecha política y mediática quiere buscar otras culpas tendrá que hacerlo en otros ámbitos. Y si, a partir de ahora, exigen transparencia, luz y taquígrafos en cualquier negociación -parece estar en marcha un nuevo proceso- nadie estará dispuesto a participar. Dudo del avance del diálogo en un proceso de negociación sin confidencialidad y a la luz de todos. Sin hablar de las responsabilidades políticas y penales derivadas – anteriormente, nunca se han pedido-, que en este contexto tan complejo harían imposible el diálogo para alcanzar la paz en el País Vasco. Pero claro, seguramente, de eso se trata.
María José Jiménez Izquierdo y Ángel Luis Jiménez Rodriguez

lunes, 4 de abril de 2011

Indignarse y comprometerse.

Muchas veces, nos cuestionamos sobre si vale la pena movilizarnos contra las injusticias, y dudamos sobre si ese esfuerzo será recompensado con el éxito. Esta semana en Madrid, Stéphane Hessel, autor del opúsculo ¡Indignaos! del que lleva vendido casi dos millones de ejemplares, decía que es más importante el compromiso que la victoria. “El camino satisface tanto o más que la meta”, señaló. Me recuerdan sus palabras a los versos de Machado, caminante, no hay camino, se hace camino al andar. En el mundo en que vivimos, no podemos aceptar esa lógica funesta de coste-beneficio, porque implica no movilizarse por nada, salvo que tengamos la certeza de que el esfuerzo, por pequeño que sea, será recompensado. Esa dinámica nos conduce a la melancolía y a la indolencia. Y además, beneficia a esa oligarquía financiera, culpable de la crisis, que no deja que le pongamos barreras y regulación a los elementos que la provocaron. Hay que comprometerse, afirma Hessel. Debemos volver a creer que el interés general siempre prevalece sobre los intereses particulares, que una persona vale más que todos los mercados juntos o que el progreso de unos pueblos no puede edificarse sobre la miseria de otros. Porque los valores democráticos o los principios éticos, por los que tanto hemos luchado, no se pueden sustituir nunca por los valores del mercado o los intereses del capitalismo. La experiencia y la historia demuestran que esta lucha es posible. Si hasta el mundo árabe ha sido capaz de despertar de su letargo y romper las cadenas, ¿no seremos nosotros capaces de hacerlo?
Ángel Luis Jiménez Rodriguez